Bariloche se ha convertido en el rincón patagónico que no sólo seduce por sus lagos y montañas, sino por haberse convertido en uno de los epicentros cerveceros más importantes de Sudamérica. Mientras muchos planean sus escapadas pensando únicamente en esquiar o comer chocolate, la ciudad rionegrina guarda un secreto cada vez menos oculto: su escena cervecera artesanal es de clase mundial, con más de 25 emprendimientos que producen alrededor de cinco millones de litros al año.
La historia cervecera de la zona comienza en 1927, cuando Esteban Zufiaur y Juan Antonio Leberle, dos inmigrantes de origen alemán, lanzaron la primera cerveza artesanal bajo el nombre "Parque Nacional". Cabe destacar que para esa época, Bariloche era considerado un pequeño asentamiento que solamente contaba con apenas unos 1.500 habitantes aproximadamente. Hoy en día es el destino más popular de la Patagonia Argentina, visitado por miles de turistas durante todo el año. Si te interesa descubrir este lugar de ensueño no dejes de conseguir tus pasajes a Bariloche de forma online desde cualquier punto del país.
El distrito cervecero en pleno centro
Cada esquina de las calles Juramento, 20 de febrero y Elflein ofrece diferentes propuestas para quienes recorren el centro de la ciudad. Manush, con sus más de 20 estilos en rotación, nació en 2005 de la mano de un ingeniero en alimentos que empezó fabricando cerveza en ollas para sus compañeros de facultad en Mendoza. Hoy el local céntrico es parada obligada para locales y turistas. Al lado, Konna conserva esa atmósfera de refugio de montaña, con decoración de madera y tonos naranjas que recuerdan a los pubs irlandeses más auténticos.
La propuesta de Berlina arrancó en 2004 y desde entonces no para de ganar premios internacionales. Su tap room en Colonia Suiza permite ver en vivo el proceso de elaboración mientras se prueban sus recetas experimentales. Lowther, por su parte, opera desde una cabaña histórica y adapta su carta según la temporada: cervezas robustas y maltosas en invierno, ligeras y refrescantes cuando llega el calor. Wesley, con sus 12 estilos clásicos y vista al lago pese a estar rodeado de edificios, completa este mapa cervecero donde cada local tiene su personalidad.
Bachmann y el peso de la tradición familiar
La familia Bachmann dejó una huella profunda en la identidad cervecera barilochense. Al igual que otros inmigrantes, llegaron en 1907 desde Europa, buscando mejores horizontes. Casi un siglo después, en 1999, Andrés Llanes y Susana Bachmann empezaron a perfeccionar las recetas en la cocina de la "Casita Bachmann" que en la actualidad se ha convertido en patrimonio histórico de la ciudad. En 2007 abrieron su primer brewpub, sirviendo cerveza con comidas caseras de origen alemán y platos regionales. La historia demuestra que no hace falta nacer cervecero: basta con pasión y perseverancia.
Cerveza Patagonia y el hallazgo que cambió todo
En 2011, investigadores del CONICET descubrieron en los bosques de Bariloche una levadura salvaje que resolvió uno de los grandes misterios de la historia cervecera mundial. Durante décadas, los científicos buscaron el origen de una de las cepas utilizadas para elaborar cerveza Lager, la más consumida del planeta, sabiendo únicamente que estaba adaptada al frío pero sin ubicar su hábitat natural. La respuesta estaba en la superficie del hongo Llao-llao, que crece en troncos de coihue, lenga y ñire. Los pueblos originarios ya conocían este hongo: lo consumían directamente o lo utilizaban para producir chicha durante sus rituales.
¿Por qué Bariloche se volvió referencia continental?
Hay varios factores naturales y tecnológicos que explican este fenómeno. Principalmente, la cercanía con los lupulares de la localidad de El Bolsón, garantiza una fresca materia prima. El agua de deshielo proveniente de la cordillera aporta una pureza incomparable. Además, las instituciones como el INVAP y el Centro Atómico colaboran desarrollando equipamiento local, mientras la Universidad del Comahue trabaja conservando y mejorando genéticamente cepas de lúpulo europeo que encontraron en la Patagonia su segunda tierra.
En 2017 llegó a su pico el boom con más de 20 fábricas produciendo simultáneamente. Al igual que en otros sectores, la pandemia de 2020 significó un fuerte golpe en la producción, pero el vínculo con el turismo permitió una recuperación más rápida. Hoy el escenario muestra una industria más madura, donde la calidad importa más que la cantidad y los cerveceros experimentan constantemente con nuevos estilos, maridajes y presentaciones.

Bariloche se ha convertido en el rincón patagónico que no sólo seduce por sus lagos y montañas, sino por haberse convertido en uno de los epicentros cerveceros más importantes de Sudamérica. Mientras muchos planean sus escapadas pensando únicamente en esquiar o comer chocolate, la ciudad rionegrina guarda un secreto cada vez menos oculto: su escena cervecera artesanal es de clase mundial, con más de 25 emprendimientos que producen alrededor de cinco millones de litros al año.
La historia cervecera de la zona comienza en 1927, cuando Esteban Zufiaur y Juan Antonio Leberle, dos inmigrantes de origen alemán, lanzaron la primera cerveza artesanal bajo el nombre "Parque Nacional". Cabe destacar que para esa época, Bariloche era considerado un pequeño asentamiento que solamente contaba con apenas unos 1.500 habitantes aproximadamente. Hoy en día es el destino más popular de la Patagonia Argentina, visitado por miles de turistas durante todo el año. Si te interesa descubrir este lugar de ensueño no dejes de conseguir tus pasajes a Bariloche de forma online desde cualquier punto del país.
El distrito cervecero en pleno centro
Cada esquina de las calles Juramento, 20 de febrero y Elflein ofrece diferentes propuestas para quienes recorren el centro de la ciudad. Manush, con sus más de 20 estilos en rotación, nació en 2005 de la mano de un ingeniero en alimentos que empezó fabricando cerveza en ollas para sus compañeros de facultad en Mendoza. Hoy el local céntrico es parada obligada para locales y turistas. Al lado, Konna conserva esa atmósfera de refugio de montaña, con decoración de madera y tonos naranjas que recuerdan a los pubs irlandeses más auténticos.
La propuesta de Berlina arrancó en 2004 y desde entonces no para de ganar premios internacionales. Su tap room en Colonia Suiza permite ver en vivo el proceso de elaboración mientras se prueban sus recetas experimentales. Lowther, por su parte, opera desde una cabaña histórica y adapta su carta según la temporada: cervezas robustas y maltosas en invierno, ligeras y refrescantes cuando llega el calor. Wesley, con sus 12 estilos clásicos y vista al lago pese a estar rodeado de edificios, completa este mapa cervecero donde cada local tiene su personalidad.
Bachmann y el peso de la tradición familiar
La familia Bachmann dejó una huella profunda en la identidad cervecera barilochense. Al igual que otros inmigrantes, llegaron en 1907 desde Europa, buscando mejores horizontes. Casi un siglo después, en 1999, Andrés Llanes y Susana Bachmann empezaron a perfeccionar las recetas en la cocina de la "Casita Bachmann" que en la actualidad se ha convertido en patrimonio histórico de la ciudad. En 2007 abrieron su primer brewpub, sirviendo cerveza con comidas caseras de origen alemán y platos regionales. La historia demuestra que no hace falta nacer cervecero: basta con pasión y perseverancia.
Cerveza Patagonia y el hallazgo que cambió todo
En 2011, investigadores del CONICET descubrieron en los bosques de Bariloche una levadura salvaje que resolvió uno de los grandes misterios de la historia cervecera mundial. Durante décadas, los científicos buscaron el origen de una de las cepas utilizadas para elaborar cerveza Lager, la más consumida del planeta, sabiendo únicamente que estaba adaptada al frío pero sin ubicar su hábitat natural. La respuesta estaba en la superficie del hongo Llao-llao, que crece en troncos de coihue, lenga y ñire. Los pueblos originarios ya conocían este hongo: lo consumían directamente o lo utilizaban para producir chicha durante sus rituales.
¿Por qué Bariloche se volvió referencia continental?
Hay varios factores naturales y tecnológicos que explican este fenómeno. Principalmente, la cercanía con los lupulares de la localidad de El Bolsón, garantiza una fresca materia prima. El agua de deshielo proveniente de la cordillera aporta una pureza incomparable. Además, las instituciones como el INVAP y el Centro Atómico colaboran desarrollando equipamiento local, mientras la Universidad del Comahue trabaja conservando y mejorando genéticamente cepas de lúpulo europeo que encontraron en la Patagonia su segunda tierra.
En 2017 llegó a su pico el boom con más de 20 fábricas produciendo simultáneamente. Al igual que en otros sectores, la pandemia de 2020 significó un fuerte golpe en la producción, pero el vínculo con el turismo permitió una recuperación más rápida. Hoy el escenario muestra una industria más madura, donde la calidad importa más que la cantidad y los cerveceros experimentan constantemente con nuevos estilos, maridajes y presentaciones.