La hazaña épica de Gato y Mancha

Se trata de una proeza protagonizada por los caballos Gato y Mancha que, cumpliendo el desafío del “Gringo” Aimé Tschiffely, partieron desde Argentina y llegaron a Nueva York, luego de un periplo de tres años.

Aimé Tschiffely con el caballo Mancha en Nueva York.
02 ENE 2026 - 21:37 | Actualizado 02 ENE 2026 - 21:48

Por Pedro Méndez / Redacción Jornada

El prestigio del caballo Criollo Argentino es una tradición con mucha historia. De hecho, ha sido declarado Patrimonio Cultural y Caballo Nacional de Argentina.El caballo Criollo Argentino es reconocido por su resistencia, docilidad y aptitud para tareas rurales. Ese reconocimiento se ha mantenido a través del tiempo, simbolizando a la cultura gaucha y el espíritu argentino.

El caballo Criollo Argentino ha sido parte de historias y hazañas épicas. Una de ellas es la protagonizada por los caballos Gato y Mancha que cumpliendo el desafío del “Gringo” Aimé Tschiffely, partieron desde Argentina y llegaron a Nueva York hace más de 100 años. Y es por este motivo que, este fin de semana se celebra el Festival Nacional Gato y Mancha en Alto Río Senguer.

Detalles de la hazaña legendaria

El viaje de los caballos Gato y Mancha (1925-1928) desde Buenos Aires a Nueva York, liderado por Aimé F. Tschiffely, demostró al mundo la superioridad de la raza en resistencia y tenacidad.
Si bien los libros dicen que el 20 de abril de 1925, montados por el profesor suizo del St. George’s College de Quilmes, Aimé Félix Tschiffely, Mancha y Gato, dos caballos criollos argentinos, partieron desde el predio de la Sociedad Rural Argentina (SRA), en Buenos Aires, rumbo a Nueva York, en una travesía única, la historia se inició años antes y en Río Senguer – Chubut.De pelaje overo rosado, Mancha acusaba 15 años; mientras que Gato, de pelaje gateado, tenía 16.

Los caballos se criaron en la estancia El Cardal, en el partido bonaerense de Ayacucho. Allí la Asociación Argentina de Criadores de Caballos Criollos y asociaciones tradicionalistas, les realizan un emotivo homenaje cada año. Además, hay un monumento de Aimé Félix Tschiffely, Mancha y Gato.

Los caballos pertenecieron a una manada de yeguas y padrillos del cacique Juan Schackmatr, que por 1911, habitaba con su tribu a orillas del Río Senguer.Mancha fue uno de los potrillos que llegó a Buenos Aires con su madre desde la Patagonia. Gato nació de una yegua de la manada, en Buenos Aires.

El recorrido lo hizo por Rosario, Santiago del Estero, Tucumán, Jujuy, Bolivia, y siguió subiendo.La hazaña se concretó tres años y medio después, en septiembre de 1928, cuando el joven de 30 años pisó con Mancha la Quinta Avenida de la ciudad norteamericana y fue recibido por el alcalde James John Walker, quien le organizó un homenaje. Gato, que se había lesionado a mitad del trayecto, llegó después en barco.
En diciembre de 1928, tras la hazaña, Tschiffely y los caballos volvieron en barco a Buenos Aires.

Aimé Tschiffely con el caballo Mancha en Nueva York.
02 ENE 2026 - 21:37

Por Pedro Méndez / Redacción Jornada

El prestigio del caballo Criollo Argentino es una tradición con mucha historia. De hecho, ha sido declarado Patrimonio Cultural y Caballo Nacional de Argentina.El caballo Criollo Argentino es reconocido por su resistencia, docilidad y aptitud para tareas rurales. Ese reconocimiento se ha mantenido a través del tiempo, simbolizando a la cultura gaucha y el espíritu argentino.

El caballo Criollo Argentino ha sido parte de historias y hazañas épicas. Una de ellas es la protagonizada por los caballos Gato y Mancha que cumpliendo el desafío del “Gringo” Aimé Tschiffely, partieron desde Argentina y llegaron a Nueva York hace más de 100 años. Y es por este motivo que, este fin de semana se celebra el Festival Nacional Gato y Mancha en Alto Río Senguer.

Detalles de la hazaña legendaria

El viaje de los caballos Gato y Mancha (1925-1928) desde Buenos Aires a Nueva York, liderado por Aimé F. Tschiffely, demostró al mundo la superioridad de la raza en resistencia y tenacidad.
Si bien los libros dicen que el 20 de abril de 1925, montados por el profesor suizo del St. George’s College de Quilmes, Aimé Félix Tschiffely, Mancha y Gato, dos caballos criollos argentinos, partieron desde el predio de la Sociedad Rural Argentina (SRA), en Buenos Aires, rumbo a Nueva York, en una travesía única, la historia se inició años antes y en Río Senguer – Chubut.De pelaje overo rosado, Mancha acusaba 15 años; mientras que Gato, de pelaje gateado, tenía 16.

Los caballos se criaron en la estancia El Cardal, en el partido bonaerense de Ayacucho. Allí la Asociación Argentina de Criadores de Caballos Criollos y asociaciones tradicionalistas, les realizan un emotivo homenaje cada año. Además, hay un monumento de Aimé Félix Tschiffely, Mancha y Gato.

Los caballos pertenecieron a una manada de yeguas y padrillos del cacique Juan Schackmatr, que por 1911, habitaba con su tribu a orillas del Río Senguer.Mancha fue uno de los potrillos que llegó a Buenos Aires con su madre desde la Patagonia. Gato nació de una yegua de la manada, en Buenos Aires.

El recorrido lo hizo por Rosario, Santiago del Estero, Tucumán, Jujuy, Bolivia, y siguió subiendo.La hazaña se concretó tres años y medio después, en septiembre de 1928, cuando el joven de 30 años pisó con Mancha la Quinta Avenida de la ciudad norteamericana y fue recibido por el alcalde James John Walker, quien le organizó un homenaje. Gato, que se había lesionado a mitad del trayecto, llegó después en barco.
En diciembre de 1928, tras la hazaña, Tschiffely y los caballos volvieron en barco a Buenos Aires.