Marisol: “Es urgente, necesito trabajar”

Marisol Márquez es de Trelew. Tiene 46 años, lleva cinco años sin empleo y atraviesa una situación habitacional y económica crítica. Madre de un joven también desocupado, expone las dificultades que enfrentan las mujeres en contextos de vulnerabilidad y pide una oportunidad laboral para salir adelante. Solicita que quien pueda, le ofrezca un empleo "de lo que sea".

Marisol Márquez
26 ENE 2026 - 10:44 | Actualizado 26 ENE 2026 - 12:34

Tiene 46 años y hace cinco que no logra reinsertarse en el mercado laboral. Su historia refleja una realidad que se repite con fuerza en el contexto actual: la del desempleo prolongado, la precariedad y la falta de respuestas para quienes buscan, sin éxito, una oportunidad. “El contexto actual no ayuda para nada respecto al ingreso en alguna fuente laboral y hoy por hoy me toca afrontar una situación difícil”, admite.

La pérdida de su último empleo marcó un antes y un después. Desde entonces, asegura, no volvió a conseguir trabajo. “Y bueno, luego lo perdí y nunca más pude conseguir más nada. Nunca más”, repite, con una mezcla de resignación y urgencia. La situación se agrava porque no está sola: es madre de un joven de 22 años que también está desocupado. “Tengo un hijo de 22 años y tampoco tiene trabajo. Así que quiero sacarlo también a él de toda esa situación”, explica.

Marisol reconoce que ser mujer en un escenario de vulnerabilidad profundiza las dificultades. “El tema de ser mujer y de tener justamente esta situación de vulnerabilidad es peor en todo este contexto”, señala, sin rodeos. Y agrega: “La verdad que yo la vengo pasando mal. Ahora estoy un poco mejor, pero igual es muy difícil”.

En su intento por encontrar una salida, comenzó a recorrer oficinas y a presentar notas en distintos organismos. “Empecé a andar a repartir currículum, a dejar cartas. Le dejé carta al gobernador, acá tengo copia de que me han recibido”, cuenta. También recurrió a la Defensoría del Pueblo y a otras dependencias provinciales, en medio de cambios administrativos que, según relata, traban aún más su situación.

Uno de los puntos más sensibles es su problema habitacional. Marisol asegura que le habían adjudicado un departamento, pero hoy el trámite aparece sin resolución clara. “En la época de Simonatti me dijeron que me lo habían adjudicado, y ahora resulta que no se sabe cómo está eso”, explica. La incertidumbre la afecta profundamente. “Necesito comprobarle a la defensora que el departamento me lo pasó el IPV”, detalla.

La urgencia es total. “Tengo 46 años. O sea que es urgente. Aunque sea una beca, un trabajo donde sea. No me importa. Tampoco estoy exigiendo mucho”, afirma. Su formación incluye el secundario completo y experiencia laboral en tareas de cuidado y limpieza. “Terminé el secundario. Después cuidé un abuelo y estuve trabajando en limpieza en la biblioteca como tres años”, enumera.

Además de la falta de ingresos, Marisol advierte que su lugar de residencia actual afecta su salud. “Necesito salir urgente del lugar donde estoy viviendo. Me afectó mi salud, me afectó todo”, dice, con la voz cargada de angustia. “No puedo explayarme mucho en ese tema, pero necesito salir urgente. Esa es la verdad”.

Su pedido es claro y directo: una oportunidad. Un trabajo, una beca, una respuesta concreta que le permita reconstruir su vida y la de su hijo. “Lo único que quiero es trabajar”, resume.

Marisol Márquez
26 ENE 2026 - 10:44

Tiene 46 años y hace cinco que no logra reinsertarse en el mercado laboral. Su historia refleja una realidad que se repite con fuerza en el contexto actual: la del desempleo prolongado, la precariedad y la falta de respuestas para quienes buscan, sin éxito, una oportunidad. “El contexto actual no ayuda para nada respecto al ingreso en alguna fuente laboral y hoy por hoy me toca afrontar una situación difícil”, admite.

La pérdida de su último empleo marcó un antes y un después. Desde entonces, asegura, no volvió a conseguir trabajo. “Y bueno, luego lo perdí y nunca más pude conseguir más nada. Nunca más”, repite, con una mezcla de resignación y urgencia. La situación se agrava porque no está sola: es madre de un joven de 22 años que también está desocupado. “Tengo un hijo de 22 años y tampoco tiene trabajo. Así que quiero sacarlo también a él de toda esa situación”, explica.

Marisol reconoce que ser mujer en un escenario de vulnerabilidad profundiza las dificultades. “El tema de ser mujer y de tener justamente esta situación de vulnerabilidad es peor en todo este contexto”, señala, sin rodeos. Y agrega: “La verdad que yo la vengo pasando mal. Ahora estoy un poco mejor, pero igual es muy difícil”.

En su intento por encontrar una salida, comenzó a recorrer oficinas y a presentar notas en distintos organismos. “Empecé a andar a repartir currículum, a dejar cartas. Le dejé carta al gobernador, acá tengo copia de que me han recibido”, cuenta. También recurrió a la Defensoría del Pueblo y a otras dependencias provinciales, en medio de cambios administrativos que, según relata, traban aún más su situación.

Uno de los puntos más sensibles es su problema habitacional. Marisol asegura que le habían adjudicado un departamento, pero hoy el trámite aparece sin resolución clara. “En la época de Simonatti me dijeron que me lo habían adjudicado, y ahora resulta que no se sabe cómo está eso”, explica. La incertidumbre la afecta profundamente. “Necesito comprobarle a la defensora que el departamento me lo pasó el IPV”, detalla.

La urgencia es total. “Tengo 46 años. O sea que es urgente. Aunque sea una beca, un trabajo donde sea. No me importa. Tampoco estoy exigiendo mucho”, afirma. Su formación incluye el secundario completo y experiencia laboral en tareas de cuidado y limpieza. “Terminé el secundario. Después cuidé un abuelo y estuve trabajando en limpieza en la biblioteca como tres años”, enumera.

Además de la falta de ingresos, Marisol advierte que su lugar de residencia actual afecta su salud. “Necesito salir urgente del lugar donde estoy viviendo. Me afectó mi salud, me afectó todo”, dice, con la voz cargada de angustia. “No puedo explayarme mucho en ese tema, pero necesito salir urgente. Esa es la verdad”.

Su pedido es claro y directo: una oportunidad. Un trabajo, una beca, una respuesta concreta que le permita reconstruir su vida y la de su hijo. “Lo único que quiero es trabajar”, resume.