Gabriel Zubimendi, referente del Aeroclub Comodoro Rivadavia, alertó sobre un episodio ocurrido, cuando un avión del club fue apuntado con un láser mientras realizaba un vuelo de instrucción nocturno, en plena fase de aproximación.
La aeronave estaba desarrollando el circuito habitual de aterrizaje con un alumno que se encuentra en la etapa final de su formación comercial y un instructor a bordo.
“Estaban haciendo lo que se llama circuito de aproximación, iniciar a favor del viento, la básica y final. Es una fase crítica del vuelo”, explicó Zubimendi en diálogo con Jornada Radio.
En ese momento, un haz de luz impactó directamente en la cabina. “Recibieron un LED que le iluminó la cara y la cabina. Puede pasar que se enceguezca transitoriamente el piloto o el instructor o que tenga una desorientación espacial. En esa fase puede ponerse crítico”, advirtió.
El avión volaba a unos 250 metros de altura, relativamente bajo, en una instancia donde cualquier distracción puede generar consecuencias graves. Sin embargo, la experiencia del instructor y del alumno —quien ya supera las 200 horas de vuelo— permitió completar la maniobra sin inconvenientes. “En este caso no pasó absolutamente nada, aterrizaron bien. Pero no queremos que se repita ni que se tome como un juego iluminar a los pilotos que están haciendo instrucción”, remarcó.
Zubimendi señaló que determinar el origen del láser resulta complejo. “Puede ser alguien caminando, desde un auto, desde un patio. Uno puede identificar más o menos la zona, pero de ahí a buscar al culpable es muy difícil”, sostuvo. Si bien no precisó si la situación encuadra directamente en un delito, indicó que puede dar lugar a una investigación.
También advirtió que no necesariamente se trata de dispositivos de gran tamaño. “Todos hemos tenido la oportunidad de ver esos láser chiquitos que se usan para dar clases y llama la atención la potencia que tienen. Yo creo que con uno pequeño también puede iluminar y ser dañino en ese momento. Por supuesto, cuanto más grande el láser, más daño puede llegar a hacer”.
El referente del Aeroclub subrayó que en los últimos 30 años no recuerda un hecho similar en la institución, aunque sí existen antecedentes en otros aeropuertos del país, sobre todo en grandes ciudades y con vuelos comerciales. Finalmente, insistió en la necesidad de generar conciencia: “No queremos que se naturalice ni que se convierta en un juego. Lo que desde tierra puede parecer una broma, en el aire puede convertirse en una situación muy peligrosa”.

Gabriel Zubimendi, referente del Aeroclub Comodoro Rivadavia, alertó sobre un episodio ocurrido, cuando un avión del club fue apuntado con un láser mientras realizaba un vuelo de instrucción nocturno, en plena fase de aproximación.
La aeronave estaba desarrollando el circuito habitual de aterrizaje con un alumno que se encuentra en la etapa final de su formación comercial y un instructor a bordo.
“Estaban haciendo lo que se llama circuito de aproximación, iniciar a favor del viento, la básica y final. Es una fase crítica del vuelo”, explicó Zubimendi en diálogo con Jornada Radio.
En ese momento, un haz de luz impactó directamente en la cabina. “Recibieron un LED que le iluminó la cara y la cabina. Puede pasar que se enceguezca transitoriamente el piloto o el instructor o que tenga una desorientación espacial. En esa fase puede ponerse crítico”, advirtió.
El avión volaba a unos 250 metros de altura, relativamente bajo, en una instancia donde cualquier distracción puede generar consecuencias graves. Sin embargo, la experiencia del instructor y del alumno —quien ya supera las 200 horas de vuelo— permitió completar la maniobra sin inconvenientes. “En este caso no pasó absolutamente nada, aterrizaron bien. Pero no queremos que se repita ni que se tome como un juego iluminar a los pilotos que están haciendo instrucción”, remarcó.
Zubimendi señaló que determinar el origen del láser resulta complejo. “Puede ser alguien caminando, desde un auto, desde un patio. Uno puede identificar más o menos la zona, pero de ahí a buscar al culpable es muy difícil”, sostuvo. Si bien no precisó si la situación encuadra directamente en un delito, indicó que puede dar lugar a una investigación.
También advirtió que no necesariamente se trata de dispositivos de gran tamaño. “Todos hemos tenido la oportunidad de ver esos láser chiquitos que se usan para dar clases y llama la atención la potencia que tienen. Yo creo que con uno pequeño también puede iluminar y ser dañino en ese momento. Por supuesto, cuanto más grande el láser, más daño puede llegar a hacer”.
El referente del Aeroclub subrayó que en los últimos 30 años no recuerda un hecho similar en la institución, aunque sí existen antecedentes en otros aeropuertos del país, sobre todo en grandes ciudades y con vuelos comerciales. Finalmente, insistió en la necesidad de generar conciencia: “No queremos que se naturalice ni que se convierta en un juego. Lo que desde tierra puede parecer una broma, en el aire puede convertirse en una situación muy peligrosa”.