Por Martín Tacón / Redacción Jornada
Zoonosis de Trelew incorporó en su equipo a Brian Soto, un adiestrador canino que trabaja de manera permanente con los perros que ingresan al área. Su rol apunta a resolver problemáticas de conducta que dificultaban la adopción y prolongaban la estadía de los animales en los caniles.
Briantrabaja a diario con los animales alojados en Zoonosis. Su tarea no se limita al adiestramiento tradicional, sino que incluye diagnóstico conductual, sociabilización y seguimiento individual.
“Lo que yo hago es trabajar con los perros que ingresan con problemas de conducta o, simplemente, ocuparme de ellos para que no estén aburridos”, explicó. “Muchas veces llegan perros con fobias, con miedos, con agresiones hacia otros perros o hacia personas, y yo me ocupo de trabajar con ellos”.
Cada ingreso activa un protocolo: “Cuando ingresa un perro, me avisan desde Zoonosis. Yo anoto datos, tamaño, conducta, y enfoco un trabajo acorde al problema que el perro tiene en el momento”, señaló. Esa información se traduce luego en una ficha detallada que permite orientar mejor a quienes desean adoptar.
El acompañamiento continúa después de la adopción. “Cuando un perro se da en adopción, me pasan el teléfono del dueño para que yo me ponga en contacto y lo pueda guiar en lo que es la adaptación o cualquier dificultad que puedan tener”, agregó.

Educación antes que etiquetas
Tanto desde la coordinación municipal como desde el área técnica coinciden en que no todos los perros que ingresan presentan agresividad. En muchos casos, las conductas problemáticas tienen origen en situaciones de abandono, falta de socialización temprana o mal manejo.
“Lo que más veo es un mal manejo en etapa temprana de los perros”, sostuvo Brian. “Un cachorro que se aísla y no interactúa con gente o con otros animales después sale con inseguridades o reactividad. Eso es lo más común. Un perro que muestra agresividad no necesariamente es agresivo; muchas veces nunca interactuó con otros”.
También remarcó la importancia de diferenciar conceptos: “Yo suelo hacer una diferenciación entre adiestrar y educar. Adiestrar es enseñarle órdenes como sentado o junto. Educar es trabajar la conducta base, que el perro esté equilibrado en cuanto a instintos y no en un estado de sobreexcitación”.
Su labor también incluye capacitar al personal para mejorar el manejo diario, especialmente en casos de animales con conductas reactivas. “La idea es que puedan saber leer a los perros y manejar situaciones de posible conflicto, incluso cuando yo no estoy”, indicó.

Una mejora considerable
El coordinador de Inspecciones municipal, Sebastián Suquia, explicó que la incorporación respondió a la necesidad de dar respuesta a casos puntuales, especialmente vinculados a animales con conductas complejas o cruces de razas consideradas potencialmente peligrosas.
“Este tipo de comportamiento de los animales que entraban en Zoonosis hacía que, si no tomábamos alguna medida para resolverlo, era más difícil su resolución en cuanto a ubicarlos en una familia adoptante o en un hogar con las condiciones donde puedan continuar su vida, y quedaban mucho tiempo en Zoonosis”, detalló.
La llegada del adiestrador mejoró considerablemente la situación: “Fue muy importante su incorporación y el desempeño que está realizando”, dijo Suquia. Además, remarcó que el trabajo se complementó con mejoras en las instalaciones y en el manejo interno, incluyendo un patio donde los perros pueden recrearse y pasar parte del día sueltos.
Un paso clave para la adopción responsable
Desde el Municipio destacaron que la presencia de un profesional en conducta caninamejora la calidad de vida de los animales durante su estadía y aporta información clave para las familias interesadas en adoptar.
Con una evaluación y seguimiento personalizados, los adoptantes reciben asesoramiento específico sobre las características y necesidades de cada perro, lo que fortalece el proceso de adopción responsable y reduce el riesgo de devoluciones o nuevos abandonos.
“Gracias al asesoramiento que se brinda cuando uno va a adoptar y al traspaso de conocimiento sobre las conductas del animal, la gente puede entender mejor las señales previas antes de una mordedura y evitar etiquetar rápidamente a un perro como violento”, concluyó Suquia.

Por Martín Tacón / Redacción Jornada
Zoonosis de Trelew incorporó en su equipo a Brian Soto, un adiestrador canino que trabaja de manera permanente con los perros que ingresan al área. Su rol apunta a resolver problemáticas de conducta que dificultaban la adopción y prolongaban la estadía de los animales en los caniles.
Briantrabaja a diario con los animales alojados en Zoonosis. Su tarea no se limita al adiestramiento tradicional, sino que incluye diagnóstico conductual, sociabilización y seguimiento individual.
“Lo que yo hago es trabajar con los perros que ingresan con problemas de conducta o, simplemente, ocuparme de ellos para que no estén aburridos”, explicó. “Muchas veces llegan perros con fobias, con miedos, con agresiones hacia otros perros o hacia personas, y yo me ocupo de trabajar con ellos”.
Cada ingreso activa un protocolo: “Cuando ingresa un perro, me avisan desde Zoonosis. Yo anoto datos, tamaño, conducta, y enfoco un trabajo acorde al problema que el perro tiene en el momento”, señaló. Esa información se traduce luego en una ficha detallada que permite orientar mejor a quienes desean adoptar.
El acompañamiento continúa después de la adopción. “Cuando un perro se da en adopción, me pasan el teléfono del dueño para que yo me ponga en contacto y lo pueda guiar en lo que es la adaptación o cualquier dificultad que puedan tener”, agregó.

Educación antes que etiquetas
Tanto desde la coordinación municipal como desde el área técnica coinciden en que no todos los perros que ingresan presentan agresividad. En muchos casos, las conductas problemáticas tienen origen en situaciones de abandono, falta de socialización temprana o mal manejo.
“Lo que más veo es un mal manejo en etapa temprana de los perros”, sostuvo Brian. “Un cachorro que se aísla y no interactúa con gente o con otros animales después sale con inseguridades o reactividad. Eso es lo más común. Un perro que muestra agresividad no necesariamente es agresivo; muchas veces nunca interactuó con otros”.
También remarcó la importancia de diferenciar conceptos: “Yo suelo hacer una diferenciación entre adiestrar y educar. Adiestrar es enseñarle órdenes como sentado o junto. Educar es trabajar la conducta base, que el perro esté equilibrado en cuanto a instintos y no en un estado de sobreexcitación”.
Su labor también incluye capacitar al personal para mejorar el manejo diario, especialmente en casos de animales con conductas reactivas. “La idea es que puedan saber leer a los perros y manejar situaciones de posible conflicto, incluso cuando yo no estoy”, indicó.

Una mejora considerable
El coordinador de Inspecciones municipal, Sebastián Suquia, explicó que la incorporación respondió a la necesidad de dar respuesta a casos puntuales, especialmente vinculados a animales con conductas complejas o cruces de razas consideradas potencialmente peligrosas.
“Este tipo de comportamiento de los animales que entraban en Zoonosis hacía que, si no tomábamos alguna medida para resolverlo, era más difícil su resolución en cuanto a ubicarlos en una familia adoptante o en un hogar con las condiciones donde puedan continuar su vida, y quedaban mucho tiempo en Zoonosis”, detalló.
La llegada del adiestrador mejoró considerablemente la situación: “Fue muy importante su incorporación y el desempeño que está realizando”, dijo Suquia. Además, remarcó que el trabajo se complementó con mejoras en las instalaciones y en el manejo interno, incluyendo un patio donde los perros pueden recrearse y pasar parte del día sueltos.
Un paso clave para la adopción responsable
Desde el Municipio destacaron que la presencia de un profesional en conducta caninamejora la calidad de vida de los animales durante su estadía y aporta información clave para las familias interesadas en adoptar.
Con una evaluación y seguimiento personalizados, los adoptantes reciben asesoramiento específico sobre las características y necesidades de cada perro, lo que fortalece el proceso de adopción responsable y reduce el riesgo de devoluciones o nuevos abandonos.
“Gracias al asesoramiento que se brinda cuando uno va a adoptar y al traspaso de conocimiento sobre las conductas del animal, la gente puede entender mejor las señales previas antes de una mordedura y evitar etiquetar rápidamente a un perro como violento”, concluyó Suquia.