Panorama crítico en las escuelas privadas de Chubut

Cuotas en alza, salarios congelados y aulas superpobladas son cuestiones que conspiran con el nivel de enseñanza.

Mónica Balmaceda, de SADOP.
01 MAR 2026 - 15:24 | Actualizado 01 MAR 2026 - 15:27

La secretaria general del Sindicato Argentino de Docentes Privados en Chubut, Mónica Balmaceda, describió un panorama crítico en el sistema educativo de gestión privada.

La referente de SADOP cuestionó además la propuesta salarial presentada por el Gobierno provincial. Según afirmó, la situación económica dejó a los docentes “cada vez más endeudados y obligados a sostenerse con trabajos extras”, mientras las instituciones privadas enfrentan caída de matrícula, aumentos de costos y dificultades para pagar salarios actualizados.

En los colegios privados de Chubut se pagan cuotas que van de 200 a 700 mil pesos, pero sin que esto se vea reflejado en el salario de los docentes.

Según Balmaceda las escuelas privadas de Chubut presentan realidades muy distintas según su nivel de subvención estatal, pero que en todos los casos existe un denominador común: la actualización salarial no acompaña el aumento del valor de las cuotas.

“Las escuelas subvencionadas cobran entre 200 y 500 mil pesos. Las autogestivas, alrededor de 700 mil. Y aun así muchas dicen que no pueden pagar mejores salarios. En algunos casos podrían hacerlo y no lo hacen”, sostuvo.

Explicó que las instituciones con subvención —que representan un número importante en la provincia— reciben ayuda del Estado para salarios básicos, pero afrontan por su cuenta los gastos de infraestructura, mantenimiento y servicios. Esa combinación, afirmó, se volvió explosiva en el actual contexto económico.

“El Estado no se hace cargo de la infraestructura escolar. Todo lo que se recauda de cuotas se destina a sostener el funcionamiento.

Y aun así, con las cuotas en estos niveles, no alcanza para ofrecer recomposición salarial”, indicó.

Caída de matrícula

La secretaria general del SADOP señaló que las familias están migrando hacia la educación pública debido a los costos crecientes, lo que obligó a las escuelas privadas a reorganizar su estructura interna. “La matrícula bajó de manera considerable. Lo que están haciendo algunas instituciones es cerrar secciones y redistribuir estudiantes. Eso genera aulas superpobladas: 25 a 30 alumnos en primaria, más de 30 en secundaria. Así no se puede garantizar un buen proceso pedagógico”, advirtió.

Ésta reorganización interna no solo deteriora las condiciones laborales, sino que recarga a los docentes en un contexto ya marcado por la tensión económica y emocional.

Sobre el impacto salarial, Balmaceda lamentó que “Los docentes no llegan al día 15 del mes. Muchos no llegan al día 10. Estamos cada vez más pobres y endeudados”. Y relató que un creciente número de docentes privados se ve obligado a realizar actividades extra laborales para subsistir: ventas de productos, trabajos de costura, cocina, actividades artísticas y clases particulares. “Antes las clases particulares eran un complemento; ahora son una necesidad para poder comer y pagar servicios”, graficó.

Balmaceda remarcó que la presión económica no es el único factor que golpea al sector docente. La crisis social también ingresa a las aulas, donde los docentes deben afrontar situaciones complejas con menos recursos y mayor carga laboral. “Nos piden que sigamos poniendo el hombro, pero del otro lado no comprenden lo que vivimos. Venimos sosteniendo la escuela desde hace años”, cuestionó.

Mónica Balmaceda, de SADOP.
01 MAR 2026 - 15:24

La secretaria general del Sindicato Argentino de Docentes Privados en Chubut, Mónica Balmaceda, describió un panorama crítico en el sistema educativo de gestión privada.

La referente de SADOP cuestionó además la propuesta salarial presentada por el Gobierno provincial. Según afirmó, la situación económica dejó a los docentes “cada vez más endeudados y obligados a sostenerse con trabajos extras”, mientras las instituciones privadas enfrentan caída de matrícula, aumentos de costos y dificultades para pagar salarios actualizados.

En los colegios privados de Chubut se pagan cuotas que van de 200 a 700 mil pesos, pero sin que esto se vea reflejado en el salario de los docentes.

Según Balmaceda las escuelas privadas de Chubut presentan realidades muy distintas según su nivel de subvención estatal, pero que en todos los casos existe un denominador común: la actualización salarial no acompaña el aumento del valor de las cuotas.

“Las escuelas subvencionadas cobran entre 200 y 500 mil pesos. Las autogestivas, alrededor de 700 mil. Y aun así muchas dicen que no pueden pagar mejores salarios. En algunos casos podrían hacerlo y no lo hacen”, sostuvo.

Explicó que las instituciones con subvención —que representan un número importante en la provincia— reciben ayuda del Estado para salarios básicos, pero afrontan por su cuenta los gastos de infraestructura, mantenimiento y servicios. Esa combinación, afirmó, se volvió explosiva en el actual contexto económico.

“El Estado no se hace cargo de la infraestructura escolar. Todo lo que se recauda de cuotas se destina a sostener el funcionamiento.

Y aun así, con las cuotas en estos niveles, no alcanza para ofrecer recomposición salarial”, indicó.

Caída de matrícula

La secretaria general del SADOP señaló que las familias están migrando hacia la educación pública debido a los costos crecientes, lo que obligó a las escuelas privadas a reorganizar su estructura interna. “La matrícula bajó de manera considerable. Lo que están haciendo algunas instituciones es cerrar secciones y redistribuir estudiantes. Eso genera aulas superpobladas: 25 a 30 alumnos en primaria, más de 30 en secundaria. Así no se puede garantizar un buen proceso pedagógico”, advirtió.

Ésta reorganización interna no solo deteriora las condiciones laborales, sino que recarga a los docentes en un contexto ya marcado por la tensión económica y emocional.

Sobre el impacto salarial, Balmaceda lamentó que “Los docentes no llegan al día 15 del mes. Muchos no llegan al día 10. Estamos cada vez más pobres y endeudados”. Y relató que un creciente número de docentes privados se ve obligado a realizar actividades extra laborales para subsistir: ventas de productos, trabajos de costura, cocina, actividades artísticas y clases particulares. “Antes las clases particulares eran un complemento; ahora son una necesidad para poder comer y pagar servicios”, graficó.

Balmaceda remarcó que la presión económica no es el único factor que golpea al sector docente. La crisis social también ingresa a las aulas, donde los docentes deben afrontar situaciones complejas con menos recursos y mayor carga laboral. “Nos piden que sigamos poniendo el hombro, pero del otro lado no comprenden lo que vivimos. Venimos sosteniendo la escuela desde hace años”, cuestionó.