La dueña de un campo niega haber cerrado una ruta y apunta a un vecino

En medio del escándalo por una tranquera, Luciana Zárate salió a dar su versión: asegura que la ruta 12 nunca estuvo bloqueada, niega la presencia de un “dueño extranjero” y apunta a un conflicto vecinal como el verdadero origen de la polémica.

19 MAR 2026 - 18:02 | Actualizado 19 MAR 2026 - 19:08

El conflicto por la instalación de una tranquera presuntamente en un tramo de la ruta provincial 12, en cercanías de Gualjaina, sumó una nueva voz clave: la de Luciana Zárate, propietaria del campo atravesado por el trazado, quien rechazó haber bloqueado la circulación y apuntó contra un vecino como origen de la polémica.

“La gente se enojó porque escuchó que cerré la ruta, pero la ruta a Gualjaina sigue abierta”, afirmó Zárate en Jornada Radio. Explicó que el camino en cuestión “está dentro de su propiedad” y que no existe una expropiación formal registrada. Insistió en que el portón colocado “está sin candado” y que cualquier persona puede abrirlo y continuar su camino.

La mujer también desmintió versiones que señalaban la presencia de un inversor extranjero detrás de la medida. “Soy Luciana Zárate, la dueña del campo; mi pareja es de Estados Unidos, pero la que vive y trabaja acá soy yo”, aclaró.

Según su relato, la instalación de la tranquera no tuvo como objetivo restringir el tránsito, sino ordenar una situación conflictiva que mantiene desde su llegada al lugar. “Desde el primer momento tuvimos problemas con un vecino que hace denuncias y miente. Todo esto empezó por él”, sostuvo, en referencia a un hombre al que acusó de amenazas y de generar conflictos en la zona.

Zárate remarcó además que notificó previamente a las autoridades sobre la colocación del portón. “Fui a Vialidad y al Juzgado de Paz para avisar que lo iba a hacer, y lo dejé sin candado. Por eso lo hice tranquila, porque estoy en mi derecho”, explicó.

En medio de versiones sobre familias aisladas, también fue tajante: “Quiero que nombren esas familias que dejé encerradas, porque no existen”. Y agregó que vecinos cercanos continúan utilizando el paso sin inconvenientes.

Finalmente, la propietaria planteó que el conflicto de fondo es la falta de regularización del trazado. “Si el Estado quiere usar el camino, tendrá que expropiarlo. Mientras tanto, está dentro de mi campo y yo quiero vivir en paz”, concluyó.

19 MAR 2026 - 18:02

El conflicto por la instalación de una tranquera presuntamente en un tramo de la ruta provincial 12, en cercanías de Gualjaina, sumó una nueva voz clave: la de Luciana Zárate, propietaria del campo atravesado por el trazado, quien rechazó haber bloqueado la circulación y apuntó contra un vecino como origen de la polémica.

“La gente se enojó porque escuchó que cerré la ruta, pero la ruta a Gualjaina sigue abierta”, afirmó Zárate en Jornada Radio. Explicó que el camino en cuestión “está dentro de su propiedad” y que no existe una expropiación formal registrada. Insistió en que el portón colocado “está sin candado” y que cualquier persona puede abrirlo y continuar su camino.

La mujer también desmintió versiones que señalaban la presencia de un inversor extranjero detrás de la medida. “Soy Luciana Zárate, la dueña del campo; mi pareja es de Estados Unidos, pero la que vive y trabaja acá soy yo”, aclaró.

Según su relato, la instalación de la tranquera no tuvo como objetivo restringir el tránsito, sino ordenar una situación conflictiva que mantiene desde su llegada al lugar. “Desde el primer momento tuvimos problemas con un vecino que hace denuncias y miente. Todo esto empezó por él”, sostuvo, en referencia a un hombre al que acusó de amenazas y de generar conflictos en la zona.

Zárate remarcó además que notificó previamente a las autoridades sobre la colocación del portón. “Fui a Vialidad y al Juzgado de Paz para avisar que lo iba a hacer, y lo dejé sin candado. Por eso lo hice tranquila, porque estoy en mi derecho”, explicó.

En medio de versiones sobre familias aisladas, también fue tajante: “Quiero que nombren esas familias que dejé encerradas, porque no existen”. Y agregó que vecinos cercanos continúan utilizando el paso sin inconvenientes.

Finalmente, la propietaria planteó que el conflicto de fondo es la falta de regularización del trazado. “Si el Estado quiere usar el camino, tendrá que expropiarlo. Mientras tanto, está dentro de mi campo y yo quiero vivir en paz”, concluyó.