“Decían combatir el totalitarismo pero eran más totalitarios que nadie”

Los recuerdos de Alberto Lamberti, el intendente derrocado de Comodoro Rivadavia en "Para no olvidar". Al dejar el poder, deseó que los militares buscaran sólo a ladrones y coimeros. Se equivocó.

Lamberti y su recuerdo de los días de plomo.
23 MAR 2026 - 10:25 | Actualizado 24 MAR 2026 - 0:01

El 11 de marzo de 1973 fueron las esperadas elecciones en Comodoro Rivadavia. Triunfa el Frente Justicialista de Liberación. El contador Alberto Lamberti se convierte en el primer intendente de Comodoro electo en comicios sin prescripciones. Era oriundo de Junín, hincha de Vélez y de Petroquímica. Marzo del 76 cambió su vida.

“A las 5.30 me llamó el Jefe del Regimiento 8 de Infantería, un teniente coronel, contándome la situación: `Tenemos órdenes del Estado Mayor de tomar cada dependencia del Gobierno´, me advirtió, por lo que tenía que ir a la Municipalidad. En el camino observé un gran despliegue de vehículos militares, supongo que buscando mi casa. El general Corbetta estaba en mi despacho y cuando le ofrecí `mi último té´ me dijo socarronamente `No, no. Yo le invito mi primer té´”, evocabaLamberti a los 70 años y con un largo recorrido en el ámbito de los números y la política. “Le dije que entonces esperaba que fuera todo para bien y que efectivamente salieran a buscar al ladrón, al coimero y no otras cosas raras”.

La Intendencia fue ocupada por funcionarios designados por la dictadura. Asumieron Manuel Morelli en 1976, reemplazado al año siguiente por Rodolfo Funes, a quien a su vez sucede Mario Adalberto Provedo. En 1979 los militares designaron a Antonio Pablo de Diego, quien fue reemplazado por Roberto Pascual Die.

La ciudad vivió intensamente el Proceso de Reorganización Nacional: entre el 15 y el 19 de octubre de 1976 fueron detenidas 352 personas, entre dirigentes gremiales, estudiantiles y políticos. Estos operativos cobraron una intensidad no imaginada
en una ciudad alejada de la efervescencia nacional.

El propio Lamberti fue detenido en agosto del 1977 y derivado -junto a otros presos políticos- a la Comisaría 1ª de Rawson, hasta diciembre de ese año. “Fue muy fuerte cuando volví a la capital como Presidente del Banco Provincia y mi oficina daba al frente del lugar en el que estuve prisionero. Nunca me trataron mal, tenía tiempo para estudiar y hasta para hacer actividad física. Había cuatro escalas en las detenciones de aquel momento: los `chupados´ que no se sabía dónde estaban y permanecían en cárceles clandestinas; los que blanqueaban y quedaban a disposición del Poder Ejecutivo, y nosotros, que estábamos en una prisión pública y sabían al menos dónde estábamos. Fuimos presos por un fallo judicial extraño por violación a la Ley 2840”.

Lamberti recuerda a compañeros de causa que sufrieron persecuciones, como Manuel Cardo, otro exintendente, Mario Morejón, y Aníbal Sassi. Y también hizo referencia a los casos locales de Trevisán y Pereyra, además de otro desaparecido, Mario Abel Amaya, e Hipólito Solari Irigoyen, quien también “la pasó muy mal”.

“No se notó tanto el golpe porque la gente no estaba informada. Nunca fuimos partidistas, muy `politicastros´ los comodorenses. Lo que en Capital era un Proceso acá tuvo una repercusión mucho menor. En ningún momento noté que la gente tuviera miedo”.

“Este Proceso -prosiguió- tuvo una marcada idea antisocial. Se hacían llamar occidentales y cristianos y decían combatir el totalitarismo, pero eran más totalitarios que nadie. El espíritu sanmartiniano está en el Ejército Argentino pero fueron influenciados por otras doctrinas y terminaron tomando las Fuerzas Armadas como elemento de ocupación o dominación del pueblo. No como un elemento de liberación y de lucha. Lo primero que hace Perón a su regreso es ponerse el uniforme de General de Ejército y visita el portaaviones 25 de Mayo, que participó en su derrocamiento. Siempre quisimos sumar a las FF.AA. al proyecto nacional aunque ellos nunca interpretaron el peronismo”.

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Lamberti y su recuerdo de los días de plomo.
23 MAR 2026 - 10:25

El 11 de marzo de 1973 fueron las esperadas elecciones en Comodoro Rivadavia. Triunfa el Frente Justicialista de Liberación. El contador Alberto Lamberti se convierte en el primer intendente de Comodoro electo en comicios sin prescripciones. Era oriundo de Junín, hincha de Vélez y de Petroquímica. Marzo del 76 cambió su vida.

“A las 5.30 me llamó el Jefe del Regimiento 8 de Infantería, un teniente coronel, contándome la situación: `Tenemos órdenes del Estado Mayor de tomar cada dependencia del Gobierno´, me advirtió, por lo que tenía que ir a la Municipalidad. En el camino observé un gran despliegue de vehículos militares, supongo que buscando mi casa. El general Corbetta estaba en mi despacho y cuando le ofrecí `mi último té´ me dijo socarronamente `No, no. Yo le invito mi primer té´”, evocabaLamberti a los 70 años y con un largo recorrido en el ámbito de los números y la política. “Le dije que entonces esperaba que fuera todo para bien y que efectivamente salieran a buscar al ladrón, al coimero y no otras cosas raras”.

La Intendencia fue ocupada por funcionarios designados por la dictadura. Asumieron Manuel Morelli en 1976, reemplazado al año siguiente por Rodolfo Funes, a quien a su vez sucede Mario Adalberto Provedo. En 1979 los militares designaron a Antonio Pablo de Diego, quien fue reemplazado por Roberto Pascual Die.

La ciudad vivió intensamente el Proceso de Reorganización Nacional: entre el 15 y el 19 de octubre de 1976 fueron detenidas 352 personas, entre dirigentes gremiales, estudiantiles y políticos. Estos operativos cobraron una intensidad no imaginada
en una ciudad alejada de la efervescencia nacional.

El propio Lamberti fue detenido en agosto del 1977 y derivado -junto a otros presos políticos- a la Comisaría 1ª de Rawson, hasta diciembre de ese año. “Fue muy fuerte cuando volví a la capital como Presidente del Banco Provincia y mi oficina daba al frente del lugar en el que estuve prisionero. Nunca me trataron mal, tenía tiempo para estudiar y hasta para hacer actividad física. Había cuatro escalas en las detenciones de aquel momento: los `chupados´ que no se sabía dónde estaban y permanecían en cárceles clandestinas; los que blanqueaban y quedaban a disposición del Poder Ejecutivo, y nosotros, que estábamos en una prisión pública y sabían al menos dónde estábamos. Fuimos presos por un fallo judicial extraño por violación a la Ley 2840”.

Lamberti recuerda a compañeros de causa que sufrieron persecuciones, como Manuel Cardo, otro exintendente, Mario Morejón, y Aníbal Sassi. Y también hizo referencia a los casos locales de Trevisán y Pereyra, además de otro desaparecido, Mario Abel Amaya, e Hipólito Solari Irigoyen, quien también “la pasó muy mal”.

“No se notó tanto el golpe porque la gente no estaba informada. Nunca fuimos partidistas, muy `politicastros´ los comodorenses. Lo que en Capital era un Proceso acá tuvo una repercusión mucho menor. En ningún momento noté que la gente tuviera miedo”.

“Este Proceso -prosiguió- tuvo una marcada idea antisocial. Se hacían llamar occidentales y cristianos y decían combatir el totalitarismo, pero eran más totalitarios que nadie. El espíritu sanmartiniano está en el Ejército Argentino pero fueron influenciados por otras doctrinas y terminaron tomando las Fuerzas Armadas como elemento de ocupación o dominación del pueblo. No como un elemento de liberación y de lucha. Lo primero que hace Perón a su regreso es ponerse el uniforme de General de Ejército y visita el portaaviones 25 de Mayo, que participó en su derrocamiento. Siempre quisimos sumar a las FF.AA. al proyecto nacional aunque ellos nunca interpretaron el peronismo”.