“Fue un sueño cumplido”: con 70 años conquistó el Lanín

Amalia Figueroa es de El Maitén, pero vive en Neuquén. Un problema de sobrepeso y dolores de rodillas la llevaron a comenzar una aventura que terminó en la cumbre en este volcán a más de 3.000 metros de altura en 2025.

24 MAR 2026 - 11:27 | Actualizado 24 MAR 2026 - 18:31

Lo que comenzó con dolores de rodillas hace 25 años para Amalia Figueroa, terminó el año pasado llevándola a hacer cumbre en el volcán Lanín, en Neuquén.

Esta historia de superación tiene como protagonista a Amalia, una atleta de 70 años que un día decidió tomar el control de su salud, un poco deteriorada por el sobrepeso y ponerles punto final a sus dolores de rodillas.

Amalia se hizo un tiempo para contar en el programa A Ritmo Propio, su historia y sueños cumplidos gracias a que un día decidió dar el primer paso para lograrlos.

Amalia, es de El Maitén, pero hoy está radicada en Neuquén. En esa provincia, conoció a Cristina, su patrona como ella dice y que hoy son grandes amigas. Amalia trabaja de empleada doméstica desde hace años en casa de su amiga, la que calificó de familia.

“Hace 25 años comencé con problemas en mis rodillas debido al sobrepeso y eso me causaba fuertes dolores”, comentó.
“Fui al médico y me indicó que saliera a caminar. Empecé a ir al gimnasio para bajar de peso y eso alivió los dolores”, siguió contando Amalia.


Para Amalia, ver como se superaba cada vez más gracias al deporte se animó y comenzó a correr. Primero unos metros y después unos pocos kilómetros.

Eso la envalentonó y decidió competir en carreras provinciales y hasta nacionales. Lo que la llevó a hacer podio varias veces.
Consultada si su familia la apoyó en todo este proceso, desde que comenzó con pequeños logros hasta llegar a correr largas distancias. “Sí! Mi familia me sigue apoyando hasta hoy”, dijo Amalia.


“Mi salud cambió por completo. Ya no me dolía nada y cada vez me sentía mucho mejor”, comentó sobre los cambios que le produjo dejar la vida sedentaria.

El Lanín, en la mira

Amalia contó que mientras ella entrenaba o competía, una idea comenzó a tomar fuerza en su cabeza. Era algo más exigente ya que eso dedicaría a redoblar los esfuerzos físicos: hacer cumbre en el volcán Lanín, a 3.776 metros de altura.

“El sueño de subir al Lanin comenzó hace tres años” comenta Amalia. “Recuerdo que tuve que prepararme física y mentalmente, porque es un desafío muy grande”, recordó.


“Yo tengo una amiga, que se llama Natalia y es guía de montaña. Ella y yo convecinos a Cristina para que nos acompañe. Me acuerdo que Cristina me dijo: ´Soy nadadora de aguas abiertas, yo no corro´, a lo que le contesté: ´Yo corro y no nado´, comentó entre risas.


Fue así que Cristina también comenzó a entrenarse y las tres amigas ya tenían todo planeado para encarar el Lanín.
Fue así que, en febrero del 2024, las tres aventureras comenzaron a subir el imponente volcán.


“Sabíamos que teníamos un tiempo limitado para hacer cumbre, Por eso teníamos que salir de madrugada y llegar al mediodía, para luego bajar. Esa son las reglas que te dan”.

Amalia comentó que ese primer intento quedó trunco, ya que, a solo 200 metros de la cima, tuvieron que bajar por falta de tiempo.
“No nos sentimos mal porque sabías que todo había salido bien y lo íbamos a intentar nuevamente”, señaló.


Y fue así, que un año después, el 18 de enero de 2025, Amalia, Cristina y Natalia decidieron volver por la revancha y finalmente pudieron hacer cumbre en el Lanín.

“Fue un sueño cumplido estar allá arriba, estábamos cansadas pero felices, ver todos desde allí era increíble”, contó.

Sobre si tiene otros sueños por cumplir, Amalia sonrió y contó que ahora quiere escalar el Lanin pero con nieve (invierno), una meta que la lleva a soñar con otros desafió como escalar el Monte Everest, “¿Por qué no?”, dijo sonriendo.


Amalia Figueroa es un ejemplo que el bienestar personal no nos llega por una puerta, hay que buscarlo, tomar el control del destino, y recordar que cualquier motivo es bueno para dar ese primer paso a la felicidad, como tener un dolor en las rodillas.#

24 MAR 2026 - 11:27

Lo que comenzó con dolores de rodillas hace 25 años para Amalia Figueroa, terminó el año pasado llevándola a hacer cumbre en el volcán Lanín, en Neuquén.

Esta historia de superación tiene como protagonista a Amalia, una atleta de 70 años que un día decidió tomar el control de su salud, un poco deteriorada por el sobrepeso y ponerles punto final a sus dolores de rodillas.

Amalia se hizo un tiempo para contar en el programa A Ritmo Propio, su historia y sueños cumplidos gracias a que un día decidió dar el primer paso para lograrlos.

Amalia, es de El Maitén, pero hoy está radicada en Neuquén. En esa provincia, conoció a Cristina, su patrona como ella dice y que hoy son grandes amigas. Amalia trabaja de empleada doméstica desde hace años en casa de su amiga, la que calificó de familia.

“Hace 25 años comencé con problemas en mis rodillas debido al sobrepeso y eso me causaba fuertes dolores”, comentó.
“Fui al médico y me indicó que saliera a caminar. Empecé a ir al gimnasio para bajar de peso y eso alivió los dolores”, siguió contando Amalia.


Para Amalia, ver como se superaba cada vez más gracias al deporte se animó y comenzó a correr. Primero unos metros y después unos pocos kilómetros.

Eso la envalentonó y decidió competir en carreras provinciales y hasta nacionales. Lo que la llevó a hacer podio varias veces.
Consultada si su familia la apoyó en todo este proceso, desde que comenzó con pequeños logros hasta llegar a correr largas distancias. “Sí! Mi familia me sigue apoyando hasta hoy”, dijo Amalia.


“Mi salud cambió por completo. Ya no me dolía nada y cada vez me sentía mucho mejor”, comentó sobre los cambios que le produjo dejar la vida sedentaria.

El Lanín, en la mira

Amalia contó que mientras ella entrenaba o competía, una idea comenzó a tomar fuerza en su cabeza. Era algo más exigente ya que eso dedicaría a redoblar los esfuerzos físicos: hacer cumbre en el volcán Lanín, a 3.776 metros de altura.

“El sueño de subir al Lanin comenzó hace tres años” comenta Amalia. “Recuerdo que tuve que prepararme física y mentalmente, porque es un desafío muy grande”, recordó.


“Yo tengo una amiga, que se llama Natalia y es guía de montaña. Ella y yo convecinos a Cristina para que nos acompañe. Me acuerdo que Cristina me dijo: ´Soy nadadora de aguas abiertas, yo no corro´, a lo que le contesté: ´Yo corro y no nado´, comentó entre risas.


Fue así que Cristina también comenzó a entrenarse y las tres amigas ya tenían todo planeado para encarar el Lanín.
Fue así que, en febrero del 2024, las tres aventureras comenzaron a subir el imponente volcán.


“Sabíamos que teníamos un tiempo limitado para hacer cumbre, Por eso teníamos que salir de madrugada y llegar al mediodía, para luego bajar. Esa son las reglas que te dan”.

Amalia comentó que ese primer intento quedó trunco, ya que, a solo 200 metros de la cima, tuvieron que bajar por falta de tiempo.
“No nos sentimos mal porque sabías que todo había salido bien y lo íbamos a intentar nuevamente”, señaló.


Y fue así, que un año después, el 18 de enero de 2025, Amalia, Cristina y Natalia decidieron volver por la revancha y finalmente pudieron hacer cumbre en el Lanín.

“Fue un sueño cumplido estar allá arriba, estábamos cansadas pero felices, ver todos desde allí era increíble”, contó.

Sobre si tiene otros sueños por cumplir, Amalia sonrió y contó que ahora quiere escalar el Lanin pero con nieve (invierno), una meta que la lleva a soñar con otros desafió como escalar el Monte Everest, “¿Por qué no?”, dijo sonriendo.


Amalia Figueroa es un ejemplo que el bienestar personal no nos llega por una puerta, hay que buscarlo, tomar el control del destino, y recordar que cualquier motivo es bueno para dar ese primer paso a la felicidad, como tener un dolor en las rodillas.#