“Es otra vida”: el mensaje de un paisano que conmovió a unos viajeros

En plena travesía por el interior de Chubut, dos jóvenes que dejaron todo para recorrer el país se cruzaron con un poblador rural de 75 años cuya forma de vivir, simple y libre, se volvió una lección inesperada.

29 ABR 2026 - 16:01 | Actualizado 29 ABR 2026 - 17:01

Lo que empezó como un viaje en busca de rutas, paisajes y experiencias, terminó regalando una de esas historias que quedan. Huguito y Andre, la pareja detrás de “Viajemos juntos”, salieron de Trelew en 2023 para cambiar de vida: recorrieron 22 países en ocho meses y, ya en 2024, se lanzaron a descubrir la Argentina en motorhome junto a sus dos perritas. Hoy llevan 10 provincias y un objetivo claro: unir el sur con el norte profundo, desde Chubut hasta Jujuy.

Pero fue en el interior chubutense, cerca de Telsen, donde el viaje tomó otro sentido. Allí se encontraron con Enrique Estremador, un gaucho de 75 años, de esos que parecen detenidos en el tiempo pero firmes en sus convicciones. Montado en su caballo y rodeado de su rutina de campo, les compartió sin vueltas su manera de ver el mundo.


“El pueblo no me gusta”, dijo, marcando una distancia con la vida urbana. “Mis nietos me quieren llevar a Trelew, abuelo vamos dicen. No, dejame, les digo. Ahora viven todos encerrados. Acá soy libre, ando de noche y de día, me siento afuera a tomar mate, me levanto a las 4 de la mañana y a las 6 salgo con las ovejas”.

Para él, el campo no es sacrificio, sino elección. Se levanta temprano, pasa el día entre animales, leña y tareas, y así, sin pausa pero sin apuro, deja que el tiempo transcurra con sentido.

Su mensaje no tuvo tono de discurso, pero fue directo: otra vida es posible. Una vida donde el movimiento no es apuro, donde el trabajo es parte del equilibrio y donde la libertad no depende del ruido de la ciudad, sino del vínculo con la tierra.

Para los viajeros, acostumbrados a cruzar fronteras y acumular kilómetros, el encuentro fue distinto. No hubo monumentos ni destinos turísticos, pero sí algo más difícil de encontrar: una certeza.

En medio de la inmensidad patagónica, el gaucho dejó una enseñanza simple y contundente. A veces, viajar no es ir más lejos, sino entender mejor dónde (y cómo) vale la pena quedarse.

29 ABR 2026 - 16:01

Lo que empezó como un viaje en busca de rutas, paisajes y experiencias, terminó regalando una de esas historias que quedan. Huguito y Andre, la pareja detrás de “Viajemos juntos”, salieron de Trelew en 2023 para cambiar de vida: recorrieron 22 países en ocho meses y, ya en 2024, se lanzaron a descubrir la Argentina en motorhome junto a sus dos perritas. Hoy llevan 10 provincias y un objetivo claro: unir el sur con el norte profundo, desde Chubut hasta Jujuy.

Pero fue en el interior chubutense, cerca de Telsen, donde el viaje tomó otro sentido. Allí se encontraron con Enrique Estremador, un gaucho de 75 años, de esos que parecen detenidos en el tiempo pero firmes en sus convicciones. Montado en su caballo y rodeado de su rutina de campo, les compartió sin vueltas su manera de ver el mundo.


“El pueblo no me gusta”, dijo, marcando una distancia con la vida urbana. “Mis nietos me quieren llevar a Trelew, abuelo vamos dicen. No, dejame, les digo. Ahora viven todos encerrados. Acá soy libre, ando de noche y de día, me siento afuera a tomar mate, me levanto a las 4 de la mañana y a las 6 salgo con las ovejas”.

Para él, el campo no es sacrificio, sino elección. Se levanta temprano, pasa el día entre animales, leña y tareas, y así, sin pausa pero sin apuro, deja que el tiempo transcurra con sentido.

Su mensaje no tuvo tono de discurso, pero fue directo: otra vida es posible. Una vida donde el movimiento no es apuro, donde el trabajo es parte del equilibrio y donde la libertad no depende del ruido de la ciudad, sino del vínculo con la tierra.

Para los viajeros, acostumbrados a cruzar fronteras y acumular kilómetros, el encuentro fue distinto. No hubo monumentos ni destinos turísticos, pero sí algo más difícil de encontrar: una certeza.

En medio de la inmensidad patagónica, el gaucho dejó una enseñanza simple y contundente. A veces, viajar no es ir más lejos, sino entender mejor dónde (y cómo) vale la pena quedarse.