El jefe de la División Policial de Investigaciones, Javier Orellano, confirmó que se realizaron ocho procedimientos en los barrios San Cayetano, Máximo Abásolo y Quirno Costa, aunque por el momento no hubo detenidos.

Según explicó el investigador, las diligencias estuvieron orientadas a reunir más elementos para avanzar en la causa y reconstruir con precisión cómo ocurrió el ataque en el que murió la mujer de 33 años y resultó herido Luis Damián Uribe. “La intención principal era poder identificar a los moradores de las viviendas y recuperar elementos útiles para continuar con la investigación”, sostuvo.
Además, se conoció un dato que profundizó el impacto del caso: Mariana Soledad Calfuquir cursaba un embarazo de aproximadamente dos meses al momento del ataque.
Orellano señaló que uno de los principales objetivos es determinar el lugar exacto donde se produjo el ataque. “Estamos tratando de dilucidar bien, primero que nada, el punto exacto donde ocurrió todo y desde ahí proseguir con las tareas investigativas”, explicó.
Las viviendas allanadas pertenecen en su mayoría a personas vinculadas a una familia sospechada de haber participado en el hecho. “Las principales viviendas de una de las familias sospechosas sí tienen antecedentes. Los otros domicilios fueron seleccionados por los vínculos y relaciones que tenían”, detalló.
Respecto a la hipótesis del caso, el jefe policial evitó confirmar que se trate de un enfrentamiento entre bandas, aunque reconoció que Uribe mantiene conexiones con grupos delictivos conocidos en la ciudad. “No tenemos indicios claros de que el ataque haya sido debido a esto. Justamente estamos buscando más elementos para poder identificar al autor y también determinar el motivo”, afirmó.

La investigación enfrenta además dificultades para obtener testimonios y registros audiovisuales. Orellano indicó que muchos vecinos se muestran temerosos y prefieren no colaborar. “El trabajo para obtener cámaras fue bastante difícil. El temor de los vecinos lleva muchas veces a una negativa de colaborar con el personal policial”, señaló.
Incluso, afirmó que el propio Uribe habría aportado datos confusos durante las primeras horas posteriores al ataque. “Había aportado algunos indicios, pero después pudimos determinar que la información, más que acercarnos al lugar del hecho, trataba de alejarnos”, reveló.
En cuanto al estado de salud del hombre herido, confirmó que evolucionaba favorablemente. “Estaba en sala común y ya no corría riesgo de vida”, indicó.


Finalmente, Orellano descartó que la mecánica del crimen sea similar a otros ataques recientes ocurridos en la ciudad, como el caso Nieves-Asensio. “Por lo que pudimos recrear, hubo un punto de reunión y algún diálogo previo. No fue un ataque sorpresivo”, concluyó.#

El jefe de la División Policial de Investigaciones, Javier Orellano, confirmó que se realizaron ocho procedimientos en los barrios San Cayetano, Máximo Abásolo y Quirno Costa, aunque por el momento no hubo detenidos.

Según explicó el investigador, las diligencias estuvieron orientadas a reunir más elementos para avanzar en la causa y reconstruir con precisión cómo ocurrió el ataque en el que murió la mujer de 33 años y resultó herido Luis Damián Uribe. “La intención principal era poder identificar a los moradores de las viviendas y recuperar elementos útiles para continuar con la investigación”, sostuvo.
Además, se conoció un dato que profundizó el impacto del caso: Mariana Soledad Calfuquir cursaba un embarazo de aproximadamente dos meses al momento del ataque.
Orellano señaló que uno de los principales objetivos es determinar el lugar exacto donde se produjo el ataque. “Estamos tratando de dilucidar bien, primero que nada, el punto exacto donde ocurrió todo y desde ahí proseguir con las tareas investigativas”, explicó.
Las viviendas allanadas pertenecen en su mayoría a personas vinculadas a una familia sospechada de haber participado en el hecho. “Las principales viviendas de una de las familias sospechosas sí tienen antecedentes. Los otros domicilios fueron seleccionados por los vínculos y relaciones que tenían”, detalló.
Respecto a la hipótesis del caso, el jefe policial evitó confirmar que se trate de un enfrentamiento entre bandas, aunque reconoció que Uribe mantiene conexiones con grupos delictivos conocidos en la ciudad. “No tenemos indicios claros de que el ataque haya sido debido a esto. Justamente estamos buscando más elementos para poder identificar al autor y también determinar el motivo”, afirmó.

La investigación enfrenta además dificultades para obtener testimonios y registros audiovisuales. Orellano indicó que muchos vecinos se muestran temerosos y prefieren no colaborar. “El trabajo para obtener cámaras fue bastante difícil. El temor de los vecinos lleva muchas veces a una negativa de colaborar con el personal policial”, señaló.
Incluso, afirmó que el propio Uribe habría aportado datos confusos durante las primeras horas posteriores al ataque. “Había aportado algunos indicios, pero después pudimos determinar que la información, más que acercarnos al lugar del hecho, trataba de alejarnos”, reveló.
En cuanto al estado de salud del hombre herido, confirmó que evolucionaba favorablemente. “Estaba en sala común y ya no corría riesgo de vida”, indicó.


Finalmente, Orellano descartó que la mecánica del crimen sea similar a otros ataques recientes ocurridos en la ciudad, como el caso Nieves-Asensio. “Por lo que pudimos recrear, hubo un punto de reunión y algún diálogo previo. No fue un ataque sorpresivo”, concluyó.#