Junior Narváes (6-0-1, 1Ko) expondrá por primera vez el título Fedelatin que obtuvo el pasado 31 de enero, ante el dominicano Yaury Otañez Paredes. Esta vez, el hijo del ex campeón del mundo se medirá con el venezolano Carlos Eduardo Díaz (10-8-0, 7Ko), buscando una nueva victoria internacional.
El también trelewense Maxi Robledo (12-1-0, 6Ko) volverá al ruedo nacional ante el experimentado Diego Alberto Ruiz (28-13-1, 14Ko) de Las Talitas, Tucumán, luego de su frustrada chanche de combatir por el título del mundo en Kirguistan.
La última pelea de Robledo data del 15 de noviembre de 2025, cuando venció por puntos en combate revancha a Braian Arguello.
También habrá un tercer boxeador con raíces chubutenses, Tamir Ábalos, el hijo del “Chino”, quien vivió en Comodoro Rivadavia durante su infancia. El chico Ábalos debutará como profesional ante el rosarino Luis Heredia, en peso mediano.
La cartelera preliminar podrá seguirse a través de TyC Sports Play y Youtube a las 20.50, mientras que la velada principal será emitida por TyC Sports y TyC Sports Play desde las 22.
“Muy contento y con ansías de subirme al ring. Tuvimos viendo un poco del rival, parece que tiene mano dura, es largo, experimentado, con varias peleas por títulos. Nos encontramos con una buena medida, una buena vara, es venezolano, así que tratando de estar al cien para mañana y poder sacar todo lo que entrenamos en el gimnasio”, analizó Junior en el inicio de la charla con Tiempo Deportivo por Jornada Radio.
“Al ser boxeadores largos, con físicos más estilizados, más altos, son diferentes al argentino que es más chico y siempre más obligado al choque, pero estamos bien preparados, muy entrenados, esperando nomás para ver como se plantea la pelea”, remarcó.
“El pesaje es la pelea más dura, es algo que conlleva muchas responsabilidades, mucho esfuerzo, así que esperando subir a la balanza para volver a hidratarme y comer”, admitió.
“El físico va cambiando, antes llegaba un poco más cómodo, hoy tengo que hacer otros esfuerzos, pero como todo el mundo, es parte del boxeo, venimos trabajando muy bien con mi preparador físico Peto Ruiz y llegamos de la mejor manera”, ponderó.
“Más allá del gimnasio que genera masa muscular, hemos estado en un período de carga para buscar precisamente crecer un poco más físicamente, el boxeo profesional es muy físico en comparación con el amateur. Tuvimos que hacer algunos ajustes y además la edad, tenía 19 años cuando debuté y ahora tengo 21, estoy en pleno crecimiento, el físico va cambiando, me voy ensanchando, sacando más músculo, lo normal de toda persona”, justificó respecto de las dificultades de estar encuadrado en el límite de los 53,524 kilos.
“Hay que ir tranquilo, despacio porque es experimentado, buscando los espacios, creemos que va a querer contragolpearnos. Ver los primeros rounds, como entrar, como resolver su larga distancia, su defensa, para terminar desplegando nuestro boxeo al cien por ciento, sentirnos cómodos e imponer el ritmo, creo que con eso la pelea estará resuelta”, consideró.
“Siempre se habla de que un zurdo es raro, en el boxeo más que nada por la costumbre de tener compañeros derechos, es otra posición, otra guardia, puedo tener ese hándicap, pero en el profesionalismo de hoy te preparás para pelear con un zurdo, y creo que después es habilidad de cada uno, aunque trato de sacar ventaja de eso”, reconoció Narvaes hijo.
“Queremos ir creciendo poco a poco, subiendo la vara, la dificultad, hoy en día si querés pelear por un título te obligan a enfrentarte con gente de nivel, y los que aceptan se tienen fe que pueden ganar”, refrendó sobre el nivel de su rival.
“Cuando estaba en el amateurismo, hablábamos del sueño de ser profesional y me decía que era muy distinta, de los guantes, de las protecciones, y hoy ya no hablamos tanto de eso porque yo la viví. Obvio que siempre buscamos la excelencia en el gimnasio, mejorar y crecer pelea tras pelea, es lo que siempre hablamos”, dijo sobre su convivencia con su padre Omar, el mejor de la historia del boxeo chubutense.
“Reniega menos porque yo voy creciendo, madurando, lo entiendo más, todo se hace más conversable, obvio que puede haber algún cruce, pero es normal en una relación de padre e hijo y de entrenador con su pupilo”, sentenció en el final Junior.

Junior Narváes (6-0-1, 1Ko) expondrá por primera vez el título Fedelatin que obtuvo el pasado 31 de enero, ante el dominicano Yaury Otañez Paredes. Esta vez, el hijo del ex campeón del mundo se medirá con el venezolano Carlos Eduardo Díaz (10-8-0, 7Ko), buscando una nueva victoria internacional.
El también trelewense Maxi Robledo (12-1-0, 6Ko) volverá al ruedo nacional ante el experimentado Diego Alberto Ruiz (28-13-1, 14Ko) de Las Talitas, Tucumán, luego de su frustrada chanche de combatir por el título del mundo en Kirguistan.
La última pelea de Robledo data del 15 de noviembre de 2025, cuando venció por puntos en combate revancha a Braian Arguello.
También habrá un tercer boxeador con raíces chubutenses, Tamir Ábalos, el hijo del “Chino”, quien vivió en Comodoro Rivadavia durante su infancia. El chico Ábalos debutará como profesional ante el rosarino Luis Heredia, en peso mediano.
La cartelera preliminar podrá seguirse a través de TyC Sports Play y Youtube a las 20.50, mientras que la velada principal será emitida por TyC Sports y TyC Sports Play desde las 22.
“Muy contento y con ansías de subirme al ring. Tuvimos viendo un poco del rival, parece que tiene mano dura, es largo, experimentado, con varias peleas por títulos. Nos encontramos con una buena medida, una buena vara, es venezolano, así que tratando de estar al cien para mañana y poder sacar todo lo que entrenamos en el gimnasio”, analizó Junior en el inicio de la charla con Tiempo Deportivo por Jornada Radio.
“Al ser boxeadores largos, con físicos más estilizados, más altos, son diferentes al argentino que es más chico y siempre más obligado al choque, pero estamos bien preparados, muy entrenados, esperando nomás para ver como se plantea la pelea”, remarcó.
“El pesaje es la pelea más dura, es algo que conlleva muchas responsabilidades, mucho esfuerzo, así que esperando subir a la balanza para volver a hidratarme y comer”, admitió.
“El físico va cambiando, antes llegaba un poco más cómodo, hoy tengo que hacer otros esfuerzos, pero como todo el mundo, es parte del boxeo, venimos trabajando muy bien con mi preparador físico Peto Ruiz y llegamos de la mejor manera”, ponderó.
“Más allá del gimnasio que genera masa muscular, hemos estado en un período de carga para buscar precisamente crecer un poco más físicamente, el boxeo profesional es muy físico en comparación con el amateur. Tuvimos que hacer algunos ajustes y además la edad, tenía 19 años cuando debuté y ahora tengo 21, estoy en pleno crecimiento, el físico va cambiando, me voy ensanchando, sacando más músculo, lo normal de toda persona”, justificó respecto de las dificultades de estar encuadrado en el límite de los 53,524 kilos.
“Hay que ir tranquilo, despacio porque es experimentado, buscando los espacios, creemos que va a querer contragolpearnos. Ver los primeros rounds, como entrar, como resolver su larga distancia, su defensa, para terminar desplegando nuestro boxeo al cien por ciento, sentirnos cómodos e imponer el ritmo, creo que con eso la pelea estará resuelta”, consideró.
“Siempre se habla de que un zurdo es raro, en el boxeo más que nada por la costumbre de tener compañeros derechos, es otra posición, otra guardia, puedo tener ese hándicap, pero en el profesionalismo de hoy te preparás para pelear con un zurdo, y creo que después es habilidad de cada uno, aunque trato de sacar ventaja de eso”, reconoció Narvaes hijo.
“Queremos ir creciendo poco a poco, subiendo la vara, la dificultad, hoy en día si querés pelear por un título te obligan a enfrentarte con gente de nivel, y los que aceptan se tienen fe que pueden ganar”, refrendó sobre el nivel de su rival.
“Cuando estaba en el amateurismo, hablábamos del sueño de ser profesional y me decía que era muy distinta, de los guantes, de las protecciones, y hoy ya no hablamos tanto de eso porque yo la viví. Obvio que siempre buscamos la excelencia en el gimnasio, mejorar y crecer pelea tras pelea, es lo que siempre hablamos”, dijo sobre su convivencia con su padre Omar, el mejor de la historia del boxeo chubutense.
“Reniega menos porque yo voy creciendo, madurando, lo entiendo más, todo se hace más conversable, obvio que puede haber algún cruce, pero es normal en una relación de padre e hijo y de entrenador con su pupilo”, sentenció en el final Junior.