Creó un robot con materiales reciclados y busca revolucionar la robótica

Con motores recuperados, componentes reciclados e inteligencia artificial, dos estudiantes de Ingeniería Electrónica desarrollaron en Chubut un robot modular capaz de adaptarse a múltiples tareas. El proyecto, bautizado "Aura", busca acercar la robótica a más personas y demostrar que la innovación también puede nacer lejos de los grandes centros tecnológicos.


17 JUN 2026 - 15:19 | Actualizado 17 JUN 2026 - 17:07

Junto a su compañero Matías Facchina, el estudiante chubutense de Ingeniería Electrónica diseñó un robot de asistencia capaz de adaptarse a múltiples tareas. El proyecto demandó 18 meses de trabajo, utiliza software de código abierto y está a un paso de convertirse en tesis aprobada.

Lo que comenzó como una idea para automatizar un automóvil terminó convirtiéndose en uno de los proyectos tecnológicos más innovadores desarrollados por estudiantes argentinos. Edward Ap Iwan, oriundo de Trelew y próximo a graduarse como ingeniero electrónico, presentó el robot "Aura", una plataforma de asistencia modular diseñada para desempeñarse en distintos entornos interiores y adaptarse a múltiples necesidades.

El desarrollo forma parte del proyecto final de ingeniería de ambos estudiantes y representa el resultado de más de un año y medio de trabajo continuo. La iniciativa nació cuando analizaron la posibilidad de robotizar un vehículo convencional, aunque rápidamente detectaron obstáculos legales y técnicos que los llevaron a replantear el objetivo. "Nos dimos cuenta de que era medio complicado y decidimos cambiar la idea. En lugar de robotizar un auto, optamos por fabricar un robot desde cero", explicó Ap Iwan en diálogo con Jornada Radio.

Así surgió Aura, un robot concebido para brindar asistencia en espacios cerrados como restaurantes, confiterías, aeropuertos, oficinas o centros logísticos. Su principal característica es la modularidad, un concepto que permite modificar su estructura y funciones mediante el intercambio de componentes específicos.

"Queríamos hacer un robot cien por ciento modular. Eso significa que se puede adaptar a distintos escenarios. Si se necesita asistir a una persona con movilidad reducida en un aeropuerto, se puede desarrollar un módulo para esa función. Si se necesita transportar platos en un restaurante, también puede configurarse para eso", señaló el estudiante chubutense.

Tecnología accesible y sustentable

Uno de los aspectos más destacados del proyecto es la utilización de materiales reciclados y componentes recuperados de dispositivos electrónicos en desuso. Lejos de optar por equipamiento costoso o industrial, los estudiantes apostaron por una lógica sustentable y accesible.

Los motores utilizados provienen de patinetas autobalanceantes conocidas como hoverboards, mientras que las baterías, pantallas y otros componentes electrónicos fueron recuperados y adaptados para una nueva vida útil. "Una de nuestras premisas era trabajar con componentes ecológicos o reciclables. Muchas de las piezas fueron recuperadas de equipos electrónicos obsoletos y adaptadas para el funcionamiento del robot", explicó.

La elección de estos materiales representó uno de los principales desafíos del proyecto. No sólo fue necesario seleccionar cada componente, sino también desarrollar la programación necesaria para integrarlos correctamente.

Según relató Ap Iwan, la selección y adaptación de los sistemas demandó varios meses de trabajo, mientras que la programación de funciones específicas implicó jornadas diarias de tres o cuatro horas durante gran parte del desarrollo.

Inteligencia artificial y córdigo abierto

Aura no sólo puede desplazarse de manera autónoma. También incorpora herramientas de inteligencia artificial y sistemas de navegación avanzados. El robot tiene la capacidad de mapear espacios, generar representaciones del entorno y responder a órdenes mediante comandos de voz. Además, puede ser operado desde una computadora, un teléfono celular o incluso mediante controles similares a los utilizados en consolas de videojuegos. "Vos le podés hablar al robot y te responde. También puede controlarse con un joystick, desde una computadora o desde un celular", explicó el futuro ingeniero.

Otro rasgo distintivo es que todo el desarrollo se realizó utilizando herramientas de código abierto. El equipo trabajó sobre ROS (Robot Operating System), uno de los entornos más utilizados a nivel mundial para el desarrollo de aplicaciones robóticas. La decisión no fue casual. Los autores buscan que cualquier persona interesada pueda estudiar, comprender e incluso replicar el funcionamiento del sistema. "Queremos romper un poco con el esquema de lo cerrado. La idea es que quien tenga el robot pueda trabajar junto a él, modificarlo, adaptarlo y aprender. No que quede limitado a una función determinada", destacó.

Aunque el robot ya funciona y fue presentado como proyecto académico, todavía resta una etapa para alcanzar el título profesional. Los estudiantes deben superar la defensa final de una tesis compuesta por unas 170 páginas donde detallan cada aspecto técnico del desarrollo.
Pensando en el futuro, Ap Iwan no descarta regresar a Chubut para continuar impulsando iniciativas vinculadas a la tecnología y la educación.

Me encantaría volver y trabajar con instituciones educativas. Creo que la robótica hay que llevarla a todo el país y Chubut tiene muchísimo potencial para desarrollarla", afirmó. Mientras Aura continúa perfeccionándose, el jóven trelewense imagina un escenario donde la convivencia con robots sea algo cotidiano. Para él, la robótica ya dejó de ser una promesa del futuro. "Hoy está en auge, pero mañana va a ser parte de nuestra vida diaria. Todos vamos a terminar trabajando con robots de alguna manera", concluyó.


17 JUN 2026 - 15:19

Junto a su compañero Matías Facchina, el estudiante chubutense de Ingeniería Electrónica diseñó un robot de asistencia capaz de adaptarse a múltiples tareas. El proyecto demandó 18 meses de trabajo, utiliza software de código abierto y está a un paso de convertirse en tesis aprobada.

Lo que comenzó como una idea para automatizar un automóvil terminó convirtiéndose en uno de los proyectos tecnológicos más innovadores desarrollados por estudiantes argentinos. Edward Ap Iwan, oriundo de Trelew y próximo a graduarse como ingeniero electrónico, presentó el robot "Aura", una plataforma de asistencia modular diseñada para desempeñarse en distintos entornos interiores y adaptarse a múltiples necesidades.

El desarrollo forma parte del proyecto final de ingeniería de ambos estudiantes y representa el resultado de más de un año y medio de trabajo continuo. La iniciativa nació cuando analizaron la posibilidad de robotizar un vehículo convencional, aunque rápidamente detectaron obstáculos legales y técnicos que los llevaron a replantear el objetivo. "Nos dimos cuenta de que era medio complicado y decidimos cambiar la idea. En lugar de robotizar un auto, optamos por fabricar un robot desde cero", explicó Ap Iwan en diálogo con Jornada Radio.

Así surgió Aura, un robot concebido para brindar asistencia en espacios cerrados como restaurantes, confiterías, aeropuertos, oficinas o centros logísticos. Su principal característica es la modularidad, un concepto que permite modificar su estructura y funciones mediante el intercambio de componentes específicos.

"Queríamos hacer un robot cien por ciento modular. Eso significa que se puede adaptar a distintos escenarios. Si se necesita asistir a una persona con movilidad reducida en un aeropuerto, se puede desarrollar un módulo para esa función. Si se necesita transportar platos en un restaurante, también puede configurarse para eso", señaló el estudiante chubutense.

Tecnología accesible y sustentable

Uno de los aspectos más destacados del proyecto es la utilización de materiales reciclados y componentes recuperados de dispositivos electrónicos en desuso. Lejos de optar por equipamiento costoso o industrial, los estudiantes apostaron por una lógica sustentable y accesible.

Los motores utilizados provienen de patinetas autobalanceantes conocidas como hoverboards, mientras que las baterías, pantallas y otros componentes electrónicos fueron recuperados y adaptados para una nueva vida útil. "Una de nuestras premisas era trabajar con componentes ecológicos o reciclables. Muchas de las piezas fueron recuperadas de equipos electrónicos obsoletos y adaptadas para el funcionamiento del robot", explicó.

La elección de estos materiales representó uno de los principales desafíos del proyecto. No sólo fue necesario seleccionar cada componente, sino también desarrollar la programación necesaria para integrarlos correctamente.

Según relató Ap Iwan, la selección y adaptación de los sistemas demandó varios meses de trabajo, mientras que la programación de funciones específicas implicó jornadas diarias de tres o cuatro horas durante gran parte del desarrollo.

Inteligencia artificial y córdigo abierto

Aura no sólo puede desplazarse de manera autónoma. También incorpora herramientas de inteligencia artificial y sistemas de navegación avanzados. El robot tiene la capacidad de mapear espacios, generar representaciones del entorno y responder a órdenes mediante comandos de voz. Además, puede ser operado desde una computadora, un teléfono celular o incluso mediante controles similares a los utilizados en consolas de videojuegos. "Vos le podés hablar al robot y te responde. También puede controlarse con un joystick, desde una computadora o desde un celular", explicó el futuro ingeniero.

Otro rasgo distintivo es que todo el desarrollo se realizó utilizando herramientas de código abierto. El equipo trabajó sobre ROS (Robot Operating System), uno de los entornos más utilizados a nivel mundial para el desarrollo de aplicaciones robóticas. La decisión no fue casual. Los autores buscan que cualquier persona interesada pueda estudiar, comprender e incluso replicar el funcionamiento del sistema. "Queremos romper un poco con el esquema de lo cerrado. La idea es que quien tenga el robot pueda trabajar junto a él, modificarlo, adaptarlo y aprender. No que quede limitado a una función determinada", destacó.

Aunque el robot ya funciona y fue presentado como proyecto académico, todavía resta una etapa para alcanzar el título profesional. Los estudiantes deben superar la defensa final de una tesis compuesta por unas 170 páginas donde detallan cada aspecto técnico del desarrollo.
Pensando en el futuro, Ap Iwan no descarta regresar a Chubut para continuar impulsando iniciativas vinculadas a la tecnología y la educación.

Me encantaría volver y trabajar con instituciones educativas. Creo que la robótica hay que llevarla a todo el país y Chubut tiene muchísimo potencial para desarrollarla", afirmó. Mientras Aura continúa perfeccionándose, el jóven trelewense imagina un escenario donde la convivencia con robots sea algo cotidiano. Para él, la robótica ya dejó de ser una promesa del futuro. "Hoy está en auge, pero mañana va a ser parte de nuestra vida diaria. Todos vamos a terminar trabajando con robots de alguna manera", concluyó.