La plaza San Martín y el Monumento a la Mujer Galesa fueron los epicentros para que una marea humana se congregase para disfrutar y dar rienda suelta tras el épico triunfo obtenido en tierras norteamericana.
Cantos, saltos y pirotecnia acompañaron los festejos, mientras que las caravanas de los vehículos llegaban desde los diferentes puntos de la ciudad portuaria.

Familias enteras, llantos y eternos abrazos con los primeros que se encontraban fue la imagen más repetida durante las horas infinitas de un festejo que se extendió por varias horas y que convirtió a las calles en una verdadera marea humana.
Las miles de personas que inundaron las calles madrynense fueron custodiadas por un amplio operativo policial que se inició apenas concluido el encuentro y que incluyó diferentes anillos con el fin que no se registrasen inconvenientes.

La plaza San Martín y el Monumento a la Mujer Galesa fueron los epicentros para que una marea humana se congregase para disfrutar y dar rienda suelta tras el épico triunfo obtenido en tierras norteamericana.
Cantos, saltos y pirotecnia acompañaron los festejos, mientras que las caravanas de los vehículos llegaban desde los diferentes puntos de la ciudad portuaria.

Familias enteras, llantos y eternos abrazos con los primeros que se encontraban fue la imagen más repetida durante las horas infinitas de un festejo que se extendió por varias horas y que convirtió a las calles en una verdadera marea humana.
Las miles de personas que inundaron las calles madrynense fueron custodiadas por un amplio operativo policial que se inició apenas concluido el encuentro y que incluyó diferentes anillos con el fin que no se registrasen inconvenientes.