Emiliano "Dibu" Martínez regresó a Buenos Aires con el golpe más duro de su carrera encima. El arquero fue recibido por una multitud que no le importó el frío ni la lluvia, pero el recibimiento no alcanzó para aliviar el desconsuelo por la final del Mundial 2026 que Argentina perdió 1-0 ante España. Ya en suelo argentino, Dibu publicó un mensaje en sus redes sociales que nadie esperaba: "Soñé que la ganábamos de vuelta, soñé en traerla a Argentina y hacer historia una vez más", escribió, para luego sembrar la incógnita sobre su continuidad en la Selección.
La frase que sacudió al mundo del fútbol argentino fue breve pero contundente. "La verdad, el dolor es difícil de explicar, queda reflexionar muchas cosas y ver cómo se sigue hacia adelante y si es momento de dar un paso al costado", escribió el arquero del Aston Villa, dejando abierta una puerta que nadie imaginaba que pudiera existir. Para sus compañeros, y especialmente para Lionel Messi, Dibu es mucho más que un arquero notable: es un líder, un motivador nato y uno de los grandes responsables del buen clima interno que tuvo este ciclo.
El dolor de Dibu también se expresó en las imágenes que eligió para acompañar el mensaje: desde el beso a la medalla de plata hasta el llanto desconsolado por perder la copa. "Lo siento mucho realmente. Intenté lo máximo para ayudar a mi país y a mis compañeros", cerró el arquero, pidiéndole perdón a los hinchas por no haber podido bordar la cuarta estrella en la camiseta albiceleste. Y lo hizo después de haber realizado 11 atajadas en la final, una cifra récord: ningún arquero desde 1966 había logrado tantas en un mismo partido de Copa del Mundo.

A lo largo del torneo, Dibu acumuló actuaciones de enorme nivel. Su mejor noche fue la semifinal ante Inglaterra, cuando apareció en los momentos más importantes para sostener el resultado. En el total del Mundial quedó tercero en cantidad de atajadas con 20, una menos que Eloy Room de Curazao y ocho menos que Orlando Gill de Paraguay. Los cinco goles recibidos en los cruces eliminatorios opacaron números que en cualquier otra circunstancia serían extraordinarios.
Dibu no fue el único en dejar su futuro en el aire. Minutos después de la final, Lionel Scaloni también se quebró en conferencia de prensa y sembró sus propias dudas. "Tengo una idea de lo que quiero hacer, cumpliré el contrato y después veo. No sé si voy a poder hacer algo tan grande como esto", dijo el técnico antes de abandonar la sala emocionado. Dos pilares fundamentales del ciclo más exitoso de la Selección en décadas dejaron abierta la misma puerta al mismo tiempo, en una noche que marcó el final de una era.

Emiliano "Dibu" Martínez regresó a Buenos Aires con el golpe más duro de su carrera encima. El arquero fue recibido por una multitud que no le importó el frío ni la lluvia, pero el recibimiento no alcanzó para aliviar el desconsuelo por la final del Mundial 2026 que Argentina perdió 1-0 ante España. Ya en suelo argentino, Dibu publicó un mensaje en sus redes sociales que nadie esperaba: "Soñé que la ganábamos de vuelta, soñé en traerla a Argentina y hacer historia una vez más", escribió, para luego sembrar la incógnita sobre su continuidad en la Selección.
La frase que sacudió al mundo del fútbol argentino fue breve pero contundente. "La verdad, el dolor es difícil de explicar, queda reflexionar muchas cosas y ver cómo se sigue hacia adelante y si es momento de dar un paso al costado", escribió el arquero del Aston Villa, dejando abierta una puerta que nadie imaginaba que pudiera existir. Para sus compañeros, y especialmente para Lionel Messi, Dibu es mucho más que un arquero notable: es un líder, un motivador nato y uno de los grandes responsables del buen clima interno que tuvo este ciclo.
El dolor de Dibu también se expresó en las imágenes que eligió para acompañar el mensaje: desde el beso a la medalla de plata hasta el llanto desconsolado por perder la copa. "Lo siento mucho realmente. Intenté lo máximo para ayudar a mi país y a mis compañeros", cerró el arquero, pidiéndole perdón a los hinchas por no haber podido bordar la cuarta estrella en la camiseta albiceleste. Y lo hizo después de haber realizado 11 atajadas en la final, una cifra récord: ningún arquero desde 1966 había logrado tantas en un mismo partido de Copa del Mundo.

A lo largo del torneo, Dibu acumuló actuaciones de enorme nivel. Su mejor noche fue la semifinal ante Inglaterra, cuando apareció en los momentos más importantes para sostener el resultado. En el total del Mundial quedó tercero en cantidad de atajadas con 20, una menos que Eloy Room de Curazao y ocho menos que Orlando Gill de Paraguay. Los cinco goles recibidos en los cruces eliminatorios opacaron números que en cualquier otra circunstancia serían extraordinarios.
Dibu no fue el único en dejar su futuro en el aire. Minutos después de la final, Lionel Scaloni también se quebró en conferencia de prensa y sembró sus propias dudas. "Tengo una idea de lo que quiero hacer, cumpliré el contrato y después veo. No sé si voy a poder hacer algo tan grande como esto", dijo el técnico antes de abandonar la sala emocionado. Dos pilares fundamentales del ciclo más exitoso de la Selección en décadas dejaron abierta la misma puerta al mismo tiempo, en una noche que marcó el final de una era.