La temporada de langostino en aguas nacionales ingresó en una etapa donde los indicadores pueden prever que su finalización podría adelantarse significativamente. Así lo dejó entrever Agustín de la Fuente, presidente de la Cámara Argentina Patagónica de Industrias Pesqueras (CAPIP), quien advirtió sobre la presencia creciente de fauna acompañante en los lances de pesca y el monitoreo biológico que realiza la autoridad de aplicación.
Según explicó el dirigente empresarial, en los últimos muestreos realizados en las zonas abiertas a la pesca comercial se ha detectado una presencia considerable de merluza. Cuando la pesca incidental supera determinados porcentajes fijados por la normativa, la autoridad evalúa medidas precautorias para resguardar el ecosistema y los recursos marinos.
Se dan ciertos indicios de que podría adelantarse un cierre de temporada. Vamos tomando recaudos, pero siempre analizando la situación; cuando pasan estas cosas, se termina confirmando el inicio del cierre, señaló De la Fuente.
El titular de la CAPIP remarcó que la pesquería está sujeta a la dinámica natural del recurso, influenciada por variables climáticas, corrientes marinas y la mutación en el tránsito y disponibilidad del langostino.
Nunca hay que perder de vista que estamos hablando de un ritmo biológico con sus variables por corrientes o cambios climáticos. Hay un análisis más ecosistémico y una cuestión precautoria, pero comparado con otras temporadas vemos indicios claros de un adelantamiento, sostuvo.
De concretarse la medida en los próximos días o semanas, el adelantamiento tendría un impacto directo en los plazos habituales de la flota, ya que en un año normal restarían entre 50 días y dos meses continuos de operaciones.
“Hay que tener cierta prudencia, pero marca todos los indicios que estamos en la previa de una de una cuestión de cierre de cierre anticipado” indicó el empresario pesquero.
Frente al panorama de un cierre inminente, las empresas del sector pesquero comenzaron a evaluar los reajustes necesarios en sus planes de negocios y compromisos comerciales internacionales. Si bien la decisión final recae en la autoridad de aplicación —en función de los informes de los observadores a bordo y capitanes—, la industria se mantiene prudente.#
La temporada de langostino en aguas nacionales ingresó en una etapa donde los indicadores pueden prever que su finalización podría adelantarse significativamente. Así lo dejó entrever Agustín de la Fuente, presidente de la Cámara Argentina Patagónica de Industrias Pesqueras (CAPIP), quien advirtió sobre la presencia creciente de fauna acompañante en los lances de pesca y el monitoreo biológico que realiza la autoridad de aplicación.
Según explicó el dirigente empresarial, en los últimos muestreos realizados en las zonas abiertas a la pesca comercial se ha detectado una presencia considerable de merluza. Cuando la pesca incidental supera determinados porcentajes fijados por la normativa, la autoridad evalúa medidas precautorias para resguardar el ecosistema y los recursos marinos.
Se dan ciertos indicios de que podría adelantarse un cierre de temporada. Vamos tomando recaudos, pero siempre analizando la situación; cuando pasan estas cosas, se termina confirmando el inicio del cierre, señaló De la Fuente.
El titular de la CAPIP remarcó que la pesquería está sujeta a la dinámica natural del recurso, influenciada por variables climáticas, corrientes marinas y la mutación en el tránsito y disponibilidad del langostino.
Nunca hay que perder de vista que estamos hablando de un ritmo biológico con sus variables por corrientes o cambios climáticos. Hay un análisis más ecosistémico y una cuestión precautoria, pero comparado con otras temporadas vemos indicios claros de un adelantamiento, sostuvo.
De concretarse la medida en los próximos días o semanas, el adelantamiento tendría un impacto directo en los plazos habituales de la flota, ya que en un año normal restarían entre 50 días y dos meses continuos de operaciones.
“Hay que tener cierta prudencia, pero marca todos los indicios que estamos en la previa de una de una cuestión de cierre de cierre anticipado” indicó el empresario pesquero.
Frente al panorama de un cierre inminente, las empresas del sector pesquero comenzaron a evaluar los reajustes necesarios en sus planes de negocios y compromisos comerciales internacionales. Si bien la decisión final recae en la autoridad de aplicación —en función de los informes de los observadores a bordo y capitanes—, la industria se mantiene prudente.#