Abrazo simbólico por problemas edilicios y falta de respuestas

La comunidad educativa advierte sobre hundimientos, grietas, filtraciones y problemas que se arrastran desde hace años.

13 AGO 2026 - 14:14 | Actualizado 13 AGO 2026 - 14:17

La comunidad educativa de la Escuela N° 52, ubicada en la zona de avenida Kennedy y Martín Fierro, realizó este jueves un abrazo simbólico para visibilizar el deterioro que presenta el edificio y reclamar una evaluación integral de su estructura.

Eduardo Ormachea, integrante de la comunidad educativa, explicó que la medida busca llamar la atención de las autoridades ante una situación que, según señaló, lleva mucho tiempo sin una respuesta definitiva. “El abrazo simbólico que estamos haciendo es por los reclamos que venimos haciendo. Hace años que venimos con los reclamos de la estructura de la escuela, los problemas de calefacción, de termotanque, de que entra agua por todos lados y la estructura de la escuela que se está yendo abajo”, manifestó.

Si bien reconoció que en los últimos días comenzaron a producirse algunas intervenciones vinculadas con la calefacción y el suministro de agua caliente, remarcó que la principal preocupación continúa siendo el estado estructural del establecimiento. “Ahora empezaron a aparecer como por arte de magia la calefacción, creo que el termotanque también, pero el tema está en el problema estructural de la escuela”, sostuvo.

Hundimientos, grietas y sectores clausurados

Ormachea detalló que debajo del establecimiento existe un sótano que se extiende prácticamente de punta a punta del edificio y que presenta signos de deterioro. “Esto tiene un sótano, tiene de punta a punta acá y tiene casi dos metros de altura, y eso se está hundiendo”, advirtió.

A esa situación se suman paredes deterioradas, pisos con desniveles y sectores que presentan daños visibles. También señaló inconvenientes en los sanitarios y mencionó que el baño destinado a personas con discapacidad permanecía clausurado.“El piso se está hundiendo, la vereda está en desnivel y abajo, al lado del jardín, se está por caer”, enumeró.Desde la comunidad educativa aseguran que los inconvenientes no son recientes y que las intervenciones realizadas hasta el momento solamente permitieron atender problemas puntuales, sin determinar qué está provocando los movimientos y las fisuras en distintos sectores del inmueble.

Otro de los sectores señalados es el ingreso sobre avenida Kennedy, donde las paredes presentan grietas que ya habían generado preocupación anteriormente. “Eso está de la misma forma. Ingresando por avenida Kennedy por las puertas de entrada; se puede comprobar en qué situación está la estructura. Ya viene hace años. Lo que hacen es parches y se van, parches y se van”, cuestionó Ormachea en diálogo con Jornada Radio.

Según explicó, el principal reclamo apunta precisamente a que se realice un estudio que permita conocer las causas de los daños y establecer si existen movimientos del suelo que puedan comprometer la seguridad del edificio.

“Eso no lo han venido a evaluar. Simplemente vienen, ven una rajadura, mandan a arreglarla, hacen unos parches y se van. Vos venís al poquito tiempo y el parche que hicieron está abierto otra vez”, describió. Para los trabajadores, la reiteración de las grietas demuestra que no alcanza con reparaciones superficiales y que resulta necesario determinar el origen del problema.

El reclamo también comprende las condiciones laborales del personal auxiliar. Ormachea aseguró que durante años tuvieron que desarrollar sus tareas en condiciones inadecuadas, incluso durante el invierno. “Las compañeras auxiliares estaban trabajando con agua fría, en pleno invierno, baldeando, lavando los baños con agua fría, sin calefacción hace más de cinco años”, expresó.

Indicó además que se realizaron reiterados pedidos por los termotanques, la calefacción y otras deficiencias del establecimiento. Los planteos fueron comunicados a los directivos y elevados por las vías correspondientes, aunque, según afirmó, las respuestas oficiales no llegaron durante largo tiempo. “Le hacemos los reclamos que corresponden a los directivos, pero los directivos dicen que los elevan y no reciben respuesta de parte del Gobierno”, señaló.

Garantías para seguir funcionando

Más allá de las reparaciones que comenzaron a concretarse en algunos servicios, desde la Escuela 52 consideran indispensable contar con una evaluación técnica que determine si el edificio se encuentra en condiciones seguras. “Nosotros lo que pedimos es una garantía, una garantía para que pueda seguir funcionando la escuela. Que tengamos una garantía de que se va a arreglar o se va a solucionar el tema estructural”, afirmó Ormachea.

La preocupación central, remarcó, pasa por la seguridad de los alumnos y de quienes diariamente trabajan en el establecimiento. “Acá se tienen que fijar que el futuro es de los chicos y tienen que garantizarnos que los chicos, y nosotros también, estemos en buenas condiciones”, expresó. Finalmente, insistió en que el reclamo pretende conseguir una solución definitiva después de años de intervenciones parciales. “Que hagan algo por el futuro de los chicos, porque nosotros nos vamos, pero los chicos quedan y la escuela queda”, concluyó.


13 AGO 2026 - 14:14

La comunidad educativa de la Escuela N° 52, ubicada en la zona de avenida Kennedy y Martín Fierro, realizó este jueves un abrazo simbólico para visibilizar el deterioro que presenta el edificio y reclamar una evaluación integral de su estructura.

Eduardo Ormachea, integrante de la comunidad educativa, explicó que la medida busca llamar la atención de las autoridades ante una situación que, según señaló, lleva mucho tiempo sin una respuesta definitiva. “El abrazo simbólico que estamos haciendo es por los reclamos que venimos haciendo. Hace años que venimos con los reclamos de la estructura de la escuela, los problemas de calefacción, de termotanque, de que entra agua por todos lados y la estructura de la escuela que se está yendo abajo”, manifestó.

Si bien reconoció que en los últimos días comenzaron a producirse algunas intervenciones vinculadas con la calefacción y el suministro de agua caliente, remarcó que la principal preocupación continúa siendo el estado estructural del establecimiento. “Ahora empezaron a aparecer como por arte de magia la calefacción, creo que el termotanque también, pero el tema está en el problema estructural de la escuela”, sostuvo.

Hundimientos, grietas y sectores clausurados

Ormachea detalló que debajo del establecimiento existe un sótano que se extiende prácticamente de punta a punta del edificio y que presenta signos de deterioro. “Esto tiene un sótano, tiene de punta a punta acá y tiene casi dos metros de altura, y eso se está hundiendo”, advirtió.

A esa situación se suman paredes deterioradas, pisos con desniveles y sectores que presentan daños visibles. También señaló inconvenientes en los sanitarios y mencionó que el baño destinado a personas con discapacidad permanecía clausurado.“El piso se está hundiendo, la vereda está en desnivel y abajo, al lado del jardín, se está por caer”, enumeró.Desde la comunidad educativa aseguran que los inconvenientes no son recientes y que las intervenciones realizadas hasta el momento solamente permitieron atender problemas puntuales, sin determinar qué está provocando los movimientos y las fisuras en distintos sectores del inmueble.

Otro de los sectores señalados es el ingreso sobre avenida Kennedy, donde las paredes presentan grietas que ya habían generado preocupación anteriormente. “Eso está de la misma forma. Ingresando por avenida Kennedy por las puertas de entrada; se puede comprobar en qué situación está la estructura. Ya viene hace años. Lo que hacen es parches y se van, parches y se van”, cuestionó Ormachea en diálogo con Jornada Radio.

Según explicó, el principal reclamo apunta precisamente a que se realice un estudio que permita conocer las causas de los daños y establecer si existen movimientos del suelo que puedan comprometer la seguridad del edificio.

“Eso no lo han venido a evaluar. Simplemente vienen, ven una rajadura, mandan a arreglarla, hacen unos parches y se van. Vos venís al poquito tiempo y el parche que hicieron está abierto otra vez”, describió. Para los trabajadores, la reiteración de las grietas demuestra que no alcanza con reparaciones superficiales y que resulta necesario determinar el origen del problema.

El reclamo también comprende las condiciones laborales del personal auxiliar. Ormachea aseguró que durante años tuvieron que desarrollar sus tareas en condiciones inadecuadas, incluso durante el invierno. “Las compañeras auxiliares estaban trabajando con agua fría, en pleno invierno, baldeando, lavando los baños con agua fría, sin calefacción hace más de cinco años”, expresó.

Indicó además que se realizaron reiterados pedidos por los termotanques, la calefacción y otras deficiencias del establecimiento. Los planteos fueron comunicados a los directivos y elevados por las vías correspondientes, aunque, según afirmó, las respuestas oficiales no llegaron durante largo tiempo. “Le hacemos los reclamos que corresponden a los directivos, pero los directivos dicen que los elevan y no reciben respuesta de parte del Gobierno”, señaló.

Garantías para seguir funcionando

Más allá de las reparaciones que comenzaron a concretarse en algunos servicios, desde la Escuela 52 consideran indispensable contar con una evaluación técnica que determine si el edificio se encuentra en condiciones seguras. “Nosotros lo que pedimos es una garantía, una garantía para que pueda seguir funcionando la escuela. Que tengamos una garantía de que se va a arreglar o se va a solucionar el tema estructural”, afirmó Ormachea.

La preocupación central, remarcó, pasa por la seguridad de los alumnos y de quienes diariamente trabajan en el establecimiento. “Acá se tienen que fijar que el futuro es de los chicos y tienen que garantizarnos que los chicos, y nosotros también, estemos en buenas condiciones”, expresó. Finalmente, insistió en que el reclamo pretende conseguir una solución definitiva después de años de intervenciones parciales. “Que hagan algo por el futuro de los chicos, porque nosotros nos vamos, pero los chicos quedan y la escuela queda”, concluyó.