Por Francisco Caputo/Redacción Jornada
Hay partidos que pueden cambiar un momento. Y hay tardes que sirven para explicar porque un futbolista nunca debe dejar de creer.
El madrynense Gabriel Navarro encontró ante Santamarina el premio a la perseverancia. Dos goles, una actuación consagratoria y un 5-1 histórico para Germinal, líder de la Zona B. Hacía 29 años que el equipo capitalino no hacía cinco goles en la categoría.
Antes de la fiesta hubo adversidad. Germinal estuvo abajo en el marcador.
“El primer tiempo fue duro y nos fuimos 1-0 abajo, pero el equipo nunca deja de creer. Salimos al segundo tiempo a comerles las patas, como se dice”, resumió Navarro, quien estuvo acompañado por su familia em las tribunas.
Premio
Para Navarro, además, hubo una recompensa especial. Tuvo su mejor rendimiento desde que volvió al club. Su actuación hizo acordar a su labor en la temporada 2024, su primer ciclo.
“En lo personal lo venía buscando ya hace bastante, no se me venía dando. Siempre trato de confiar y seguir mentalizado en que se va a dar en algún momento. Y como se dio, llegaron dos. Estoy muy contento en lo personal y muy contento de poder ayudar al equipo”, señaló el autor de los tantos tercero y quinto.
Rendirse, nunca
Detrás de esa actuación aparece la historia de un futbolista que regresó al club y que, pese a no ser titular habitualmente, continuó esperando su momento.
Pero Navarro eligió rápidamente correr el foco de su actuación individual. Para él, la explicación de semejante reacción está en la fortaleza colectiva.
“Este equipo siempre saca fuerza donde no hay”, aseguró. Y agregó: “El equipo siempre se mantiene unido. Es un equipo fuerte dentro del vestuario y se demostró en el segundo tiempo”.
También hubo un mensaje clave durante el entretiempo. Cuando el partido parecía trabado y Germinal necesitaba encontrar respuestas, Andrés Iglesias apeló a la confianza de sus jugadores.
“Fueron todas palabras de aliento, de sacar lo mejor de cada uno y entrar al segundo tiempo, como te dije, a comer las patas”, contó Navarro.
El triunfo también adquiere enorme valor por el momento de la temporada. Después de quedarse con la espina de no haber podido meterse entre los cuatro mejores en la instancia anterior, el Verde necesitaba reaccionar y empezar a sumaren la Reválida.
“Queda un poquito de la espinita de no haber podido entrar entre los cuatro, pero no pasa nada. Hay que seguir confiando, hay que seguir luchando y tratar de sacar los mejores resultados”, sostuvo.

Entusiasmo
Por eso el 5-1 vale mucho más que tres puntos. Germinal consiguió una victoria que le permite mirar la tabla con otra perspectiva y ratificó que físicamente el grupo atraviesa un gran momento.
“Físicamente estamos muy bien, nos sentimos muy bien y se demostró adentro de la cancha”, destacó el mediocampista.
Para el volante, quedará una fotografía difícil de olvidar. Porque algunas oportunidades llegan después de mucho esperar. Y Gabriel Navarro, cuando llegó la suya, no la dejó pasar. Y fue clave para una tarde memorable de Germinal en Rawson.
Por Francisco Caputo/Redacción Jornada
Hay partidos que pueden cambiar un momento. Y hay tardes que sirven para explicar porque un futbolista nunca debe dejar de creer.
El madrynense Gabriel Navarro encontró ante Santamarina el premio a la perseverancia. Dos goles, una actuación consagratoria y un 5-1 histórico para Germinal, líder de la Zona B. Hacía 29 años que el equipo capitalino no hacía cinco goles en la categoría.
Antes de la fiesta hubo adversidad. Germinal estuvo abajo en el marcador.
“El primer tiempo fue duro y nos fuimos 1-0 abajo, pero el equipo nunca deja de creer. Salimos al segundo tiempo a comerles las patas, como se dice”, resumió Navarro, quien estuvo acompañado por su familia em las tribunas.
Premio
Para Navarro, además, hubo una recompensa especial. Tuvo su mejor rendimiento desde que volvió al club. Su actuación hizo acordar a su labor en la temporada 2024, su primer ciclo.
“En lo personal lo venía buscando ya hace bastante, no se me venía dando. Siempre trato de confiar y seguir mentalizado en que se va a dar en algún momento. Y como se dio, llegaron dos. Estoy muy contento en lo personal y muy contento de poder ayudar al equipo”, señaló el autor de los tantos tercero y quinto.
Rendirse, nunca
Detrás de esa actuación aparece la historia de un futbolista que regresó al club y que, pese a no ser titular habitualmente, continuó esperando su momento.
Pero Navarro eligió rápidamente correr el foco de su actuación individual. Para él, la explicación de semejante reacción está en la fortaleza colectiva.
“Este equipo siempre saca fuerza donde no hay”, aseguró. Y agregó: “El equipo siempre se mantiene unido. Es un equipo fuerte dentro del vestuario y se demostró en el segundo tiempo”.
También hubo un mensaje clave durante el entretiempo. Cuando el partido parecía trabado y Germinal necesitaba encontrar respuestas, Andrés Iglesias apeló a la confianza de sus jugadores.
“Fueron todas palabras de aliento, de sacar lo mejor de cada uno y entrar al segundo tiempo, como te dije, a comer las patas”, contó Navarro.
El triunfo también adquiere enorme valor por el momento de la temporada. Después de quedarse con la espina de no haber podido meterse entre los cuatro mejores en la instancia anterior, el Verde necesitaba reaccionar y empezar a sumaren la Reválida.
“Queda un poquito de la espinita de no haber podido entrar entre los cuatro, pero no pasa nada. Hay que seguir confiando, hay que seguir luchando y tratar de sacar los mejores resultados”, sostuvo.

Entusiasmo
Por eso el 5-1 vale mucho más que tres puntos. Germinal consiguió una victoria que le permite mirar la tabla con otra perspectiva y ratificó que físicamente el grupo atraviesa un gran momento.
“Físicamente estamos muy bien, nos sentimos muy bien y se demostró adentro de la cancha”, destacó el mediocampista.
Para el volante, quedará una fotografía difícil de olvidar. Porque algunas oportunidades llegan después de mucho esperar. Y Gabriel Navarro, cuando llegó la suya, no la dejó pasar. Y fue clave para una tarde memorable de Germinal en Rawson.