Ufólogo: “Que el comisario se dedique a lo suyo”

Sergio Soria, investigador especializado en temática OVNI, cruzó al jefe de la Unidad Regional por los equinos mutilados en Río Mayo. Descarto que haya sido el Chupacabras y adelantó que pueden repetirse los ataques.


04 SEP 2026 - 7:44 | Actualizado 04 SEP 2026 - 8:08

La aparición de cinco equinos con extrañas mutilaciones en la zona rural de Río Mayo continúa generando repercusiones y abrió ahora un contrapunto entre la explicación difundida desde la Policía del Chubut y la mirada de Sergio Soria,investigador independiente especializado en temática OVNI y fenómenos aéreos anómalos, radicado en Córdoba. Dentro del circuito ufológico, ese trabajo comprende la recopilación y análisis de testimonios, fotografías, registros de avistamientos y antecedentes vinculados con fenómenos que sus protagonistas no logran identificar de manera convencional.

Soria mantiene además una relación de varias décadas con Río Mayo y la Patagonia, donde asegura haber acumulado experiencias y registros vinculados con esta temática. En diálogo exclusivo con Río Mayo 1935, cuestionó las declaraciones del jefe de la Unidad Regional de Comodoro Rivadavia, comisario Cristian Mulero, quien atribuyó el estado de los animales principalmente a la acción de carroñeros, aves, insectos y a los procesos naturales posteriores a la muerte.

La explicación policial fue presentada públicamente bajo la idea de un “misterio resuelto”.

Mulero sostuvo que durante la intervención no se encontraron indicios de abigeato, presencia de personas ajenas al establecimiento ni rastros producidos con cuchillos que hicieran presumir la participación de terceros. También señaló que los tejidos blandos son las primeras partes sobre las que actúan carroñeros e insectos y mencionó entre las posibles causas de muerte las condiciones climáticas, la falta de agua, la escasez de pasturas o la ingesta de alguna planta.
“Que deje los zapatos al zapatero”: Soria cuestionó que Mulero diera por explicado el caso


La interpretación provocó una reacción directa de Soria, quien sostuvo que una inspección policial puede determinar si existieron indicios de delito, pero cuestionó que desde allí se avance hacia una explicación definitiva sobre un fenómeno que considera ajeno a la especialidad de la fuerza. “Yo le diría que deje los zapatos al zapatero y que no se ponga a dar explicaciones de lo que no tiene ni idea”, expresó al referirse a las declaraciones del jefe de la Unidad Regional.

Soria aclaró que no conoce personalmente a Mulero y que su cuestionamiento está dirigido a la explicación brindada sobre el estado de los animales. “Que se dedique a lo suyo, que haga su tarea de defender a la ciudadanía y que deje estos temas para las personas que realmente sabemos de la temática”, manifestó, al considerar que presentar una interpretación como definitiva puede terminar cerrando prematuramente interrogantes que, desde su perspectiva, todavía requieren otro tipo de análisis.

El investigador también ubicó con claridad desde dónde formula sus afirmaciones. Reconoció que existen personas con mayor experiencia dentro de la ufología y explicó que su conocimiento se nutre tanto de vivencias personales como de años siguiendo investigaciones, documentales, testimonios y trabajos desarrollados por otros especialistas del circuito. “Yo te hablo de mi experiencia y en base a lo que voy aprendiendo de otros ufólogos”, señaló.

“Yo le creo a Francisco”: puso en valor la experiencia de toda una vida en el campo

Uno de los puntos que Soria defendió con mayor énfasis fue el testimonio de Francisco Quilodrán, propietario de los animales y quien encontró personalmente tres yeguas y dos caballos con distintos faltantes de tejidos. Para el investigador, el hecho de que Quilodrán conozca desde siempre la vida rural, los ataques de pumas y la posterior intervención de animales carroñeros le otorga un valor particular a su observación. “Yo le creo a este muchacho que tiene experiencia, que encontró los caballos ahí mutilados”, afirmó.

Soria retomó precisamente las características relatadas por Quilodrán para cuestionar la explicación vinculada con depredadores. “Cuando te ataca un puma o te ataca cualquier otro bicho, cualquier otro animal carroñero, quedaría sangre en el lugar, quedaría desgarrada la carne”, planteó, antes de concentrarse en la localización de las lesiones: “¿Y por qué solamente tomaron la lengua, las orejas, parte del costado de la cara de los caballos? No cierra, no cierra”.

Quilodrán había relatado que en algunos animales faltaban ojos y que las yeguas presentaban además ausencia de lengua, orejas, sectores de la cara y tejidos de la zona genital. También aseguró que no encontró las marcas que conoce de ataques de pumas o zorros, ni sangre alrededor de las principales lesiones, y que le llamó la atención la ausencia de caranchos, peludos y otros animales que habitualmente se acercan a los restos.

Soria descartó al “chupacabras”: “No es la forma en que actúa”

La repercusión del episodio también hizo aparecer en redes sociales una de las hipótesis más populares relacionadas con animales encontrados sin sangre: el denominado “chupacabras”. Soria rechazó esa posibilidad y sostuvo que los casos asociados dentro de esa narrativa presentan un patrón distinto. “No es el chupacabras porque no es la forma en que el chupacabras actúa”, afirmó.


Según explicó, los relatos que ha seguido sobre supuestos ataques atribuidos a esa figura describen principalmente pequeñas perforaciones semejantes a dos colmillos en el cuello y animales encontrados sin sangre, especialmente especies de menor tamaño. Ese patrón, sostuvo, no coincide con los faltantes de ojos, lengua, orejas, tejidos de la cara y zonas genitales descriptos en los equinos de Río Mayo.

Soria vinculó esa explicación con una experiencia personal ocurrida cuando tenía alrededor de 25 o 26 años en Villa Allende, Córdoba. Relató que, mientras salía en vehículo de un sector que por entonces estaba rodeado de monte, observó iluminada por los faros una figura que años después relacionó con las representaciones populares del “chupacabras”. A partir de aquella experiencia comenzó a interesarse por esos casos, aunque insiste en que las características observadas ahora en Río Mayo son diferentes.

“Para mí fueron llevados a una nave”: la hipótesis que plantea desde la ufología

La interpretación de Soria se aleja completamente de la explicación basada en carroñeros. Según sostuvo, las características de los animales guardan similitudes con casos de mutilación ganadera investigados dentro de la ufología en distintos puntos del mundo y también con antecedentes registrados en Argentina, donde aparecen faltantes específicos de órganos y tejidos.

“Para mí estos animales fueron tomados del terreno, fueron llevados a un OVNI, a una nave, y ahí hicieron lo que hicieron estos seres”, afirmó. Soria aclaró que nunca presenció personalmente una mutilación mientras ocurría y que esa hipótesis surge de los antecedentes, documentales y trabajos de investigadores que viene siguiendo desde hace años.

Su interpretación apunta además a una selección deliberada de determinadas partes del cuerpo. “Lo que yo digo es que lo que hacen ellos es para realizar experimentos genéticos, no me cabe la menor duda”, sostuvo, relacionando esa posibilidad con otros casos estudiados dentro de la temática en los que se describen extracciones concentradas en órganos y tejidos blandos.

Una experiencia en Río Mayo: “Bajó una luz cerca de la loma y salió a mil por hora”

La relación de Sergio Soria con Río Mayo comenzó mucho antes del episodio de los equinos. En 1982 realizó el servicio militar en la localidad y asegura que ya durante aquella etapa observó fenómenos luminosos en los cielos de la zona. Décadas después regresó y en 2018, durante un encuentro con antiguos compañeros, afirma haber vivido otra experiencia mientras se encontraban en formación durante la mañana.


Soria recordó que una luz descendió muy cerca de una de las elevaciones visibles desde la unidad militar. “Bajó una luz muy cerca de la loma. Es como que nos observó y salió, pero a mil por hora para arriba”, relató. Según contó, Adrián Cárizio se encontraba a su lado y ambos advirtieron el fenómeno prácticamente al mismo tiempo, llegando a preguntarse entre ellos si habían observado lo mismo.

En 2022 realizó otra extensa recorrida por la Patagonia que incluyó Las Grutas, Puerto Madryn, Comodoro Rivadavia, Caleta Olivia, Puerto Deseado y Río Mayo. Durante aquel viaje tomó fotografías en diferentes puntos y asegura haber registrado distintas manifestaciones que relaciona con la temática que investiga. “Lo que hay en la Patagonia es algo increíble”, afirmó al referirse especialmente a sus experiencias en Puerto Madryn y Río Mayo.

Las luces observadas camino a Orizon reforzaron su interés por las mutilaciones

El caso de los cinco equinos despertó todavía más su atención cuando conoció los relatos sobre luces observadas durante los días anteriores en el mismo corredor rural. Quilodrán contó que trabajadores que se dirigían hacia la planta de agua mineral Orizon le habían relatado que, aproximadamente entre diez y quince días antes, observaron cuando comenzaba a aclarar una luz cuya forma describieron como “un plato con una cola”.

Según el testimonio que posteriormente llegó hasta Francisco, quienes viajaban en el vehículo intentaron detenerse para filmar o fotografiar aquello que estaban viendo, pero la luz desapareció. Otras personas también mencionaron luces de grandes dimensiones sobre sectores del campo que inicialmente confundieron con reflectores, aunque Quilodrán sostuvo que después no encontró huellas de vehículos en esos lugares.

Soria considera que esos relatos no deberían analizarse por separado del hallazgo. Desde la línea de investigación ufológica que sigue desde hace años, entiende que la coincidencia entre observaciones de fenómenos luminosos y posteriores hallazgos de animales mutilados aparece en numerosos antecedentes, una de las razones por las que rechaza que el episodio quede reducido exclusivamente a la acción de depredadores.

“No va a ser el primero ni el último”: anticipó que podrían aparecer nuevos casos

El investigador también dejó una advertencia sobre lo que considera que podría suceder después de lo ocurrido en Río Mayo. Según explicó, dentro de los antecedentes de mutilaciones animales que viene siguiendo existen períodos en los que los casos comienzan en una región y posteriormente aparecen denuncias semejantes en otros puntos.

“Yo creo que no va a ser el único caso, que se van a dar más casos todavía, porque por lo general cuando comienzan este tipo de casos de mutilación de animales se van expandiendo a lo largo de todo el país”, sostuvo. Soria extendió esa posibilidad más allá de Chubut y consideró que podrían conocerse episodios “no solamente en la Patagonia, sino en algún otro punto del país también”.

Su advertencia volvió finalmente hacia los fenómenos observados en el cielo. “Tienen que estar atentos a los cielos porque algo se viene, algo va a ocurrir”, expresó, convencido de que la actividad que viene siguiendo podría hacerse más visible. Para Soria, la Patagonia ocupa desde hace años un lugar especialmente significativo dentro de sus experiencias y registros.


Las posiciones alrededor del caso quedaron así claramente enfrentadas. La explicación policial atribuye las características observadas en los cuerpos a procesos naturales y a la intervención de carroñeros, mientras que Soria rechaza esa lectura, descarta también al denominado “chupacabras”, respalda la experiencia de Francisco Quilodrán y coloca las mutilaciones dentro de los antecedentes que estudia la ufología. Para el investigador radicado en Córdoba, lo ocurrido en Río Mayo está lejos de encajar con la idea de un “misterio resuelto” y, según anticipa, podría no ser el último episodio de estas características.(Río Mayo 1935)


04 SEP 2026 - 7:44

La aparición de cinco equinos con extrañas mutilaciones en la zona rural de Río Mayo continúa generando repercusiones y abrió ahora un contrapunto entre la explicación difundida desde la Policía del Chubut y la mirada de Sergio Soria,investigador independiente especializado en temática OVNI y fenómenos aéreos anómalos, radicado en Córdoba. Dentro del circuito ufológico, ese trabajo comprende la recopilación y análisis de testimonios, fotografías, registros de avistamientos y antecedentes vinculados con fenómenos que sus protagonistas no logran identificar de manera convencional.

Soria mantiene además una relación de varias décadas con Río Mayo y la Patagonia, donde asegura haber acumulado experiencias y registros vinculados con esta temática. En diálogo exclusivo con Río Mayo 1935, cuestionó las declaraciones del jefe de la Unidad Regional de Comodoro Rivadavia, comisario Cristian Mulero, quien atribuyó el estado de los animales principalmente a la acción de carroñeros, aves, insectos y a los procesos naturales posteriores a la muerte.

La explicación policial fue presentada públicamente bajo la idea de un “misterio resuelto”.

Mulero sostuvo que durante la intervención no se encontraron indicios de abigeato, presencia de personas ajenas al establecimiento ni rastros producidos con cuchillos que hicieran presumir la participación de terceros. También señaló que los tejidos blandos son las primeras partes sobre las que actúan carroñeros e insectos y mencionó entre las posibles causas de muerte las condiciones climáticas, la falta de agua, la escasez de pasturas o la ingesta de alguna planta.
“Que deje los zapatos al zapatero”: Soria cuestionó que Mulero diera por explicado el caso


La interpretación provocó una reacción directa de Soria, quien sostuvo que una inspección policial puede determinar si existieron indicios de delito, pero cuestionó que desde allí se avance hacia una explicación definitiva sobre un fenómeno que considera ajeno a la especialidad de la fuerza. “Yo le diría que deje los zapatos al zapatero y que no se ponga a dar explicaciones de lo que no tiene ni idea”, expresó al referirse a las declaraciones del jefe de la Unidad Regional.

Soria aclaró que no conoce personalmente a Mulero y que su cuestionamiento está dirigido a la explicación brindada sobre el estado de los animales. “Que se dedique a lo suyo, que haga su tarea de defender a la ciudadanía y que deje estos temas para las personas que realmente sabemos de la temática”, manifestó, al considerar que presentar una interpretación como definitiva puede terminar cerrando prematuramente interrogantes que, desde su perspectiva, todavía requieren otro tipo de análisis.

El investigador también ubicó con claridad desde dónde formula sus afirmaciones. Reconoció que existen personas con mayor experiencia dentro de la ufología y explicó que su conocimiento se nutre tanto de vivencias personales como de años siguiendo investigaciones, documentales, testimonios y trabajos desarrollados por otros especialistas del circuito. “Yo te hablo de mi experiencia y en base a lo que voy aprendiendo de otros ufólogos”, señaló.

“Yo le creo a Francisco”: puso en valor la experiencia de toda una vida en el campo

Uno de los puntos que Soria defendió con mayor énfasis fue el testimonio de Francisco Quilodrán, propietario de los animales y quien encontró personalmente tres yeguas y dos caballos con distintos faltantes de tejidos. Para el investigador, el hecho de que Quilodrán conozca desde siempre la vida rural, los ataques de pumas y la posterior intervención de animales carroñeros le otorga un valor particular a su observación. “Yo le creo a este muchacho que tiene experiencia, que encontró los caballos ahí mutilados”, afirmó.

Soria retomó precisamente las características relatadas por Quilodrán para cuestionar la explicación vinculada con depredadores. “Cuando te ataca un puma o te ataca cualquier otro bicho, cualquier otro animal carroñero, quedaría sangre en el lugar, quedaría desgarrada la carne”, planteó, antes de concentrarse en la localización de las lesiones: “¿Y por qué solamente tomaron la lengua, las orejas, parte del costado de la cara de los caballos? No cierra, no cierra”.

Quilodrán había relatado que en algunos animales faltaban ojos y que las yeguas presentaban además ausencia de lengua, orejas, sectores de la cara y tejidos de la zona genital. También aseguró que no encontró las marcas que conoce de ataques de pumas o zorros, ni sangre alrededor de las principales lesiones, y que le llamó la atención la ausencia de caranchos, peludos y otros animales que habitualmente se acercan a los restos.

Soria descartó al “chupacabras”: “No es la forma en que actúa”

La repercusión del episodio también hizo aparecer en redes sociales una de las hipótesis más populares relacionadas con animales encontrados sin sangre: el denominado “chupacabras”. Soria rechazó esa posibilidad y sostuvo que los casos asociados dentro de esa narrativa presentan un patrón distinto. “No es el chupacabras porque no es la forma en que el chupacabras actúa”, afirmó.


Según explicó, los relatos que ha seguido sobre supuestos ataques atribuidos a esa figura describen principalmente pequeñas perforaciones semejantes a dos colmillos en el cuello y animales encontrados sin sangre, especialmente especies de menor tamaño. Ese patrón, sostuvo, no coincide con los faltantes de ojos, lengua, orejas, tejidos de la cara y zonas genitales descriptos en los equinos de Río Mayo.

Soria vinculó esa explicación con una experiencia personal ocurrida cuando tenía alrededor de 25 o 26 años en Villa Allende, Córdoba. Relató que, mientras salía en vehículo de un sector que por entonces estaba rodeado de monte, observó iluminada por los faros una figura que años después relacionó con las representaciones populares del “chupacabras”. A partir de aquella experiencia comenzó a interesarse por esos casos, aunque insiste en que las características observadas ahora en Río Mayo son diferentes.

“Para mí fueron llevados a una nave”: la hipótesis que plantea desde la ufología

La interpretación de Soria se aleja completamente de la explicación basada en carroñeros. Según sostuvo, las características de los animales guardan similitudes con casos de mutilación ganadera investigados dentro de la ufología en distintos puntos del mundo y también con antecedentes registrados en Argentina, donde aparecen faltantes específicos de órganos y tejidos.

“Para mí estos animales fueron tomados del terreno, fueron llevados a un OVNI, a una nave, y ahí hicieron lo que hicieron estos seres”, afirmó. Soria aclaró que nunca presenció personalmente una mutilación mientras ocurría y que esa hipótesis surge de los antecedentes, documentales y trabajos de investigadores que viene siguiendo desde hace años.

Su interpretación apunta además a una selección deliberada de determinadas partes del cuerpo. “Lo que yo digo es que lo que hacen ellos es para realizar experimentos genéticos, no me cabe la menor duda”, sostuvo, relacionando esa posibilidad con otros casos estudiados dentro de la temática en los que se describen extracciones concentradas en órganos y tejidos blandos.

Una experiencia en Río Mayo: “Bajó una luz cerca de la loma y salió a mil por hora”

La relación de Sergio Soria con Río Mayo comenzó mucho antes del episodio de los equinos. En 1982 realizó el servicio militar en la localidad y asegura que ya durante aquella etapa observó fenómenos luminosos en los cielos de la zona. Décadas después regresó y en 2018, durante un encuentro con antiguos compañeros, afirma haber vivido otra experiencia mientras se encontraban en formación durante la mañana.


Soria recordó que una luz descendió muy cerca de una de las elevaciones visibles desde la unidad militar. “Bajó una luz muy cerca de la loma. Es como que nos observó y salió, pero a mil por hora para arriba”, relató. Según contó, Adrián Cárizio se encontraba a su lado y ambos advirtieron el fenómeno prácticamente al mismo tiempo, llegando a preguntarse entre ellos si habían observado lo mismo.

En 2022 realizó otra extensa recorrida por la Patagonia que incluyó Las Grutas, Puerto Madryn, Comodoro Rivadavia, Caleta Olivia, Puerto Deseado y Río Mayo. Durante aquel viaje tomó fotografías en diferentes puntos y asegura haber registrado distintas manifestaciones que relaciona con la temática que investiga. “Lo que hay en la Patagonia es algo increíble”, afirmó al referirse especialmente a sus experiencias en Puerto Madryn y Río Mayo.

Las luces observadas camino a Orizon reforzaron su interés por las mutilaciones

El caso de los cinco equinos despertó todavía más su atención cuando conoció los relatos sobre luces observadas durante los días anteriores en el mismo corredor rural. Quilodrán contó que trabajadores que se dirigían hacia la planta de agua mineral Orizon le habían relatado que, aproximadamente entre diez y quince días antes, observaron cuando comenzaba a aclarar una luz cuya forma describieron como “un plato con una cola”.

Según el testimonio que posteriormente llegó hasta Francisco, quienes viajaban en el vehículo intentaron detenerse para filmar o fotografiar aquello que estaban viendo, pero la luz desapareció. Otras personas también mencionaron luces de grandes dimensiones sobre sectores del campo que inicialmente confundieron con reflectores, aunque Quilodrán sostuvo que después no encontró huellas de vehículos en esos lugares.

Soria considera que esos relatos no deberían analizarse por separado del hallazgo. Desde la línea de investigación ufológica que sigue desde hace años, entiende que la coincidencia entre observaciones de fenómenos luminosos y posteriores hallazgos de animales mutilados aparece en numerosos antecedentes, una de las razones por las que rechaza que el episodio quede reducido exclusivamente a la acción de depredadores.

“No va a ser el primero ni el último”: anticipó que podrían aparecer nuevos casos

El investigador también dejó una advertencia sobre lo que considera que podría suceder después de lo ocurrido en Río Mayo. Según explicó, dentro de los antecedentes de mutilaciones animales que viene siguiendo existen períodos en los que los casos comienzan en una región y posteriormente aparecen denuncias semejantes en otros puntos.

“Yo creo que no va a ser el único caso, que se van a dar más casos todavía, porque por lo general cuando comienzan este tipo de casos de mutilación de animales se van expandiendo a lo largo de todo el país”, sostuvo. Soria extendió esa posibilidad más allá de Chubut y consideró que podrían conocerse episodios “no solamente en la Patagonia, sino en algún otro punto del país también”.

Su advertencia volvió finalmente hacia los fenómenos observados en el cielo. “Tienen que estar atentos a los cielos porque algo se viene, algo va a ocurrir”, expresó, convencido de que la actividad que viene siguiendo podría hacerse más visible. Para Soria, la Patagonia ocupa desde hace años un lugar especialmente significativo dentro de sus experiencias y registros.


Las posiciones alrededor del caso quedaron así claramente enfrentadas. La explicación policial atribuye las características observadas en los cuerpos a procesos naturales y a la intervención de carroñeros, mientras que Soria rechaza esa lectura, descarta también al denominado “chupacabras”, respalda la experiencia de Francisco Quilodrán y coloca las mutilaciones dentro de los antecedentes que estudia la ufología. Para el investigador radicado en Córdoba, lo ocurrido en Río Mayo está lejos de encajar con la idea de un “misterio resuelto” y, según anticipa, podría no ser el último episodio de estas características.(Río Mayo 1935)