Un misterioso robo de fentanilo del Hospital de Rawson

Personal del Hospital "Santa Teresita" denunció que faltaban más de 230 ampollas de fentanilo y propofol. Tanta cantidad indica que no fue un error administrativo ni tampoco se sacó para consumo personal. Tras una discusión por la competencia, al caso lo tramita la Fiscalía capitalina.


06 SEP 2026 - 14:34 | Actualizado 06 SEP 2026 - 14:56

Por Rolando Tobarez / Redacción Jornada

El Ministerio Público Fiscal de Rawson tiene en sus manos una denuncia por el presunto robo de 213 ampollas de fentanilo y 20 ampollas de propofol, ocurrido en la Unidad de Terapia Intensiva del Hospital “Santa Teresita” de la capital.

La denuncia original fue de personal del Hospital, que en abril de este año entregó un sobre en la Oficina Judicial con el detalle de las “irregularidades”: en esa área del nosocomio faltaban 200 ampollas de fentanilo más 13 ampollas cuya ausencia no estaba justificada, además del propofol. Por la gravedad institucional del episodio, este personal pidió ser "testigo protegido".

Eldatohabíasurgido tras una reunión institucional en septiembre de 2025. En esa discusión hasta se mencionó el nombre de un empleado como el sospechoso.

En un dictamen de mayo para decidir qué hacer con la revelación, la Fiscalía habló de “un faltante significativo de medicación controlada” y de acceso muy restringido. El faltante era de tal magnitud que no podía considerarse un error administrativo ni un desvío menor ni una hipótesis de consumo individual. “Es un indicio claro de desviación de sustancias desde el circuito legal hospitalario hacia un destino ilegítimo", presumía.

Pero como el fentanilo es una sustancia considerada estupefaciente y que se trafica, el dictamen consideró que era una posible violación a la Ley de Drogas 23.737. O sea, un delito federal. En cuanto al propofol, “es una sustancia de uso médico estrictamente controlado, cuya sustracción y eventual desvío refuerzan un contexto de irregularidad y posible inserción en circuitos ilícitos”.

Con estos argumentos y a pedido del MPF local, la jueza Karina Breckle se declaró incompetente y remitió el expediente a la Justicia Federal rawsense.

Pero el mismo mes, el fiscal federal Fernando Gélvez rechazó esa incompetencia. Explicó que antes de que enviar el caso al fuero federal se debió realizar una mínima investigación previa para determinar qué había pasado y su calificación legal: tomar declaración a la denunciante y a las personas que menciona, pedir informes y documentación al Hospital sobre los registros de ingreso y egreso de medicación controlada, obtener y peritar fotos, y medidas similares.

En cambio, las únicas constancias disponibles en ese momento eran la denuncia policial y el dictamen fiscal de incompetencia. “No puede trasladarse automáticamente a la justicia federal una investigación que la justicia provincial declinó sin realizar ninguna pesquisa”, advirtió.

Según el dictamen de la Fiscalía federal, “quitar los medicamentos del Hospital yel no haber sido denunciado por empleados y/o funcionarios públicos provinciales, implicarían presuntos delitos de competencia provincial como hurto, encubrimiento o administración fraudulenta”.

Gélvez le pidió al juez Gustavo Lleral devolver las actuaciones a la Justicia Provincial, cosa que sucedió. Jornada intentó saber si tras la devolución del caso la Fiscalía capitalina había activado alguna medida de investigación. No hubo respuesta.

El fentanilo es un potente analgésico usado para las anestesias de una cirugía. Es muy adictivo y hay múltiples antecedentes de su venta ilegal. En tanto, el propofol es un anestésico general con una acción muy rápida.

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06 SEP 2026 - 14:34

Por Rolando Tobarez / Redacción Jornada

El Ministerio Público Fiscal de Rawson tiene en sus manos una denuncia por el presunto robo de 213 ampollas de fentanilo y 20 ampollas de propofol, ocurrido en la Unidad de Terapia Intensiva del Hospital “Santa Teresita” de la capital.

La denuncia original fue de personal del Hospital, que en abril de este año entregó un sobre en la Oficina Judicial con el detalle de las “irregularidades”: en esa área del nosocomio faltaban 200 ampollas de fentanilo más 13 ampollas cuya ausencia no estaba justificada, además del propofol. Por la gravedad institucional del episodio, este personal pidió ser "testigo protegido".

Eldatohabíasurgido tras una reunión institucional en septiembre de 2025. En esa discusión hasta se mencionó el nombre de un empleado como el sospechoso.

En un dictamen de mayo para decidir qué hacer con la revelación, la Fiscalía habló de “un faltante significativo de medicación controlada” y de acceso muy restringido. El faltante era de tal magnitud que no podía considerarse un error administrativo ni un desvío menor ni una hipótesis de consumo individual. “Es un indicio claro de desviación de sustancias desde el circuito legal hospitalario hacia un destino ilegítimo", presumía.

Pero como el fentanilo es una sustancia considerada estupefaciente y que se trafica, el dictamen consideró que era una posible violación a la Ley de Drogas 23.737. O sea, un delito federal. En cuanto al propofol, “es una sustancia de uso médico estrictamente controlado, cuya sustracción y eventual desvío refuerzan un contexto de irregularidad y posible inserción en circuitos ilícitos”.

Con estos argumentos y a pedido del MPF local, la jueza Karina Breckle se declaró incompetente y remitió el expediente a la Justicia Federal rawsense.

Pero el mismo mes, el fiscal federal Fernando Gélvez rechazó esa incompetencia. Explicó que antes de que enviar el caso al fuero federal se debió realizar una mínima investigación previa para determinar qué había pasado y su calificación legal: tomar declaración a la denunciante y a las personas que menciona, pedir informes y documentación al Hospital sobre los registros de ingreso y egreso de medicación controlada, obtener y peritar fotos, y medidas similares.

En cambio, las únicas constancias disponibles en ese momento eran la denuncia policial y el dictamen fiscal de incompetencia. “No puede trasladarse automáticamente a la justicia federal una investigación que la justicia provincial declinó sin realizar ninguna pesquisa”, advirtió.

Según el dictamen de la Fiscalía federal, “quitar los medicamentos del Hospital yel no haber sido denunciado por empleados y/o funcionarios públicos provinciales, implicarían presuntos delitos de competencia provincial como hurto, encubrimiento o administración fraudulenta”.

Gélvez le pidió al juez Gustavo Lleral devolver las actuaciones a la Justicia Provincial, cosa que sucedió. Jornada intentó saber si tras la devolución del caso la Fiscalía capitalina había activado alguna medida de investigación. No hubo respuesta.

El fentanilo es un potente analgésico usado para las anestesias de una cirugía. Es muy adictivo y hay múltiples antecedentes de su venta ilegal. En tanto, el propofol es un anestésico general con una acción muy rápida.