Vecinos bajo el nombre de “manos solidarias”, cada jueves en el centro comunitario de barrio Ceferino prepara una cena para vecinos del sector y de otros barrios, que no disponen de un plato de comida.
Ana Nahuelquier es la referente del grupo, y comentó que cada vez es mayor la demanda de viandas. Semanas atrás elaboraron pizzas, y entregaron 450 porciones, y estimó que entregan más de 100 viandas, con la cena para familias enteras, por lo que asisten a alrededor de 500 personas. Además, los jueves por la mañana amasan el pan casero que acompaña la comida que reparten.
Para cocinar, los mismos integrantes del grupo aportan los alimentos que pueden, y también reciben donaciones de vecinos solidarios que les llevan fideos, harina, verduras y otros insumos para la cena.
“A veces organizamos bingos para comprar la carne y el pollo que es lo más caro”, relató Ana y señaló que no acuden a pedir colaboraciones de los comercios, porque entienden están vendiendo poco. “Estamos todos en una situación compleja, de pobreza y tristeza, con mucha gente desocupada y endeudada”.
Luego la vecina contó que el jueves de la semana anterior, prepararon 27 kilos de milanesas de pollo con ensalada de arroz, zanahoria, choclo y otras verduras, con mayonesa para muchos vecinos que fueron a buscar la vianda.

Abrazos cálidos
Con emoción Ana Nahuelquir dijo que ver llegar a vecinos le provoca una sensación de alegría y tristeza, porque “recibo abrazos cálidos y agradecen por la comida rica que les repartimos. Ocurre que cocinamos con mucho amor como si fuera para nuestras familias”.
También valoró a quienes ayudan los jueves a elaborar la cena desinteresadamente, sumando entre y 15 y 20 personas trabajando. “No le arreglamos la vida a nadie, pero la gente espera los jueves”, subrayó.
Aseguró la referente de “manos solidarias” que tienen realizados cursos de manipulación de alimentos y cuentan con las habilitaciones. Y agregó que nunca han ido a pedir alimentos al municipio, como tampoco se acerca nadie a visitarlos e informarse de qué necesitan. “Nunca fui a pedir porque considero que no es mi deber, y son las autoridades las que tienen que ocuparse de la comunidad, y saben que el comedor existe”.
Enojada con la política
Ana Nahuelquir sostuvo que el comedor está abierto para quienes deseen ir a ayudar a cocinar o a llevar alguna donación, pero “no permitimos que nadie se presente a hacer política. No vamos a poner la bandera de ningún político; estoy muy enojada con la política y nunca viví de un político”.
Desde lo personal, recalcó que siempre trabajó de empleada doméstica, y está próxima a quedarse sin empleo, pero seguirá con el comedor porque “hay vecinos que necesitan más que yo”. El menú del jueves será tallarines con pollo.
Vecinos bajo el nombre de “manos solidarias”, cada jueves en el centro comunitario de barrio Ceferino prepara una cena para vecinos del sector y de otros barrios, que no disponen de un plato de comida.
Ana Nahuelquier es la referente del grupo, y comentó que cada vez es mayor la demanda de viandas. Semanas atrás elaboraron pizzas, y entregaron 450 porciones, y estimó que entregan más de 100 viandas, con la cena para familias enteras, por lo que asisten a alrededor de 500 personas. Además, los jueves por la mañana amasan el pan casero que acompaña la comida que reparten.
Para cocinar, los mismos integrantes del grupo aportan los alimentos que pueden, y también reciben donaciones de vecinos solidarios que les llevan fideos, harina, verduras y otros insumos para la cena.
“A veces organizamos bingos para comprar la carne y el pollo que es lo más caro”, relató Ana y señaló que no acuden a pedir colaboraciones de los comercios, porque entienden están vendiendo poco. “Estamos todos en una situación compleja, de pobreza y tristeza, con mucha gente desocupada y endeudada”.
Luego la vecina contó que el jueves de la semana anterior, prepararon 27 kilos de milanesas de pollo con ensalada de arroz, zanahoria, choclo y otras verduras, con mayonesa para muchos vecinos que fueron a buscar la vianda.

Abrazos cálidos
Con emoción Ana Nahuelquir dijo que ver llegar a vecinos le provoca una sensación de alegría y tristeza, porque “recibo abrazos cálidos y agradecen por la comida rica que les repartimos. Ocurre que cocinamos con mucho amor como si fuera para nuestras familias”.
También valoró a quienes ayudan los jueves a elaborar la cena desinteresadamente, sumando entre y 15 y 20 personas trabajando. “No le arreglamos la vida a nadie, pero la gente espera los jueves”, subrayó.
Aseguró la referente de “manos solidarias” que tienen realizados cursos de manipulación de alimentos y cuentan con las habilitaciones. Y agregó que nunca han ido a pedir alimentos al municipio, como tampoco se acerca nadie a visitarlos e informarse de qué necesitan. “Nunca fui a pedir porque considero que no es mi deber, y son las autoridades las que tienen que ocuparse de la comunidad, y saben que el comedor existe”.
Enojada con la política
Ana Nahuelquir sostuvo que el comedor está abierto para quienes deseen ir a ayudar a cocinar o a llevar alguna donación, pero “no permitimos que nadie se presente a hacer política. No vamos a poner la bandera de ningún político; estoy muy enojada con la política y nunca viví de un político”.
Desde lo personal, recalcó que siempre trabajó de empleada doméstica, y está próxima a quedarse sin empleo, pero seguirá con el comedor porque “hay vecinos que necesitan más que yo”. El menú del jueves será tallarines con pollo.