De repente, el conocido dirigente Omar Ferrada se largó con todo en su aspiración de ser una alternativa para conducir la municipalidad de Trevelin el año que viene. “Estoy preparado para este desafío y no soy un improvisado”, dijo.
Consultó con su familia y amigos, y le plantearon que está jubilado, dedicado al boxeo recorriendo distintos lugares y para qué se metería en este desafío. “Pero -reflexionó-, uno no nació para andar paseando, cumplí con todo, pero tengo un sentimiento como autor político y tomo el desafío”.
El dirigente del PJ, extrabajador de la Cooperativa 16 de Octubre, remarcó que visita de manera permanente vecinos porque no hace falta seguir tres meses antes de una elección, y además “lo hice siempre y tengo vocación de servir”.
Ferrada afirmó que le duele mucho la discusión judicial entre el Pueblo del Molino y Esquel por el uso de la planta de residuos, cuando sería importante sentarse a hablar hasta encontrar una solución. Opinó que llevan más de diez años con el problema y no hay voluntad de arreglarlo, cuando a los funcionarios se les paga para administrar, no para ser el dueño del pueblo.
Sostuvo que falta armonía regional y aseguró que observa a su ciudad triste, como sin esperanza, olvidándose que un municipio es una empresa de servicios.
El dirigente peronista sugirió que el intendente Héctor Ingram (PJ), debería tener más gestión, salir a buscar más concreciones para la comunidad, y estar encima de las cosas día a día con más apertura manteniendo la identidad política, porque se trata de una cuestión colectiva.
Ferrada señaló que la principal preocupación que va incluyendo en su agenda con miras a 2027 es la falta de trabajo, y sobre la función del municipio afirmó que debe ser una empresa de servicios, organizado con su infraestructura básica porque hay mucho para hacer en lo inmediato.
En su visión, hay que fomentar la producción en las chacras, aprovechando las potencialidades del Valle 16 de Octubre, con acompañamiento y asesoramiento de distintas instituciones caso del INTA; disponer de una estación meteorológica, etcétera.

De repente, el conocido dirigente Omar Ferrada se largó con todo en su aspiración de ser una alternativa para conducir la municipalidad de Trevelin el año que viene. “Estoy preparado para este desafío y no soy un improvisado”, dijo.
Consultó con su familia y amigos, y le plantearon que está jubilado, dedicado al boxeo recorriendo distintos lugares y para qué se metería en este desafío. “Pero -reflexionó-, uno no nació para andar paseando, cumplí con todo, pero tengo un sentimiento como autor político y tomo el desafío”.
El dirigente del PJ, extrabajador de la Cooperativa 16 de Octubre, remarcó que visita de manera permanente vecinos porque no hace falta seguir tres meses antes de una elección, y además “lo hice siempre y tengo vocación de servir”.
Ferrada afirmó que le duele mucho la discusión judicial entre el Pueblo del Molino y Esquel por el uso de la planta de residuos, cuando sería importante sentarse a hablar hasta encontrar una solución. Opinó que llevan más de diez años con el problema y no hay voluntad de arreglarlo, cuando a los funcionarios se les paga para administrar, no para ser el dueño del pueblo.
Sostuvo que falta armonía regional y aseguró que observa a su ciudad triste, como sin esperanza, olvidándose que un municipio es una empresa de servicios.
El dirigente peronista sugirió que el intendente Héctor Ingram (PJ), debería tener más gestión, salir a buscar más concreciones para la comunidad, y estar encima de las cosas día a día con más apertura manteniendo la identidad política, porque se trata de una cuestión colectiva.
Ferrada señaló que la principal preocupación que va incluyendo en su agenda con miras a 2027 es la falta de trabajo, y sobre la función del municipio afirmó que debe ser una empresa de servicios, organizado con su infraestructura básica porque hay mucho para hacer en lo inmediato.
En su visión, hay que fomentar la producción en las chacras, aprovechando las potencialidades del Valle 16 de Octubre, con acompañamiento y asesoramiento de distintas instituciones caso del INTA; disponer de una estación meteorológica, etcétera.