Un gato detrás de una ola de robos de trapos de piso

Durante dos semanas, una vecina de Nelson, en Santa Fe, vivió una ola de robos inexplicables. Cuando por fin revisó las grabaciones, se llevó una sorpresa.

30 SEP 2026 - 10:47 | Actualizado 30 SEP 2026 - 11:18

Durante quince días, la tranquilidad de la localidad santafesina de Nelson se vio sacudida por una seguidilla de hurtos tan misteriosos como desconcertantes. Erica, una vecina de la zona, empezó a notar que sus elementos de limpieza e indumentaria desaparecían sin explicación de su casa, y lo primero que pensó fue lo que pensaría cualquiera: había un ladrón nocturno operando en el barrio.

"Primero me empezaron a faltar los trapos de la puerta del frente. Dije 'bueno, debe ser una persona que se los lleva'. No puse más trapos, pero después me empezaron a faltar los de la puerta que da al patio. Ahí ya dije '¿qué está pasando acá?'", relató la mujer, que llegó a consultar con su esposo sobre la identidad del intruso antes de decidirse a tomar cartas en el asunto.

Convencida de que necesitaba pruebas, Erica instaló una cámara de vigilancia para cazar al culpable in fraganti. Pero la espera le jugó una mala pasada: "La primera noche no dormí, porque se me daba que era una persona", confesó. Hasta que un sábado a la mañana, con el teléfono en la mano y el corazón a mil, revisó las imágenes de las dos de la madrugada y encontró al "criminal": un gato del vecindario que se llevaba el trapo con toda la desfachatez del mundo.#


30 SEP 2026 - 10:47

Durante quince días, la tranquilidad de la localidad santafesina de Nelson se vio sacudida por una seguidilla de hurtos tan misteriosos como desconcertantes. Erica, una vecina de la zona, empezó a notar que sus elementos de limpieza e indumentaria desaparecían sin explicación de su casa, y lo primero que pensó fue lo que pensaría cualquiera: había un ladrón nocturno operando en el barrio.

"Primero me empezaron a faltar los trapos de la puerta del frente. Dije 'bueno, debe ser una persona que se los lleva'. No puse más trapos, pero después me empezaron a faltar los de la puerta que da al patio. Ahí ya dije '¿qué está pasando acá?'", relató la mujer, que llegó a consultar con su esposo sobre la identidad del intruso antes de decidirse a tomar cartas en el asunto.

Convencida de que necesitaba pruebas, Erica instaló una cámara de vigilancia para cazar al culpable in fraganti. Pero la espera le jugó una mala pasada: "La primera noche no dormí, porque se me daba que era una persona", confesó. Hasta que un sábado a la mañana, con el teléfono en la mano y el corazón a mil, revisó las imágenes de las dos de la madrugada y encontró al "criminal": un gato del vecindario que se llevaba el trapo con toda la desfachatez del mundo.#