En el marco de su charla “Bienestar Digital: ¿podemos vivir bien entre pantallas?”, también se refirió a la inteligencia artificial y aseguró que el desafío no es estar a favor o en contra, sino aprender a utilizarla responsablemente.
La presencia de las pantallas en la vida cotidiana dejó de ser una novedad para convertirse en una realidad permanente. Los teléfonos celulares, las computadoras y otros dispositivos tecnológicos forman parte del trabajo, la educación, el entretenimiento y las relaciones personales. Sin embargo, esa convivencia también plantea interrogantes sobre los límites, los hábitos y las consecuencias que puede generar su utilización excesiva.
“El registro emocional es el primer paso. A partir de ahí empezamos a construir, porque cuando hay registro emocional empiezo a definir mis propios límites. Los límites no son los mismos para cualquier persona”, sostuvo.
Otro de los aspectos centrales de la charla estuvo relacionado con la preocupación de las familias por el tiempo que niños y adolescentes permanecen conectados.
Bortnik reconoció que existe una inquietud creciente entre los adultos, aunque advirtió que muchas veces esa preocupación no está acompañada por una revisión de sus propias conductas.
“Muchos padres están muy preocupados por sus hijos, pero no se dan cuenta de que el uso que ellos hacen es igual de nocivo. Y lo peor de todo es que los chicos sí se dan cuenta”, expresó.
IA: Ni a favor ni en contra
La aparición y expansión de la inteligencia artificial también formó parte de la entrevista. Bortnik cuestionó las posiciones extremas que presentan a esta tecnología como una solución absoluta o como una amenaza que debe rechazarse.
“Esto de estar a favor o en contra me parece muy de los tiempos que corren, donde hay que estar a favor o en contra para hacer un reel y volverte viral”, reflexionó.
Consideró que la inteligencia artificial representa un fenómeno demasiado amplio y complejo como para reducirlo a una discusión entre posiciones enfrentadas.
“Me parece demasiado grande y demasiado compleja como para pararnos en una posición tan binaria”, sostuvo. De todos modos, aclaró que reconocer las oportunidades de estas herramientas no significa ignorar sus riesgos ni los desafíos que presentan para la sociedad.
“La IA ya está acá. No existe estar en contra de la IA. En todo caso, existe estar en contra de cierto uso, de determinada forma y con determinada intensidad”, afirmó.
Cambiar un hábito para empezar
Finalmente, Bortnik dejó una recomendación sencilla para quienes buscan mejorar su relación con las pantallas y recuperar cierto equilibrio en su vida cotidiana.
“Yo siempre digo: intentá cambiar un hábito mañana. No vas a cambiar todo. Intentá cambiar un hábito mañana y ahí empezás”, expresó.
De esta manera, el especialista sintetizó el mensaje central de su exposición: el bienestar digital no depende exclusivamente de la tecnología disponible ni de la cantidad de horas frente a una pantalla, sino también de la capacidad de reconocer cómo influye en nuestras emociones, relaciones y actividades cotidianas.
En el marco de su charla “Bienestar Digital: ¿podemos vivir bien entre pantallas?”, también se refirió a la inteligencia artificial y aseguró que el desafío no es estar a favor o en contra, sino aprender a utilizarla responsablemente.
La presencia de las pantallas en la vida cotidiana dejó de ser una novedad para convertirse en una realidad permanente. Los teléfonos celulares, las computadoras y otros dispositivos tecnológicos forman parte del trabajo, la educación, el entretenimiento y las relaciones personales. Sin embargo, esa convivencia también plantea interrogantes sobre los límites, los hábitos y las consecuencias que puede generar su utilización excesiva.
“El registro emocional es el primer paso. A partir de ahí empezamos a construir, porque cuando hay registro emocional empiezo a definir mis propios límites. Los límites no son los mismos para cualquier persona”, sostuvo.
Otro de los aspectos centrales de la charla estuvo relacionado con la preocupación de las familias por el tiempo que niños y adolescentes permanecen conectados.
Bortnik reconoció que existe una inquietud creciente entre los adultos, aunque advirtió que muchas veces esa preocupación no está acompañada por una revisión de sus propias conductas.
“Muchos padres están muy preocupados por sus hijos, pero no se dan cuenta de que el uso que ellos hacen es igual de nocivo. Y lo peor de todo es que los chicos sí se dan cuenta”, expresó.
IA: Ni a favor ni en contra
La aparición y expansión de la inteligencia artificial también formó parte de la entrevista. Bortnik cuestionó las posiciones extremas que presentan a esta tecnología como una solución absoluta o como una amenaza que debe rechazarse.
“Esto de estar a favor o en contra me parece muy de los tiempos que corren, donde hay que estar a favor o en contra para hacer un reel y volverte viral”, reflexionó.
Consideró que la inteligencia artificial representa un fenómeno demasiado amplio y complejo como para reducirlo a una discusión entre posiciones enfrentadas.
“Me parece demasiado grande y demasiado compleja como para pararnos en una posición tan binaria”, sostuvo. De todos modos, aclaró que reconocer las oportunidades de estas herramientas no significa ignorar sus riesgos ni los desafíos que presentan para la sociedad.
“La IA ya está acá. No existe estar en contra de la IA. En todo caso, existe estar en contra de cierto uso, de determinada forma y con determinada intensidad”, afirmó.
Cambiar un hábito para empezar
Finalmente, Bortnik dejó una recomendación sencilla para quienes buscan mejorar su relación con las pantallas y recuperar cierto equilibrio en su vida cotidiana.
“Yo siempre digo: intentá cambiar un hábito mañana. No vas a cambiar todo. Intentá cambiar un hábito mañana y ahí empezás”, expresó.
De esta manera, el especialista sintetizó el mensaje central de su exposición: el bienestar digital no depende exclusivamente de la tecnología disponible ni de la cantidad de horas frente a una pantalla, sino también de la capacidad de reconocer cómo influye en nuestras emociones, relaciones y actividades cotidianas.