“Me dejó algunos golpes en las costillas”

Mario Edgardo Matthysse enfrentó a “Locomotora” Castro en una de sus últimas peleas como profesional y sufrió su única derrota por nocaut de una tremenda trayectoria como boxeador. Fue en el séptimo round de la pelea que ocurrió el viernes 23 de diciembre de 1988 en el Gimnasio del Racing Club de Trelew.


14 OCT 2026 - 19:31 | Actualizado 14 OCT 2026 - 20:01

Fotos: Daniel Feldman (Archivo Jornada Medios).

Mario Matthysse ya tenía una carrera hecha con 31 años, había peleado con los mejores y construido una trayectoria respetable.

Además,había librado grandes batallas con Marcelo Di Crocce, el “Puma” Miguel Ángel Arroyo, dos veces con Ramón “Pinino” Abeldaño, Mario Omar Guillotti y Antonio René Juárez.

Lo increíble de Matthysse es que debutó como profesional con una derrota ante un ignoto Bernardo Narváez, un rival que después perdió con todos y un apellido con el que clan Matthysse quedaría ligado para siempre, aunque se tenga que cambiar la “Z” por la “S”.

Por su parte Jorge Fernando “Locomotora” Castro ya era una gran promesa con 21 años, invicto ya con 32 peleas como rentado, aunque la crítica de entonces aseguraba qué, si bien tenía una buena pegada, su técnica era escasa y la suplía con otra enorme virtud, la enorme confianza en sí mismo.

La pelea entre Matthysse y Castro se realizó en la antesala de Navidad, el viernes 23 de diciembre de 1988 en el gimnasio del Racing Club.

Según la crónica, la velada dejó una excelente recaudación, una importante ganancia para el promotor, una buena bolsa para Matthysse y una “mediana” impresión de las cualidades boxísticas de Castro.

En el caso de Matthysse fue su última gran pelea, y en Trelew, poco antes de despedirse del profesionalismo, un par de años después con una foja de 38-13-7 (18 KO).

El “Tordo” Matthysse y “Locomotora” se habían encargado a pulso de generar un clima caliente para el combate.

“Voy a descarrilar a la Locomotora”, prometió Matthysse, y profundizó su ninguneo al santacruceño con otra frase de cabecera: “nunca un boxeador ha tenido tan bien puesto el apodo, porque es puro humo y ruido”.

El “Roña” no se iba a quedar callado y ni bien llegó a Trelew prometió que iba a vencer con una frase temeraria: “Matthysse se cree que la muerte es risa”, le replicó.

“Un poco triste por el fallecimiento de Jorge, fui un buen rival para él, tengo un buen recuerdo, aunque me dejó algunos golpes en las costillas”, señaló Mario este miércoles, casi 38 años después, en el inicio de la charla con Tiempo Deportivo.

“Tenía 10 años más que él, lo hice enojar un poco y me enganchó en el séptimo round contra las cuerdas y ahí nomás (José) Bachilleri tiró la toalla porque yo estaba bastante mareado. Me salvó “Rocky”, admitió Mario el padre de la generación histórica que conforman Lucas, Soledad y Walter.

"Lo presionaba y lo pellizcaba en las costillas con los guantes usando la experiencia", recordó del combate.

"Igual pude comer maní con chocolate y brindar en Navidad, pero turrón no, porque me dolían las carretillas", bromeó sobre las secuelas.

"Era alto, 1,78 metro, brazos largos, y potente, con toda la energía. Lástima que no se cuidaba mucho, pero así y todo fue campeón del mundo. Pero creo que hasta hubiera podido pelear en otras categorías", analizó respecto de las cualidades de "Locomotora".

"Lo volví a cruzar en el ’93 cuando peleó con Italo Meza acá en Trelew, yo trabajaba de seguridad en un boliche, apareció y charlamos un rato", señaló.

Siempre ganador

Con Mario Matthysse fue la primera de las cuatro contiendas que “Locomotora” hizo en Trelew.

La egunda se concretó el 19 de mayo de 1989 ante Jorge Alberto Morellio (triunfo por puntos en 10 rounds), el 12 de febrero del ’93 venció también en las tarjetas al mendocino Juan Italo Meza en el Municipal Nº 1 en la tercera presentación y poco después de un mes, el 19 de marzo en el mismo escenario, venció a Abdenago Jofré por nocaut en el segundo round.

En ese ’93 completó su gira en el Valle con una tercera contienda, el 18 de junio en el Gimnasio “Benito García” de Guillermo Brown de Puerto Madryn, con otra victoria frente al brasileño José Laercio Bezerra de Lima, también por la vía rápida en el segundo asalto.

Ese acontecimiento también fue recordado por el riojano Wilson Sánchez (padre del hoy resurgido Jonathan “Chúcaro” Sánchez), que en el ’92 ya había sido el primer campeón argentino amateur representando a Madryn, ciudad a la que llegó para radicarse después de haberse “salvado” del servicio militar y que algunas veces fue sparring de “Locomotora”.

“Guanteaba mucho, entraba en ritmo y distancia enseguida, pero siempre le faltó base aeróbica, entrenamiento físico, lo que hubiera sido si se hubiera cuidado un poco más”, recordó Sánchez padre, hoy entrenador de su hijo que sueña con una chance mundialista.

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14 OCT 2026 - 19:31

Fotos: Daniel Feldman (Archivo Jornada Medios).

Mario Matthysse ya tenía una carrera hecha con 31 años, había peleado con los mejores y construido una trayectoria respetable.

Además,había librado grandes batallas con Marcelo Di Crocce, el “Puma” Miguel Ángel Arroyo, dos veces con Ramón “Pinino” Abeldaño, Mario Omar Guillotti y Antonio René Juárez.

Lo increíble de Matthysse es que debutó como profesional con una derrota ante un ignoto Bernardo Narváez, un rival que después perdió con todos y un apellido con el que clan Matthysse quedaría ligado para siempre, aunque se tenga que cambiar la “Z” por la “S”.

Por su parte Jorge Fernando “Locomotora” Castro ya era una gran promesa con 21 años, invicto ya con 32 peleas como rentado, aunque la crítica de entonces aseguraba qué, si bien tenía una buena pegada, su técnica era escasa y la suplía con otra enorme virtud, la enorme confianza en sí mismo.

La pelea entre Matthysse y Castro se realizó en la antesala de Navidad, el viernes 23 de diciembre de 1988 en el gimnasio del Racing Club.

Según la crónica, la velada dejó una excelente recaudación, una importante ganancia para el promotor, una buena bolsa para Matthysse y una “mediana” impresión de las cualidades boxísticas de Castro.

En el caso de Matthysse fue su última gran pelea, y en Trelew, poco antes de despedirse del profesionalismo, un par de años después con una foja de 38-13-7 (18 KO).

El “Tordo” Matthysse y “Locomotora” se habían encargado a pulso de generar un clima caliente para el combate.

“Voy a descarrilar a la Locomotora”, prometió Matthysse, y profundizó su ninguneo al santacruceño con otra frase de cabecera: “nunca un boxeador ha tenido tan bien puesto el apodo, porque es puro humo y ruido”.

El “Roña” no se iba a quedar callado y ni bien llegó a Trelew prometió que iba a vencer con una frase temeraria: “Matthysse se cree que la muerte es risa”, le replicó.

“Un poco triste por el fallecimiento de Jorge, fui un buen rival para él, tengo un buen recuerdo, aunque me dejó algunos golpes en las costillas”, señaló Mario este miércoles, casi 38 años después, en el inicio de la charla con Tiempo Deportivo.

“Tenía 10 años más que él, lo hice enojar un poco y me enganchó en el séptimo round contra las cuerdas y ahí nomás (José) Bachilleri tiró la toalla porque yo estaba bastante mareado. Me salvó “Rocky”, admitió Mario el padre de la generación histórica que conforman Lucas, Soledad y Walter.

"Lo presionaba y lo pellizcaba en las costillas con los guantes usando la experiencia", recordó del combate.

"Igual pude comer maní con chocolate y brindar en Navidad, pero turrón no, porque me dolían las carretillas", bromeó sobre las secuelas.

"Era alto, 1,78 metro, brazos largos, y potente, con toda la energía. Lástima que no se cuidaba mucho, pero así y todo fue campeón del mundo. Pero creo que hasta hubiera podido pelear en otras categorías", analizó respecto de las cualidades de "Locomotora".

"Lo volví a cruzar en el ’93 cuando peleó con Italo Meza acá en Trelew, yo trabajaba de seguridad en un boliche, apareció y charlamos un rato", señaló.

Siempre ganador

Con Mario Matthysse fue la primera de las cuatro contiendas que “Locomotora” hizo en Trelew.

La egunda se concretó el 19 de mayo de 1989 ante Jorge Alberto Morellio (triunfo por puntos en 10 rounds), el 12 de febrero del ’93 venció también en las tarjetas al mendocino Juan Italo Meza en el Municipal Nº 1 en la tercera presentación y poco después de un mes, el 19 de marzo en el mismo escenario, venció a Abdenago Jofré por nocaut en el segundo round.

En ese ’93 completó su gira en el Valle con una tercera contienda, el 18 de junio en el Gimnasio “Benito García” de Guillermo Brown de Puerto Madryn, con otra victoria frente al brasileño José Laercio Bezerra de Lima, también por la vía rápida en el segundo asalto.

Ese acontecimiento también fue recordado por el riojano Wilson Sánchez (padre del hoy resurgido Jonathan “Chúcaro” Sánchez), que en el ’92 ya había sido el primer campeón argentino amateur representando a Madryn, ciudad a la que llegó para radicarse después de haberse “salvado” del servicio militar y que algunas veces fue sparring de “Locomotora”.

“Guanteaba mucho, entraba en ritmo y distancia enseguida, pero siempre le faltó base aeróbica, entrenamiento físico, lo que hubiera sido si se hubiera cuidado un poco más”, recordó Sánchez padre, hoy entrenador de su hijo que sueña con una chance mundialista.


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