Una familia de Comodoro Rivadavia atraviesa un desesperante panorama económico y habitacional que la mantiene en riesgo inminente de quedar en la calle. Natalia Rost y Juan Obando enfrentan dos órdenes de desalojo tras acumular más de un año sin poder pagar el alquiler debido a la falta de trabajo formal e ingresos estables.
Tanto la mujer como Ian, el hijo de su pareja, poseen Certíficado Unico de Discapacidad (CUD); por lo que, ante la gravedad del caso y para resguardar los derechos del niño, la Defensoría Oficial tomó intervención en la causa.
Para subsistir en lo cotidiano, la pareja recurrió a la venta en ferias y plataformas virtuales de ropa usada, vajilla y otros bienes domésticos. El presupuesto del hogar apenas alcanza los 450 mil pesos mensuales, una suma insuficiente para pagar el alquiler, comprar alimentos y cubrir los servicios básicos. La crisis familiar se profundizó durante el invierno, cuando la empresa proveedora procedió al retiro del medidor de gas tras interrumpir la familia el plan de pagos que tenían para priorizar la alimentación del niño. “O pagaba el plan de pago y le daba de comer al nene o seguía pagando las boletas de gas. Si tengo que vender toda la casa para poderle dar de comer al nene, lo voy a hacer”, aseguró Natalia a Jornada Radio.
Frente a la inminencia del desalojo, la familia busca la adjudicación de un terreno municipal donde levantar una vivienda. Para ello, gestionaron con el intendente Othar Macharashvili y lograron reabrir un trámite administrativo que databa del año 2011 y que se encontraba archivado.
La familia aclaró que no solicita la donación del predio, sino la posibilidad de abonarlo en cuotas adaptadas a sus ingresos, expresando su disposición a construir una estructura provisoria para resguardar al menor.
El pequeño Ian arribó a la ciudad a los 7 años procedente de La Pampa, luego que la Justicia determinara una medida de protección por situaciones de maltrato e inobservancia de cuidados básicos en su entorno biológico. Al momento de su integración familiar, "el niño utilizaba pañales, no contaba con hábitos de higiene autónomos y solo comía salchichas y golosinas".
Gracias al acompañamiento, el niño dejó los pañales, aprendió a vestirse solo, diversificó su alimentación y logró integrarse al sistema escolar, donde asiste en el turno tarde.
Asimismo, recibe atención psicológica y psiquiátrica en el Hospital Regional, tras haber dado de baja una obra social que no otorgaba prestaciones en la provincia. En forma paralela, las autoridades tramitan la incorporación de un acompañante terapéutico para el ámbito escolar.
Al día de hoy, la Defensoría Oficial realiza gestiones ante los incumplimientos de la madre biológica, quien pese a desempeñarse en un empleo formal, únicamente transfiere una cuota alimentaria mínima sin responder por la indumentaria u otros insumos esenciales para la crianza del niño.
Una familia de Comodoro Rivadavia atraviesa un desesperante panorama económico y habitacional que la mantiene en riesgo inminente de quedar en la calle. Natalia Rost y Juan Obando enfrentan dos órdenes de desalojo tras acumular más de un año sin poder pagar el alquiler debido a la falta de trabajo formal e ingresos estables.
Tanto la mujer como Ian, el hijo de su pareja, poseen Certíficado Unico de Discapacidad (CUD); por lo que, ante la gravedad del caso y para resguardar los derechos del niño, la Defensoría Oficial tomó intervención en la causa.
Para subsistir en lo cotidiano, la pareja recurrió a la venta en ferias y plataformas virtuales de ropa usada, vajilla y otros bienes domésticos. El presupuesto del hogar apenas alcanza los 450 mil pesos mensuales, una suma insuficiente para pagar el alquiler, comprar alimentos y cubrir los servicios básicos. La crisis familiar se profundizó durante el invierno, cuando la empresa proveedora procedió al retiro del medidor de gas tras interrumpir la familia el plan de pagos que tenían para priorizar la alimentación del niño. “O pagaba el plan de pago y le daba de comer al nene o seguía pagando las boletas de gas. Si tengo que vender toda la casa para poderle dar de comer al nene, lo voy a hacer”, aseguró Natalia a Jornada Radio.
Frente a la inminencia del desalojo, la familia busca la adjudicación de un terreno municipal donde levantar una vivienda. Para ello, gestionaron con el intendente Othar Macharashvili y lograron reabrir un trámite administrativo que databa del año 2011 y que se encontraba archivado.
La familia aclaró que no solicita la donación del predio, sino la posibilidad de abonarlo en cuotas adaptadas a sus ingresos, expresando su disposición a construir una estructura provisoria para resguardar al menor.
El pequeño Ian arribó a la ciudad a los 7 años procedente de La Pampa, luego que la Justicia determinara una medida de protección por situaciones de maltrato e inobservancia de cuidados básicos en su entorno biológico. Al momento de su integración familiar, "el niño utilizaba pañales, no contaba con hábitos de higiene autónomos y solo comía salchichas y golosinas".
Gracias al acompañamiento, el niño dejó los pañales, aprendió a vestirse solo, diversificó su alimentación y logró integrarse al sistema escolar, donde asiste en el turno tarde.
Asimismo, recibe atención psicológica y psiquiátrica en el Hospital Regional, tras haber dado de baja una obra social que no otorgaba prestaciones en la provincia. En forma paralela, las autoridades tramitan la incorporación de un acompañante terapéutico para el ámbito escolar.
Al día de hoy, la Defensoría Oficial realiza gestiones ante los incumplimientos de la madre biológica, quien pese a desempeñarse en un empleo formal, únicamente transfiere una cuota alimentaria mínima sin responder por la indumentaria u otros insumos esenciales para la crianza del niño.