Por Rolando Tobarez / Redacción Jornada
En su alegato final en el juicio oral y público contra Guillermo Quiroga, el querellante Danilo Sepúlveda aseguró que el presunto fraude en la Asociación Trabajadores del Estado “no fue una simple irregularidad administrativa” sino que su secretario general era quien tenía el acceso y el manejo exclusivo del dinero de los aportes de los afiliados. Este dato posibilitó los multimillonarios desvíos de plata.
Sepúlveda representa a Claudia Barrionuevo, la denunciante del caso. A Quiroga le imputan administración fraudulenta por haber transferido más de $ 22 millones desde las cuentas de ATE a su patrimonio personal para cubrir gastos sin vinculación con su trabajo gremial. El veredicto se conocerá el miércoles 11.
El letrado alegó que Barrionuevo, como secretaria de Finanzas, “nunca pudo ejercer su cargo” ya que no tenía acceso a los números internos del gremio estatal. Muchos otros miembros de la lista aparecían en el organigrama sólo para completarlo pero sin cumplir rol alguno.
Remarcó que el acusado “tuvo un estilo de vida imposible de sostener con sus ingresos como empleado público”. El ejemplo más claro es comparar el enorme costo de sus internaciones en la Clínica Cormillot en CABA con su salario de entonces.
Sepúlveda le dijo a la jueza Karina Breckle que la “informalidad” de Quiroga para administrar el dinero ajeno “no permitió ningún control externo”.

Y consideró probado que a diferencia de muchos otros gremios, ATE fue el único que en los últimos años nunca convocó a un Congreso para que los trabajadores supieran dónde iba su esfuerzo mensual. “Fue una herramienta para ejecutar y ocultar estas maniobras”.
Desde Esquel
Matías Casati, junto con Alejandro Castillo, es el querellante que representó a un grupo de afiliados de ATE Esquel. En su alegato final en Rawson dijo que en el juicio se probó que Quiroga “usó una asociación civil sin fines de lucro como si fuera una entidad comercial destinada a satisfacer sus exclusivos gastos personales usando el esfuerzo mes a mes de los trabajadores”.
El abogado consideró que el hábito de las múltiples transferencias del secretario general a sus cuentas personales y familiares “fue recalcitrante, continuado y sostenido; fue un plan sistemático pensado y ejecutado para su beneficio personal”.
Según su alegato, Quiroga decidía en qué se gastaba, cuándo y cómo. Casati concluyó que el líder de ATE tuvo un plan deliberado para elegir a sus secretarios y revisores de cuentas. “Son cargos relevante para el control de los gastos pero jamás tuvieron decisión ni poder de control en el gremio. Tenían un cargo de derecho pero no de hecho porque Quiroga transformó una conducción que debía ser horizontal en una conducción vertical”.
Casati subrayó que el acusado nunca hizo una rendición de cuentas. “La defensa planteó que era normal y habitual, pero en realidad lo implantó Quiroga con la única intención de poder cometer una actitud disvaliosa”.
El querellante concluyó su alegato con una frase que le compartieron los afiliados que representa: “La corrupción sindical no es sólo el vaciamiento del dinero del sindicato. Es el robo de la esperanza de los trabajadores que depositan allí su confianza”.
Fotos: Daniel Feldman
Por Rolando Tobarez / Redacción Jornada
En su alegato final en el juicio oral y público contra Guillermo Quiroga, el querellante Danilo Sepúlveda aseguró que el presunto fraude en la Asociación Trabajadores del Estado “no fue una simple irregularidad administrativa” sino que su secretario general era quien tenía el acceso y el manejo exclusivo del dinero de los aportes de los afiliados. Este dato posibilitó los multimillonarios desvíos de plata.
Sepúlveda representa a Claudia Barrionuevo, la denunciante del caso. A Quiroga le imputan administración fraudulenta por haber transferido más de $ 22 millones desde las cuentas de ATE a su patrimonio personal para cubrir gastos sin vinculación con su trabajo gremial. El veredicto se conocerá el miércoles 11.
El letrado alegó que Barrionuevo, como secretaria de Finanzas, “nunca pudo ejercer su cargo” ya que no tenía acceso a los números internos del gremio estatal. Muchos otros miembros de la lista aparecían en el organigrama sólo para completarlo pero sin cumplir rol alguno.
Remarcó que el acusado “tuvo un estilo de vida imposible de sostener con sus ingresos como empleado público”. El ejemplo más claro es comparar el enorme costo de sus internaciones en la Clínica Cormillot en CABA con su salario de entonces.
Sepúlveda le dijo a la jueza Karina Breckle que la “informalidad” de Quiroga para administrar el dinero ajeno “no permitió ningún control externo”.

Y consideró probado que a diferencia de muchos otros gremios, ATE fue el único que en los últimos años nunca convocó a un Congreso para que los trabajadores supieran dónde iba su esfuerzo mensual. “Fue una herramienta para ejecutar y ocultar estas maniobras”.
Desde Esquel
Matías Casati, junto con Alejandro Castillo, es el querellante que representó a un grupo de afiliados de ATE Esquel. En su alegato final en Rawson dijo que en el juicio se probó que Quiroga “usó una asociación civil sin fines de lucro como si fuera una entidad comercial destinada a satisfacer sus exclusivos gastos personales usando el esfuerzo mes a mes de los trabajadores”.
El abogado consideró que el hábito de las múltiples transferencias del secretario general a sus cuentas personales y familiares “fue recalcitrante, continuado y sostenido; fue un plan sistemático pensado y ejecutado para su beneficio personal”.
Según su alegato, Quiroga decidía en qué se gastaba, cuándo y cómo. Casati concluyó que el líder de ATE tuvo un plan deliberado para elegir a sus secretarios y revisores de cuentas. “Son cargos relevante para el control de los gastos pero jamás tuvieron decisión ni poder de control en el gremio. Tenían un cargo de derecho pero no de hecho porque Quiroga transformó una conducción que debía ser horizontal en una conducción vertical”.
Casati subrayó que el acusado nunca hizo una rendición de cuentas. “La defensa planteó que era normal y habitual, pero en realidad lo implantó Quiroga con la única intención de poder cometer una actitud disvaliosa”.
El querellante concluyó su alegato con una frase que le compartieron los afiliados que representa: “La corrupción sindical no es sólo el vaciamiento del dinero del sindicato. Es el robo de la esperanza de los trabajadores que depositan allí su confianza”.
Fotos: Daniel Feldman