Por Ismael Tébes
La frase “Entregar nuestro petróleo es como entregar nuestra bandera” lo define en su real dimensión. Enrique Mosconi enarboló la bandera de la causa nacional; planteó ideas superadoras que aún tienen vigencia y llevó a YPF a su máxima expresión. Sin embargo poco se sabe del Mosconi “hombre” que resignó familia y parte de su propia vida para sostener lo que entendía como una defensa del patrimonio argentino por sobre cualquier interés extranjero.
Nació en Buenos Aires el 21 de febrero de 1877, egresó del Colegio Militar de la Nación con Diploma de Honor, siendo el primero de su promoción por sus méritos profesionales y personales. Tuvo como primer destino, el Batallón 7 de Infantería y en 1.903 egresó de la Facultad de Ingeniería con el título de Ingeniero Civil. Dicen que su primer contacto con el petróleo surgió en el norte, mientras integraba una comisión que construía el ferrocarril entre Perico y Orán.
Mosconi fue también un precursor de la aeronáutica nacional al fundar el Grupo I de Aviación en El Palomar; un “iluminado” a la hora de organizar, con gran talento para conducir grupos y de formación europea. Por una propuesta del ministro de Agricultura, Tomás Le Bretón, fue designado como director general de Yacimientos Petrolíferos Fiscales en el año 1.922.
En éste lapso mantuvo una lucha titánica y tenaz contra intereses hostiles a las conveniencias superiores del país y a la seguridad de la República.
Reclamó por la primera ley de petróleo, embrión primario de la política petrolera nacional que denunciaba falencias existentes con proyección de futuro y modificaba la ley de Minas, estableciendo nuevas zonas de reserva y un mayor contralor del mercado de combustibles. Por la escasez de agua para el bombeo gestionó la electrificación del yacimiento inaugurando la Usina de Km. 5 en 1.917. Modificó el sistema de viviendas del personal; creó cooperativas y hasta una Asociación de Asistencia Médica. Compró buques-tanque que ampliaron la capacidad de transporte alcanzando la marca récord de 1.170.000 metros cúbicos de petróleo durante su gestión al frente de YPF que incluyó la construcción de una destilería en terrenos adyacentes al puerto de La Plata.
La misma entró en producción inmediatamente elaborando nafta, kerosene, fuel-oil y a menos de cinco meses de su habilitación, comenzó la producción de nafta de aviación. En el año 1926 YPF irrumpió en el mercado de combustibles con sus propios productos ganando terreno rápidamente bajo la gestión de Mosconi que en agosto de 1929 rebajó el precio de la nafta en todo el país concentrando una nueva rebaja tres meses más tarde.
El costo total de la Destilería (4.024.218,45 moneda nacional) se canceló en tres meses por las utilidades que reportó. De 3.026 litros de nafta que se vendían en 1.923 se llegó a 72.190,9 en 1.927 abasteciendo a 1.058 surtidores de todo el país dos años más tarde. Con estas cifras elocuentes sobre el éxito de la política de ventas de Mosconi, motivó que YPF entrara directamente en el mercado actuando como ente regulador. Cuentan que el espíritu y su honradez insobornable, permitieron que Yacimientos Petrolíferos Fiscales se convirtiera en la más grandes empresa petrolífera estatal, única entonces en el mundo, exceptuando la de Rusia en donde existía el capitalismo de Estado. Mosconi impulsó el “argentinismo defensivo” que repudiaba todo avance del imperialismo petrolero.
Escribió “El petróleo del Norte Argentino” (1.828); “El petróleo argentino y la soberanía nacional” en el ’29; “La ruptura de los Trusts petrolíferos inglés y norteamericano” en 1.936 además de “Dichos y hechos” en 1.939. Su ejemplo de trabajador infatigable y bien inspirado no pierde actualidad, supo transmitirlo a las nuevas generaciones.
Producida la revolución del 6 de setiembre de 1.930, el entonces coronel Enrique Mosconi puso su renuncia a disposición del ministro de Agricultura, Horacio Béccar Varela, ex presidente de la Compañía Ferrocarrilera de Petróleos, subsidiaria de la Royal Dutch Shell- y la dimisión fue inmediatamente aceptada.
El 4 de junio de 1.940 a los 63 años, soltero -no tuvo hogar que le sustrajera tiempo a su lucha por la soberanía y la emancipación económica de la Nación- y con una foja de servicios de 44 años dedicados íntegramente al país, falleció padeciendo de una hemiplejia. Ese día las puertas y ventanas de Yacimientos Petrolíferos Fiscales permanecieron cerradas y a media asta, las banderas y gallardetes de la flota y campamentos petroleros.#
Por Ismael Tébes
La frase “Entregar nuestro petróleo es como entregar nuestra bandera” lo define en su real dimensión. Enrique Mosconi enarboló la bandera de la causa nacional; planteó ideas superadoras que aún tienen vigencia y llevó a YPF a su máxima expresión. Sin embargo poco se sabe del Mosconi “hombre” que resignó familia y parte de su propia vida para sostener lo que entendía como una defensa del patrimonio argentino por sobre cualquier interés extranjero.
Nació en Buenos Aires el 21 de febrero de 1877, egresó del Colegio Militar de la Nación con Diploma de Honor, siendo el primero de su promoción por sus méritos profesionales y personales. Tuvo como primer destino, el Batallón 7 de Infantería y en 1.903 egresó de la Facultad de Ingeniería con el título de Ingeniero Civil. Dicen que su primer contacto con el petróleo surgió en el norte, mientras integraba una comisión que construía el ferrocarril entre Perico y Orán.
Mosconi fue también un precursor de la aeronáutica nacional al fundar el Grupo I de Aviación en El Palomar; un “iluminado” a la hora de organizar, con gran talento para conducir grupos y de formación europea. Por una propuesta del ministro de Agricultura, Tomás Le Bretón, fue designado como director general de Yacimientos Petrolíferos Fiscales en el año 1.922.
En éste lapso mantuvo una lucha titánica y tenaz contra intereses hostiles a las conveniencias superiores del país y a la seguridad de la República.
Reclamó por la primera ley de petróleo, embrión primario de la política petrolera nacional que denunciaba falencias existentes con proyección de futuro y modificaba la ley de Minas, estableciendo nuevas zonas de reserva y un mayor contralor del mercado de combustibles. Por la escasez de agua para el bombeo gestionó la electrificación del yacimiento inaugurando la Usina de Km. 5 en 1.917. Modificó el sistema de viviendas del personal; creó cooperativas y hasta una Asociación de Asistencia Médica. Compró buques-tanque que ampliaron la capacidad de transporte alcanzando la marca récord de 1.170.000 metros cúbicos de petróleo durante su gestión al frente de YPF que incluyó la construcción de una destilería en terrenos adyacentes al puerto de La Plata.
La misma entró en producción inmediatamente elaborando nafta, kerosene, fuel-oil y a menos de cinco meses de su habilitación, comenzó la producción de nafta de aviación. En el año 1926 YPF irrumpió en el mercado de combustibles con sus propios productos ganando terreno rápidamente bajo la gestión de Mosconi que en agosto de 1929 rebajó el precio de la nafta en todo el país concentrando una nueva rebaja tres meses más tarde.
El costo total de la Destilería (4.024.218,45 moneda nacional) se canceló en tres meses por las utilidades que reportó. De 3.026 litros de nafta que se vendían en 1.923 se llegó a 72.190,9 en 1.927 abasteciendo a 1.058 surtidores de todo el país dos años más tarde. Con estas cifras elocuentes sobre el éxito de la política de ventas de Mosconi, motivó que YPF entrara directamente en el mercado actuando como ente regulador. Cuentan que el espíritu y su honradez insobornable, permitieron que Yacimientos Petrolíferos Fiscales se convirtiera en la más grandes empresa petrolífera estatal, única entonces en el mundo, exceptuando la de Rusia en donde existía el capitalismo de Estado. Mosconi impulsó el “argentinismo defensivo” que repudiaba todo avance del imperialismo petrolero.
Escribió “El petróleo del Norte Argentino” (1.828); “El petróleo argentino y la soberanía nacional” en el ’29; “La ruptura de los Trusts petrolíferos inglés y norteamericano” en 1.936 además de “Dichos y hechos” en 1.939. Su ejemplo de trabajador infatigable y bien inspirado no pierde actualidad, supo transmitirlo a las nuevas generaciones.
Producida la revolución del 6 de setiembre de 1.930, el entonces coronel Enrique Mosconi puso su renuncia a disposición del ministro de Agricultura, Horacio Béccar Varela, ex presidente de la Compañía Ferrocarrilera de Petróleos, subsidiaria de la Royal Dutch Shell- y la dimisión fue inmediatamente aceptada.
El 4 de junio de 1.940 a los 63 años, soltero -no tuvo hogar que le sustrajera tiempo a su lucha por la soberanía y la emancipación económica de la Nación- y con una foja de servicios de 44 años dedicados íntegramente al país, falleció padeciendo de una hemiplejia. Ese día las puertas y ventanas de Yacimientos Petrolíferos Fiscales permanecieron cerradas y a media asta, las banderas y gallardetes de la flota y campamentos petroleros.#