El triunfo le sirvió para dejar atrás la caída de la fecha pasada contra San Lorenzo y se convirtió en el único líder del Torneo Final. Sólo podrá superarlo Lanús, que tiene dos puntos menos y jugará hoy con el siempre complicado Arsenal de Sarandí.
Los primeros quince minutos del partido estuvieron dominados por un “Millo” audaz, que hizo grietas por la izquierda con los piques de Vangioni, que tuvo un gran partido, y la conducción del alma del equipo, “Leo” Ponzio. Precisamente, el volante central tuvo un primer tiempo para recordar. A los once minutos, ejecutó un tiro libre que Pozo rechazó pésimo para dejarle servido el gol a Trezeguet que estaba en el lugar indicado para recibir el rebote. Y a los 33, tras una linda jugada, el ex Newell’s sacó un derechazo cruzado dentro del área y gritó el segundo para la tranquilidad del pueblo millonario.
A pesar de la sentencia del resultado, el “Sabalero” mereció más en el periodo inicial. Luque y Curuchet supieron complicar a la defensa riverplatense, mientras que Barovero le sacó el gol de cabeza que había soñado el “polaco” Bastía. La falta de oportunismo en el ataque y las groseras pérdidas de pelota en zonas defensivas se sumaron a las virtudes del local para explicar el 2 a 0 transitorio con el que finalizó la primera parte.
En el complemento, los dirigidos por Emiliano Díaz (Ramón cumplió la fecha de suspensión y lo vio desde un palco) parecieron confiarse y le devolvieron algo de esperanza a Colón. El descuento del goleador Gigliotti, a los 29 minutos, encendió las alarmas en el estadio Monumental. Pero por suerte para el riojano, River reaccionó bien y coqueteó con el tercero ya con Iturbe como pieza revolucionaria y el “Chino” Luna en cancha. En definitiva, el local abrazó el triunfo de recuperación y saboreó la miel de la cima, por lo menos hasta que juegue el “Granate”. Y del otro lado, peligra la continuidad de Roberto Sensini, ya que Colón está en las últimas posiciones con solo dos puntos.
El triunfo le sirvió para dejar atrás la caída de la fecha pasada contra San Lorenzo y se convirtió en el único líder del Torneo Final. Sólo podrá superarlo Lanús, que tiene dos puntos menos y jugará hoy con el siempre complicado Arsenal de Sarandí.
Los primeros quince minutos del partido estuvieron dominados por un “Millo” audaz, que hizo grietas por la izquierda con los piques de Vangioni, que tuvo un gran partido, y la conducción del alma del equipo, “Leo” Ponzio. Precisamente, el volante central tuvo un primer tiempo para recordar. A los once minutos, ejecutó un tiro libre que Pozo rechazó pésimo para dejarle servido el gol a Trezeguet que estaba en el lugar indicado para recibir el rebote. Y a los 33, tras una linda jugada, el ex Newell’s sacó un derechazo cruzado dentro del área y gritó el segundo para la tranquilidad del pueblo millonario.
A pesar de la sentencia del resultado, el “Sabalero” mereció más en el periodo inicial. Luque y Curuchet supieron complicar a la defensa riverplatense, mientras que Barovero le sacó el gol de cabeza que había soñado el “polaco” Bastía. La falta de oportunismo en el ataque y las groseras pérdidas de pelota en zonas defensivas se sumaron a las virtudes del local para explicar el 2 a 0 transitorio con el que finalizó la primera parte.
En el complemento, los dirigidos por Emiliano Díaz (Ramón cumplió la fecha de suspensión y lo vio desde un palco) parecieron confiarse y le devolvieron algo de esperanza a Colón. El descuento del goleador Gigliotti, a los 29 minutos, encendió las alarmas en el estadio Monumental. Pero por suerte para el riojano, River reaccionó bien y coqueteó con el tercero ya con Iturbe como pieza revolucionaria y el “Chino” Luna en cancha. En definitiva, el local abrazó el triunfo de recuperación y saboreó la miel de la cima, por lo menos hasta que juegue el “Granate”. Y del otro lado, peligra la continuidad de Roberto Sensini, ya que Colón está en las últimas posiciones con solo dos puntos.