Osvaldo Bayer, ciudadano ilustre de Esquel

Destacaron su trayectoria como historiador y defensor de los DD.HH.

08 ABR 2013 - 21:42 | Actualizado

Osvaldo Bayer fue protagonista de una serie de actividades realizadas ayer en su homenaje. Con 86 años mostró su lucidez para contar la historia de su vida en esta ciudad entre 1958 y 1959, hasta que se fue expulsado.

Recordó el día en que dos gendarmes lo acompañaron a la estación para que abordara el tren para dejar la ciudad, de la que se llevó anécdotas de su paso por el diario Esquel y el quincenario La Chispa. Comparó esa expulsión con lo actuado por la Triple A de López Rega en 1974, cuando fue obligado a salir del país y se sacó de circulación el libro y la película “La Patagonia Rebelde”, que estaba por estrenarse.

Lo evacuó la Embajada de Alemania en Argentina y lo derivaron como refugiado a la nación germana, donde actualmente reside temporariamente con su esposa e hijos, ya que seis meses del año transcurre en Europa y los otros seis en Buenos Aires. “La Triple A me había condenado a muerte por mi libro La Patagonia rebelde, y me dieron veinticuatro horas para abandonar la Argentina. El día de la partida, con el agregado cultural de la Embajada alemana, debimos presentarnos ante el brigadier Schenone, a cargo del aeropuerto de Ezeiza”, contó para agregar que ese mismo militar le advirtió que nunca más volvería a pisar suelo argentino.

Con el devenir de la democracia en Argentina, Osvaldo Bayer regresó y salió por las calles de Buenos Aires a buscar a Schenone para presentarse y decirle que a pesar de su reto de que no volvería, estaba nuevamente. Pero ya había muerto. Estaba en su tierra, y su libro salía nuevamente a la venta, y la película La Patagonia rebelde después de nueve años de prohibición por el Gobierno de Isabel Perón y la Triple A se estrenaría a fines de febrero de 1984.

Recuerdo para amigos

Bayer se mostró satisfecho por el reconocimiento del Concejo Deliberante de Esquel y trajo a la memoria a amigos desaparecidos y asesinados por la dictadura militar como Rodolfo Walsh y Haroldo Conti, entre otros, a quienes homenajeó regalándoles la distinción recibida, y señalando que también hubieran merecido un acto como le hicieron a él en Esquel porque “fueron asesinados sólo por su lucha”.

Otro recuerdo de Bayer fue para los 1.500 trabajadores rurales fusilados en Santa Cruz durante el gobierno del radical Hipólito Yrigoyen en la década del 20, una historia que se conoció a través de sus libros y la reconocida película.

En la actualidad se sabe dónde están las tumbas masivas, y los líderes de esa lucha tienen su monumento, resaltando que “finalmente triunfa la verdadera historia, y triunfan los que lucharon por la vida y por el intereses de la sociedad”.

El historiador contó que esos episodios promovieron la iniciativa de conformar una comisión investigadora en el Congreso Nacional para que Yrigoyen explique lo sucedido con esos trabajadores asesinados, pero el radicalismo que era mayoría se retiró del recinto y no dio el número necesario para votar esa propuesta, y nunca se habló del tema hasta que él investigó y volcó esas historias en su libro.

Kirchner y Alfonsín

Luego de repasar hechos históricos y contar anécdotas de su tiempo en Esquel, Bayer se refirió a la actualidad y destacó que “es la primera vez que los dictadores van a cárceles comunes, porque antes morían en su casa, cobrando sus jubilaciones”, y rechazó que el primer golpista, como Uriburu, “fusilador de obreros, tenga un monumento a la entrada de la ciudad de Balcarce, sin que ninguna autoridad de la democracia lo haya sacado”.

Aclaró que no pertenece a ningún partido político pero reconoce las políticas de derechos humanos del gobierno kirchnerista, como también subrayó la tarea de los distintos organismos luchadores por los derechos humanos, citando a Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y otros tantos sectores.

Por el contrario Bayer manifestó su cuestionamiento al gobierno de Raúl Alfonsín, que impulsó las leyes de obediencia debida y punto final, y “eso es algo que no le perdono”.

Asimismo sostuvo que “falta mucho por hacer aún para tener una verdadera democracia”. Y agregó: “Una deuda son las villas miseria, que contrastan con los countries, y aludió a la Villa 31 en la que habitan 70 mil personas con numerosa cantidad de niños en medio de una inmensa pobreza”.#

08 ABR 2013 - 21:42

Osvaldo Bayer fue protagonista de una serie de actividades realizadas ayer en su homenaje. Con 86 años mostró su lucidez para contar la historia de su vida en esta ciudad entre 1958 y 1959, hasta que se fue expulsado.

Recordó el día en que dos gendarmes lo acompañaron a la estación para que abordara el tren para dejar la ciudad, de la que se llevó anécdotas de su paso por el diario Esquel y el quincenario La Chispa. Comparó esa expulsión con lo actuado por la Triple A de López Rega en 1974, cuando fue obligado a salir del país y se sacó de circulación el libro y la película “La Patagonia Rebelde”, que estaba por estrenarse.

Lo evacuó la Embajada de Alemania en Argentina y lo derivaron como refugiado a la nación germana, donde actualmente reside temporariamente con su esposa e hijos, ya que seis meses del año transcurre en Europa y los otros seis en Buenos Aires. “La Triple A me había condenado a muerte por mi libro La Patagonia rebelde, y me dieron veinticuatro horas para abandonar la Argentina. El día de la partida, con el agregado cultural de la Embajada alemana, debimos presentarnos ante el brigadier Schenone, a cargo del aeropuerto de Ezeiza”, contó para agregar que ese mismo militar le advirtió que nunca más volvería a pisar suelo argentino.

Con el devenir de la democracia en Argentina, Osvaldo Bayer regresó y salió por las calles de Buenos Aires a buscar a Schenone para presentarse y decirle que a pesar de su reto de que no volvería, estaba nuevamente. Pero ya había muerto. Estaba en su tierra, y su libro salía nuevamente a la venta, y la película La Patagonia rebelde después de nueve años de prohibición por el Gobierno de Isabel Perón y la Triple A se estrenaría a fines de febrero de 1984.

Recuerdo para amigos

Bayer se mostró satisfecho por el reconocimiento del Concejo Deliberante de Esquel y trajo a la memoria a amigos desaparecidos y asesinados por la dictadura militar como Rodolfo Walsh y Haroldo Conti, entre otros, a quienes homenajeó regalándoles la distinción recibida, y señalando que también hubieran merecido un acto como le hicieron a él en Esquel porque “fueron asesinados sólo por su lucha”.

Otro recuerdo de Bayer fue para los 1.500 trabajadores rurales fusilados en Santa Cruz durante el gobierno del radical Hipólito Yrigoyen en la década del 20, una historia que se conoció a través de sus libros y la reconocida película.

En la actualidad se sabe dónde están las tumbas masivas, y los líderes de esa lucha tienen su monumento, resaltando que “finalmente triunfa la verdadera historia, y triunfan los que lucharon por la vida y por el intereses de la sociedad”.

El historiador contó que esos episodios promovieron la iniciativa de conformar una comisión investigadora en el Congreso Nacional para que Yrigoyen explique lo sucedido con esos trabajadores asesinados, pero el radicalismo que era mayoría se retiró del recinto y no dio el número necesario para votar esa propuesta, y nunca se habló del tema hasta que él investigó y volcó esas historias en su libro.

Kirchner y Alfonsín

Luego de repasar hechos históricos y contar anécdotas de su tiempo en Esquel, Bayer se refirió a la actualidad y destacó que “es la primera vez que los dictadores van a cárceles comunes, porque antes morían en su casa, cobrando sus jubilaciones”, y rechazó que el primer golpista, como Uriburu, “fusilador de obreros, tenga un monumento a la entrada de la ciudad de Balcarce, sin que ninguna autoridad de la democracia lo haya sacado”.

Aclaró que no pertenece a ningún partido político pero reconoce las políticas de derechos humanos del gobierno kirchnerista, como también subrayó la tarea de los distintos organismos luchadores por los derechos humanos, citando a Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y otros tantos sectores.

Por el contrario Bayer manifestó su cuestionamiento al gobierno de Raúl Alfonsín, que impulsó las leyes de obediencia debida y punto final, y “eso es algo que no le perdono”.

Asimismo sostuvo que “falta mucho por hacer aún para tener una verdadera democracia”. Y agregó: “Una deuda son las villas miseria, que contrastan con los countries, y aludió a la Villa 31 en la que habitan 70 mil personas con numerosa cantidad de niños en medio de una inmensa pobreza”.#