Cuando Dios atiende en Buenos Aires

La mayoría de los equipos que participan de los campeonatos que organiza la AFA para el interior del país, son, a todas luces, inviables. Las diferencias que se hacen con los directamente afiliados es brutal. A estos últimos, la AFA los subsidia.

09 MAY 2013 - 22:04 | Actualizado

Más de doscientas ligas indirectamente afiliadas a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) con una media mínima de 2.330 entidades, dirimen, en un año calendario futbolístico, 26 ascensos a las categorías inmediatas superiores de las que participan en los diferentes certámenes federales de esa disciplina y que se dividen en el Torneo del Interior (TDI) o Argentino C, el Argentino B y el Argentino A con la meta de acceder a la Primera B Nacional y algún día a la máxima categoría del balompié nacional.

En el transcurso de una durísima pretemporada y recorriendo miles de kilómetros en busca de un buen resultado deportivo, la mayoría de los clubes transcurren su derrotero con más pena que gloria, acompañando una ansiedad que va en aumento a medida que los campeonatos comienzan a tomar color y calor en las tribunas y en los pueblos a los que representan.

La provincia que más organizaciones futbolísticas posee es la de Buenos Aires con 70, lo que equivale a un 30% aproximado de la totalidad. La siguen la de Santa Fe con 20, Córdoba y Entre Ríos con 19, y Corrientes y salta con 11 y 10 ligas respectivamente. El resto, aunque demográficamente son importantes como las cuyanas, no superan los dos dígitos. Obviamente, los Estados patagónicos son los que menos instituciones regidoras futbolísticas tienen. Sumadas todas ellas, llegan a 15, siendo Río Negro con seis. Curiosamente, Tucumán (junto con Neuquén) es la que menos Ligas tiene: una. No obstante ello, ha producido dos de los equipos más fuertes que ha dado el interior del país, incluso con participaciones en la Primera División (tanto en los antiguos torneos Nacionales como los unificados) como lo son Atlético y San Martín, ambos de la capital, San Miguel.

De todas esas representaciones que intervienen en los tres torneos organizados por el Consejo Federal de Fútbol del ente conducido por el eterno Julio Humberto Grondona, sólo el 1,11% tendrán la fortuna de ascender. Los demás, deberán seguir caminando kilómetros por la amplia geografía argentina, sin que nada o nadie les garantice que, por más que hagan las cosas bien, logren el objetivo planteado desde los comienzos.

Muy por el contrario, los conjuntos directamente afiliados a la AFA y que conforman las tres categorías más bajas como la B, C y D Metropolitana, no recorren más de 70 kilómetros, ya que todos ellos o son de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires o del conurbano bonaerense, que llevan una relación más estrecha con el edificio de Viamonte en el macrocentro porteño que con sus comprovincianos. Las excepciones a las reglas la conforman los rosarinos Central Córdoba y Argentino y Sarmiento de Junín (de gran campaña en la B Nacional), afiliados directamente a la AFA hace muchos años por razones que no merece el informe a pesar de pertenecer a dos Ligas del interior.

En estas tres categorías del fútbol directamente afiliadas, que reciben subsidios y derecho de televisación y que compiten 59 equipos (21 en la B, 20 en la C y 18 en la D) tienen dos ascensos por categoría. Es decir, seis en total, lo que equivale a un porcentaje del 11,6% de los que participan, cifra considerablemente más alta que a los indirectamente afiliados que sólo tienen el 1,1. Es que es comparable, teniendo en cuenta que el Argentino A está al mismo nivel que la B Metro, el Argentino B con la C y el TDI con la D Metropolitana. Es muy sencillo; Dios está en todos lados, pero atiende en Buenos Aires.

La solución tendría que venir desde las mismas Ligas del Interior, verdaderas víctimas de esta brutal discriminación, convirtiéndose en portadores de las realidades de cada zona y no meras subordinadas al poder central afista en cuanta reunión que al Consejo Federal se le ocurra organizar en los cómodos despachos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, sin saber, siquiera, qué tipos de realidades viven los que lo sostienen.

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09 MAY 2013 - 22:04

Más de doscientas ligas indirectamente afiliadas a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) con una media mínima de 2.330 entidades, dirimen, en un año calendario futbolístico, 26 ascensos a las categorías inmediatas superiores de las que participan en los diferentes certámenes federales de esa disciplina y que se dividen en el Torneo del Interior (TDI) o Argentino C, el Argentino B y el Argentino A con la meta de acceder a la Primera B Nacional y algún día a la máxima categoría del balompié nacional.

En el transcurso de una durísima pretemporada y recorriendo miles de kilómetros en busca de un buen resultado deportivo, la mayoría de los clubes transcurren su derrotero con más pena que gloria, acompañando una ansiedad que va en aumento a medida que los campeonatos comienzan a tomar color y calor en las tribunas y en los pueblos a los que representan.

La provincia que más organizaciones futbolísticas posee es la de Buenos Aires con 70, lo que equivale a un 30% aproximado de la totalidad. La siguen la de Santa Fe con 20, Córdoba y Entre Ríos con 19, y Corrientes y salta con 11 y 10 ligas respectivamente. El resto, aunque demográficamente son importantes como las cuyanas, no superan los dos dígitos. Obviamente, los Estados patagónicos son los que menos instituciones regidoras futbolísticas tienen. Sumadas todas ellas, llegan a 15, siendo Río Negro con seis. Curiosamente, Tucumán (junto con Neuquén) es la que menos Ligas tiene: una. No obstante ello, ha producido dos de los equipos más fuertes que ha dado el interior del país, incluso con participaciones en la Primera División (tanto en los antiguos torneos Nacionales como los unificados) como lo son Atlético y San Martín, ambos de la capital, San Miguel.

De todas esas representaciones que intervienen en los tres torneos organizados por el Consejo Federal de Fútbol del ente conducido por el eterno Julio Humberto Grondona, sólo el 1,11% tendrán la fortuna de ascender. Los demás, deberán seguir caminando kilómetros por la amplia geografía argentina, sin que nada o nadie les garantice que, por más que hagan las cosas bien, logren el objetivo planteado desde los comienzos.

Muy por el contrario, los conjuntos directamente afiliados a la AFA y que conforman las tres categorías más bajas como la B, C y D Metropolitana, no recorren más de 70 kilómetros, ya que todos ellos o son de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires o del conurbano bonaerense, que llevan una relación más estrecha con el edificio de Viamonte en el macrocentro porteño que con sus comprovincianos. Las excepciones a las reglas la conforman los rosarinos Central Córdoba y Argentino y Sarmiento de Junín (de gran campaña en la B Nacional), afiliados directamente a la AFA hace muchos años por razones que no merece el informe a pesar de pertenecer a dos Ligas del interior.

En estas tres categorías del fútbol directamente afiliadas, que reciben subsidios y derecho de televisación y que compiten 59 equipos (21 en la B, 20 en la C y 18 en la D) tienen dos ascensos por categoría. Es decir, seis en total, lo que equivale a un porcentaje del 11,6% de los que participan, cifra considerablemente más alta que a los indirectamente afiliados que sólo tienen el 1,1. Es que es comparable, teniendo en cuenta que el Argentino A está al mismo nivel que la B Metro, el Argentino B con la C y el TDI con la D Metropolitana. Es muy sencillo; Dios está en todos lados, pero atiende en Buenos Aires.

La solución tendría que venir desde las mismas Ligas del Interior, verdaderas víctimas de esta brutal discriminación, convirtiéndose en portadores de las realidades de cada zona y no meras subordinadas al poder central afista en cuanta reunión que al Consejo Federal se le ocurra organizar en los cómodos despachos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, sin saber, siquiera, qué tipos de realidades viven los que lo sostienen.