Lo que dejó la semana en Madryn

Cuando internet es un dolor de cabeza.

19 MAY 2013 - 20:25 | Actualizado 19 JUL 2022 - 3:26

Por Esteban Gallo

Las últimas semanas fueron caóticas para los madrynenses en materia de servicio de internet. Telefónica de Argentina con su servicio de Speedy no deja de sorprenderlos y de maltratarlos. En realidad, no hay ciudad de la provincia que no se vea afectada por ésta problemática: a veces golpea con mayor virulencia a Trelew, en otras oportunidades a Comodoro o la Cordillera, en ocasiones a Rawson; en los últimos días los madrynenses sufrieron cortes permanentes en su servicio de internet.

Pero no es un problema nuevo, que los chubutenses hayan descubierto en los últimos 10 días. El padecimiento es constante, con una tarifa cara e ineficiente y un servicio plagado de desprolijidades, en donde los cortes de la línea son constantes pero también los problemas de señal y la escasa velocidad del servicio que no se condice con la tarifa que se paga.

Para colmo de males, el servicio alternativo que ofrece una empresa privada de televisión también ha empezado a tener inconvenientes en la medida en que ha ido creciendo el número de abonados. Otro aspecto para señalar es la dificultad que ofrece no poder establecer un contacto cara a cara con la empresa. Cuando los vecinos tienen que hacer un reclamo les dicen que hay que llamar al 112. La realidad es que los atienden cuando se les canta el trasero y cuando se puede establecer un diálogo empieza la difícil tarea de explicar el problema. Por supuesto que luego sobreviene la interminable espera si es que alguna vez llega la solución.

Ni hablar de la falta de información cuando se produce un hecho relativamente grave. A los medios nos cuesta un Perú encontrar a alguien que nos diga porqué se cayó el sistema. Y siempre dan la misma información: que un camión o una máquina retroexcavadora cortó la fibra óptica en Bahía, en Viedma o en Tandil. Por supuesto que nunca sabremos qué empresa es la responsable del daño o quién es el papanatas que se llevó por delante la fibra óptica y nos deja a todos sin internet.

Los madrynenses están cansados del desdén y de la burla permanente, de que los traten como ciudadanos de segunda, o de cuarta, porque en realidad los tratan como si fueran de cuarta. Hace una semana llamó un vecino a la redacción para proponernos la realización de acciones públicas que podrían llevarse adelante como medida de protesta. Sugirió la concreción de una marcha, alguna acción colectiva y creativa que impacte en la opinión pública y llame la atención de los medios nacionales.

Y aunque es válido el genuino interés del vecino, las cosas no deben funcionar así. Tenemos un Estado que debería defendernos. Hay dirigentes que cobran un sueldo para encargarse de estas cosas. Hay funcionarios provinciales y municipales que tendrían que actuar, hay un Defensor del Pueblo, hay oficinas de Defensa del Consumidor. Hay diputados provinciales y nacionales, hay concejales.

A veces los concejales no tienen temas para plantear, acá tienen uno. Es hora de que demuestren que están interesados en revertir esta política de desprecio que Telefónica aplica contra los usuarios indefensos. Yo les pregunto: si todos estos actores políticos que acabo de nombrar se unieran, dejando de lado las peleas y divisiones, ¿no podrían lograr, por ejemplo, que Telefónica haga las inversiones que tiene que hacer en la zona o que se labren las multas que se deben aplicar a una empresa ineficiente? ¿O que en las oficinas de Telefónica de nuestra ciudades el vecino pueda hacer más trámites, además de pagar? Porque pareciera que es lo único que le importa al prestador, cobrar y después vayan a reclamarle a Montoto.

Un usuario me contó hace poco que hizo un reclamo por una facturación mal hecha. Le cobraban un servicio que le habían vendido pero nunca se lo habían brindado. Planteó su queja a la Oficina del Consumidor, fue a tres audiencias y el representante de la empresa nunca se presentó. ¡Y tardaron 6 meses para devolverle la plata! No todos tienen la paciencia de este vecino, ni la constancia, ni el tiempo para soportar semejante espera. En circunstancias como estas, tiene que estar el Estado con sus funcionarios, con sus oficinas, con sus especialistas, para facilitarle las cosas al cliente que recibe este maltrato.

Esta editorial no está dirigida a Telefónica y a Speddy, que ya sabemos que son un desastre y no van a cambiar por más que se los digamos una y otra vez. Este mensaje es para los que nos representan, los que viven en Chubut ocupando cargos y no haciendo nada. Porque el vergonzoso castigo al que nos somete Telefónica habla también muy mal de los que teniendo responsabilidades y obligaciones, no hacen nada para protegernos.

Enterate de las noticias de POLITICA a través de nuestro newsletter

Anotate para recibir las noticias más importantes de esta sección.

Te podés dar de baja en cualquier momento con un solo clic.
19 MAY 2013 - 20:25

Por Esteban Gallo

Las últimas semanas fueron caóticas para los madrynenses en materia de servicio de internet. Telefónica de Argentina con su servicio de Speedy no deja de sorprenderlos y de maltratarlos. En realidad, no hay ciudad de la provincia que no se vea afectada por ésta problemática: a veces golpea con mayor virulencia a Trelew, en otras oportunidades a Comodoro o la Cordillera, en ocasiones a Rawson; en los últimos días los madrynenses sufrieron cortes permanentes en su servicio de internet.

Pero no es un problema nuevo, que los chubutenses hayan descubierto en los últimos 10 días. El padecimiento es constante, con una tarifa cara e ineficiente y un servicio plagado de desprolijidades, en donde los cortes de la línea son constantes pero también los problemas de señal y la escasa velocidad del servicio que no se condice con la tarifa que se paga.

Para colmo de males, el servicio alternativo que ofrece una empresa privada de televisión también ha empezado a tener inconvenientes en la medida en que ha ido creciendo el número de abonados. Otro aspecto para señalar es la dificultad que ofrece no poder establecer un contacto cara a cara con la empresa. Cuando los vecinos tienen que hacer un reclamo les dicen que hay que llamar al 112. La realidad es que los atienden cuando se les canta el trasero y cuando se puede establecer un diálogo empieza la difícil tarea de explicar el problema. Por supuesto que luego sobreviene la interminable espera si es que alguna vez llega la solución.

Ni hablar de la falta de información cuando se produce un hecho relativamente grave. A los medios nos cuesta un Perú encontrar a alguien que nos diga porqué se cayó el sistema. Y siempre dan la misma información: que un camión o una máquina retroexcavadora cortó la fibra óptica en Bahía, en Viedma o en Tandil. Por supuesto que nunca sabremos qué empresa es la responsable del daño o quién es el papanatas que se llevó por delante la fibra óptica y nos deja a todos sin internet.

Los madrynenses están cansados del desdén y de la burla permanente, de que los traten como ciudadanos de segunda, o de cuarta, porque en realidad los tratan como si fueran de cuarta. Hace una semana llamó un vecino a la redacción para proponernos la realización de acciones públicas que podrían llevarse adelante como medida de protesta. Sugirió la concreción de una marcha, alguna acción colectiva y creativa que impacte en la opinión pública y llame la atención de los medios nacionales.

Y aunque es válido el genuino interés del vecino, las cosas no deben funcionar así. Tenemos un Estado que debería defendernos. Hay dirigentes que cobran un sueldo para encargarse de estas cosas. Hay funcionarios provinciales y municipales que tendrían que actuar, hay un Defensor del Pueblo, hay oficinas de Defensa del Consumidor. Hay diputados provinciales y nacionales, hay concejales.

A veces los concejales no tienen temas para plantear, acá tienen uno. Es hora de que demuestren que están interesados en revertir esta política de desprecio que Telefónica aplica contra los usuarios indefensos. Yo les pregunto: si todos estos actores políticos que acabo de nombrar se unieran, dejando de lado las peleas y divisiones, ¿no podrían lograr, por ejemplo, que Telefónica haga las inversiones que tiene que hacer en la zona o que se labren las multas que se deben aplicar a una empresa ineficiente? ¿O que en las oficinas de Telefónica de nuestra ciudades el vecino pueda hacer más trámites, además de pagar? Porque pareciera que es lo único que le importa al prestador, cobrar y después vayan a reclamarle a Montoto.

Un usuario me contó hace poco que hizo un reclamo por una facturación mal hecha. Le cobraban un servicio que le habían vendido pero nunca se lo habían brindado. Planteó su queja a la Oficina del Consumidor, fue a tres audiencias y el representante de la empresa nunca se presentó. ¡Y tardaron 6 meses para devolverle la plata! No todos tienen la paciencia de este vecino, ni la constancia, ni el tiempo para soportar semejante espera. En circunstancias como estas, tiene que estar el Estado con sus funcionarios, con sus oficinas, con sus especialistas, para facilitarle las cosas al cliente que recibe este maltrato.

Esta editorial no está dirigida a Telefónica y a Speddy, que ya sabemos que son un desastre y no van a cambiar por más que se los digamos una y otra vez. Este mensaje es para los que nos representan, los que viven en Chubut ocupando cargos y no haciendo nada. Porque el vergonzoso castigo al que nos somete Telefónica habla también muy mal de los que teniendo responsabilidades y obligaciones, no hacen nada para protegernos.