Peña Nieto quiere acabar con el monopolio de la estatal Pemex

El gobierno del presidente Enrique Peña Nieto anunció que ha enviado al Congreso un proyecto de reforma constitucional que pondría fin al monopolio estatal del petróleo ejercido por Pétroleos Mexicanos, abriendo paso al ingreso del capital privado al sector.

12 AGO 2013 - 19:21 | Actualizado

Peña Nieto, líder del Partido Revolucionario Institucional (PRI) al que perteneció el ex presidente Lázaro Cardenas, responsable también de la nacionalización del petróleo en 1938, busca terminar con 75 años de monopolio estatal, algo impensado en México hasta hace muy poco tiempo.

Durante décadas, en actos oficiales y marchas sindicales la consigna en México ha sido "el petróleo es de los mexicanos" y "no a la privatización de Petróleos Mexicanos (Pemex)", dijo hoy la agencia de noticias DPA.

El petróleo es el símbolo de la soberanía nacional en México y está asociado estrechamente con el nombre de Cárdenas, conformando conjuntamente el núcleo del nacionalismo mexicano que se sintetizó durante décadas en las siglas del PRI.

Cada 18 de marzo se celebra con una gran ceremonia el aniversario de la popular nacionalización petrolera de 1938 decidida de manera revolucionaria por Lázaro Cárdenas, algo que ahora se busca revertir de manera radical.

Con una iniciativa clave, Peña Nieto, quien lleva ocho meses de gobierno, el presidente ha propuesto al Congreso que, sin privatizar PEMEX, se puedan celebrar "contratos de utilidad compartida" en materia petrolera con el capital privado, además de aumentar la participación privada en generación eléctrica.

En el anuncio, hecho ante ministros del gabinete e invitados especiales, esta vez no estuvieron presentes los miembros de la oposición, una señal de que cada uno tiene su propia postura y está listo para defenderla.

A diferencia de otros acuerdos, negociados en el marco del Pacto por México y presentados en conjunto, los tres mayores partidos políticos han decidido presentar por separado sus propuestas.

"No estamos de acuerdo con que se modifique ningún artículo de la Constitución", advirtió el líder de izquierda Jesús Zambrano.

En cambio, Acción Nacional (PAN, conservador), el anterior partido gobernante, quiere abrir de par en par el sector al capital privado y ha presentado su propia propuesta.

El Partido de la Revolución Democrática (PRD), de izquierda, hará pública la suya en los próximos días y con las tres propuestas sobre la mesa "entraremos a un debate amplio", dijo Zambrano.

El oficialista PRI necesita de otros partidos para sacar adelante la reforma. La discusión se llevará tanto en el Congreso como en el seno del Pacto por México, un mecanismo de concertación política en el que participan el PRI, el PAN y el PRD.

La resistencia vendrá sobre todo desde la izquierda, que tiene en sus filas ni más ni menos que al veterano político Cuauhtémoc Cárdenas, hijo de Lázaro Cárdenas.

El ex candidato presidencial izquierdista Andrés Manuel López Obrador, un líder de masas que encabeza su propio movimiento al margen del PRD, ya anunció para el 8 de septiembre un mitin "en defensa del petróleo" en la Plaza del Zócalo, la mayor de la capital.

Después de que el general Cárdenas expropió a 17 compañías extranjeras en el siglo pasado, en la Constitución mexicana quedó plasmada la propiedad estatal exclusiva sobre los hidrocarburos.

El esquema mexicano es hoy más restrictivo que el de países como Cuba y, según expertos del sector, sólo Corea del Norte tiene un marco legal más cerrado que México en materia de hidrocarburos.

Petróleos Mexicanos (PEMEX), la octava mayor petrolera del mundo según el ránking de la revista "Forbes", ha visto caer su producción de crudo en los últimos ocho años desde un máximo de 3,38 millones de barriles diarios en 2004 a 2,56 millones en 2012.

El año pasado, las exportaciones mexicanas de crudo fueron de 1,26 millones de barriles diarios, con Estados Unidos como mayor comprador, pero México depende del exterior para satisfacer sus necesidades de gas y naftas.

Importa una tercera parte del gas que consume, principalmente de Estados Unidos, y el año pasado tuvo que comprar en el exterior 395.000 barriles diarios de nafta, casi la mitad de su demanda.

Según un informe del Baker Institute, la petrolera mexicana, con una plantilla de 150.000 empleados, tiene también serios problemas de ineficiencia.

Cada empleado de PEMEX genera un volumen de ventas de 580.000 dólares anuales, la mitad que uno de Petrobras y cuatro veces menos que uno de BP.

Pemex es la principal fuente de ingresos del gobierno mexicano, ya que cubre el 33,7 por ciento del presupuesto total, lo que implica para la empresa una enorme carga fiscal: en 2012 destinó a impuestos y pago de derechos un 78 por ciento de sus utilidades.

El secretario de Energía, Pedro Joaquín Coldwell, advirtió que, a este ritmo, México podía convertirse en 2016 en importador neto de energía primaria.

El PRD afirma que para modernizar a Pemex no hace falta reformar la Constitución, sino quitarle cargas fiscales, darle autonomía, limitar el poder del sindicato y limpiarla de la corrupción.

El propio Estado mexicano "desangra" a Pemex, ya que la petrolera destina más del 70 por ciento de sus utilidades al pago de impuestos y cubre una tercera parte del gasto público federal.

"Liberen a Pemex del actual régimen fiscal y verán cómo tienen más recursos para invertir", dijo Cárdenas.

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12 AGO 2013 - 19:21

Peña Nieto, líder del Partido Revolucionario Institucional (PRI) al que perteneció el ex presidente Lázaro Cardenas, responsable también de la nacionalización del petróleo en 1938, busca terminar con 75 años de monopolio estatal, algo impensado en México hasta hace muy poco tiempo.

Durante décadas, en actos oficiales y marchas sindicales la consigna en México ha sido "el petróleo es de los mexicanos" y "no a la privatización de Petróleos Mexicanos (Pemex)", dijo hoy la agencia de noticias DPA.

El petróleo es el símbolo de la soberanía nacional en México y está asociado estrechamente con el nombre de Cárdenas, conformando conjuntamente el núcleo del nacionalismo mexicano que se sintetizó durante décadas en las siglas del PRI.

Cada 18 de marzo se celebra con una gran ceremonia el aniversario de la popular nacionalización petrolera de 1938 decidida de manera revolucionaria por Lázaro Cárdenas, algo que ahora se busca revertir de manera radical.

Con una iniciativa clave, Peña Nieto, quien lleva ocho meses de gobierno, el presidente ha propuesto al Congreso que, sin privatizar PEMEX, se puedan celebrar "contratos de utilidad compartida" en materia petrolera con el capital privado, además de aumentar la participación privada en generación eléctrica.

En el anuncio, hecho ante ministros del gabinete e invitados especiales, esta vez no estuvieron presentes los miembros de la oposición, una señal de que cada uno tiene su propia postura y está listo para defenderla.

A diferencia de otros acuerdos, negociados en el marco del Pacto por México y presentados en conjunto, los tres mayores partidos políticos han decidido presentar por separado sus propuestas.

"No estamos de acuerdo con que se modifique ningún artículo de la Constitución", advirtió el líder de izquierda Jesús Zambrano.

En cambio, Acción Nacional (PAN, conservador), el anterior partido gobernante, quiere abrir de par en par el sector al capital privado y ha presentado su propia propuesta.

El Partido de la Revolución Democrática (PRD), de izquierda, hará pública la suya en los próximos días y con las tres propuestas sobre la mesa "entraremos a un debate amplio", dijo Zambrano.

El oficialista PRI necesita de otros partidos para sacar adelante la reforma. La discusión se llevará tanto en el Congreso como en el seno del Pacto por México, un mecanismo de concertación política en el que participan el PRI, el PAN y el PRD.

La resistencia vendrá sobre todo desde la izquierda, que tiene en sus filas ni más ni menos que al veterano político Cuauhtémoc Cárdenas, hijo de Lázaro Cárdenas.

El ex candidato presidencial izquierdista Andrés Manuel López Obrador, un líder de masas que encabeza su propio movimiento al margen del PRD, ya anunció para el 8 de septiembre un mitin "en defensa del petróleo" en la Plaza del Zócalo, la mayor de la capital.

Después de que el general Cárdenas expropió a 17 compañías extranjeras en el siglo pasado, en la Constitución mexicana quedó plasmada la propiedad estatal exclusiva sobre los hidrocarburos.

El esquema mexicano es hoy más restrictivo que el de países como Cuba y, según expertos del sector, sólo Corea del Norte tiene un marco legal más cerrado que México en materia de hidrocarburos.

Petróleos Mexicanos (PEMEX), la octava mayor petrolera del mundo según el ránking de la revista "Forbes", ha visto caer su producción de crudo en los últimos ocho años desde un máximo de 3,38 millones de barriles diarios en 2004 a 2,56 millones en 2012.

El año pasado, las exportaciones mexicanas de crudo fueron de 1,26 millones de barriles diarios, con Estados Unidos como mayor comprador, pero México depende del exterior para satisfacer sus necesidades de gas y naftas.

Importa una tercera parte del gas que consume, principalmente de Estados Unidos, y el año pasado tuvo que comprar en el exterior 395.000 barriles diarios de nafta, casi la mitad de su demanda.

Según un informe del Baker Institute, la petrolera mexicana, con una plantilla de 150.000 empleados, tiene también serios problemas de ineficiencia.

Cada empleado de PEMEX genera un volumen de ventas de 580.000 dólares anuales, la mitad que uno de Petrobras y cuatro veces menos que uno de BP.

Pemex es la principal fuente de ingresos del gobierno mexicano, ya que cubre el 33,7 por ciento del presupuesto total, lo que implica para la empresa una enorme carga fiscal: en 2012 destinó a impuestos y pago de derechos un 78 por ciento de sus utilidades.

El secretario de Energía, Pedro Joaquín Coldwell, advirtió que, a este ritmo, México podía convertirse en 2016 en importador neto de energía primaria.

El PRD afirma que para modernizar a Pemex no hace falta reformar la Constitución, sino quitarle cargas fiscales, darle autonomía, limitar el poder del sindicato y limpiarla de la corrupción.

El propio Estado mexicano "desangra" a Pemex, ya que la petrolera destina más del 70 por ciento de sus utilidades al pago de impuestos y cubre una tercera parte del gasto público federal.

"Liberen a Pemex del actual régimen fiscal y verán cómo tienen más recursos para invertir", dijo Cárdenas.