El pedido fue formulado al Tribunal Oral en lo Criminal 7 cuando la joven iba a ser interrogada como testigo, de lo cual el fiscal desistió en base a las declaraciones que prestaron previamente sus padres y otros testigos.
El fiscal de San Isidro Ricardo Juan pidió esta tarde que la joven sea investigada por instigar, encubrir y participar del triple crimen, ocurrido en la localidad bonaerense de Benavídez el año pasado, por el que está siendo juzgada su ex pareja.
"Yo no pude haber hecho eso jamás", dijo el acusado
Juan Carlos Cardozo, el joven acusado de haber asesinado a la hija, la hermana y la abuela de su mujer el año pasado en la localidad bonaerense de Benavídez, negó hoy haber cometido ese triple homicidio y culpó a "una voz gruesa" que hablaba a través suyo.
En tanto, su pareja, Romina Martínez (27), quien hace dos días dijo que lo había perdonado por los crímenes, será ahora investigada, a pedido del fiscal del juicio, como sospechosa de haber sido instigadora, encubridora y/o partícipe de los hechos.
"Yo no pude haber hecho eso jamás, estaba como poseído", dijo el imputado ante el Tribunal Oral en lo Criminal 7 de San Isidro, donde hoy comenzó a ser juzgado por el triple femicidio.
En la sede del tribunal se congregaron unos 40 allegados a las víctimas con fotos de las tres y carteles clamando "justicia".
Mientras lloraba, Cardozo (25) reconoció ante los jueces Victoria Díaz García Maañón, Eduardo Lavenia y María Coelho y el fiscal Ricardo Juan, que estuvo en la casa donde se cometieron los crímenes, pero que no fue "conciente".
"Salía de mí una voz gruesa que me decía ´tengo que matar´. En ese momento fue todo segundos para mí", afirmó Cardozo, quien dijo que no sabía qué podría haber pasado si allí también se encontraba su pareja y la hija de ambos.
"Estoy arrepentido, les pido perdón. Yo jamás haría eso", agregó, mientras lo escuchaban familiares que tampoco dejaban de llorar.
Acerca de lo ocurrido aquel 27 de agosto de 2012 en la casa de Uruguay 633, de Benavídez, partido de Tigre, detrás de la vivienda de sus suegros y donde por entonces vivía Romina, relató que él se levantó como todas las mañanas para ir a trabajar.
Refirió que guardó un cuchillo en la mochila y fue hacia la casa, donde lo recibió la abuela de su ex pareja, Nilda Ludovica Ham (76), él le preguntó si estaba Romina y ella le dijo que no.
Entonces, "sale de mí como una voz gruesa que me dice ´tengo que matar´", sostuvo el imputado y remarcó que esa voz muchas veces le hablaba en portugués porque practicaba la religión umbanda y había incorporado un espíritu que lo hacía hablar en ese idioma.
En ese momento, empezó a balbucear, no se entendía claramente lo que decía y, si bien no lo mencionó explícitamente, admitió haber asesinado a la anciana, la cual recibió unas veinte puñaladas.
Cardozo reconoció luego que mató a la hija de Romina, Marisol (6), que estaba durmiendo y fue ahorcada: "No sé de dónde saqué el cable, estaba boca abajo y la asfixié", declaró, mientras los familiares de las víctimas se estremecían con el relato.
El imputado detalló que después llevó los dos cuerpos al baño y en ese momento entró a la casa la hermana de Romina, María Florencia Martínez (15), para darle remedios a su abuela.
"Ella me ve, me abalanzo y empezamos a forcejear. Agarré un cuchillo de la mesa. Es como que se quebraban los cuchillos, hincaba y se quebraban", detalló Cardozo.
Tras la declaración, se leyó un estudio psiquiátrico del cual surge que "su juicio crítico se halla conservado, pudiendo diferenciar entre lo correcto de lo no correcto" y "no presenta ni ha presentado patología que no le permita ver la realidad", lo cual confirma que Cardozo es imputable.
Por su parte, una psicóloga que entrevistó al acusado dijo a los jueces que en las charlas "tenía un discurso coherente y claro, de apariencia delirante, pero con una intención exculpatoria".
Otras dos colegas manifestaron que era egocéntrico, violento, simulaba delirio y les insinuó si podían revertir su situación.
La última testigo iba a ser Romina, pero el fiscal desistió de su declaración y la imputó por su posible participación en los crímenes o su encubrimiento.
El primero que lanzó sospechas sobre Romina fue su propio padre, Juan Pedro Martínez, debido a la conducta que la chica mostró antes y después del hallazgo de los cuerpos.
Pero su esposa, Angélica, conocida como "Caty", fue más específica y afirmó que cuando mandó a su hija Florencia a llevarle remedios a la abuela, Romina gritó: "No, Juan Carlos las tiene de rehenes", es decir que conocía la situación antes de que el imputado las matara y se encontraran los cuerpos.
Luego declaró el primo de Romina, Pablo Nicolás, quien refirió que estaba en su casa tomando mate, cuando de repente ésta llegó y le dijo: "Juan Carlos me mató a Solcito", en alusión a su hija.
Lo relevante es que el primo aclaró que esto se lo manifestó antes de que su tío llegara a la casa, abriera con una barreta la puerta y encontrara los tres cadáveres adentro del baño.
"El fue el autor, el que actuó, pero ella tiene que ver", dijo Paola, una de las hermanas de Romina, quien la calificó como una "persona fría".
El juicio continuará mañana a las 10 con los alegatos y el veredicto se conocerá la semana próxima.
El pedido fue formulado al Tribunal Oral en lo Criminal 7 cuando la joven iba a ser interrogada como testigo, de lo cual el fiscal desistió en base a las declaraciones que prestaron previamente sus padres y otros testigos.
El fiscal de San Isidro Ricardo Juan pidió esta tarde que la joven sea investigada por instigar, encubrir y participar del triple crimen, ocurrido en la localidad bonaerense de Benavídez el año pasado, por el que está siendo juzgada su ex pareja.
"Yo no pude haber hecho eso jamás", dijo el acusado
Juan Carlos Cardozo, el joven acusado de haber asesinado a la hija, la hermana y la abuela de su mujer el año pasado en la localidad bonaerense de Benavídez, negó hoy haber cometido ese triple homicidio y culpó a "una voz gruesa" que hablaba a través suyo.
En tanto, su pareja, Romina Martínez (27), quien hace dos días dijo que lo había perdonado por los crímenes, será ahora investigada, a pedido del fiscal del juicio, como sospechosa de haber sido instigadora, encubridora y/o partícipe de los hechos.
"Yo no pude haber hecho eso jamás, estaba como poseído", dijo el imputado ante el Tribunal Oral en lo Criminal 7 de San Isidro, donde hoy comenzó a ser juzgado por el triple femicidio.
En la sede del tribunal se congregaron unos 40 allegados a las víctimas con fotos de las tres y carteles clamando "justicia".
Mientras lloraba, Cardozo (25) reconoció ante los jueces Victoria Díaz García Maañón, Eduardo Lavenia y María Coelho y el fiscal Ricardo Juan, que estuvo en la casa donde se cometieron los crímenes, pero que no fue "conciente".
"Salía de mí una voz gruesa que me decía ´tengo que matar´. En ese momento fue todo segundos para mí", afirmó Cardozo, quien dijo que no sabía qué podría haber pasado si allí también se encontraba su pareja y la hija de ambos.
"Estoy arrepentido, les pido perdón. Yo jamás haría eso", agregó, mientras lo escuchaban familiares que tampoco dejaban de llorar.
Acerca de lo ocurrido aquel 27 de agosto de 2012 en la casa de Uruguay 633, de Benavídez, partido de Tigre, detrás de la vivienda de sus suegros y donde por entonces vivía Romina, relató que él se levantó como todas las mañanas para ir a trabajar.
Refirió que guardó un cuchillo en la mochila y fue hacia la casa, donde lo recibió la abuela de su ex pareja, Nilda Ludovica Ham (76), él le preguntó si estaba Romina y ella le dijo que no.
Entonces, "sale de mí como una voz gruesa que me dice ´tengo que matar´", sostuvo el imputado y remarcó que esa voz muchas veces le hablaba en portugués porque practicaba la religión umbanda y había incorporado un espíritu que lo hacía hablar en ese idioma.
En ese momento, empezó a balbucear, no se entendía claramente lo que decía y, si bien no lo mencionó explícitamente, admitió haber asesinado a la anciana, la cual recibió unas veinte puñaladas.
Cardozo reconoció luego que mató a la hija de Romina, Marisol (6), que estaba durmiendo y fue ahorcada: "No sé de dónde saqué el cable, estaba boca abajo y la asfixié", declaró, mientras los familiares de las víctimas se estremecían con el relato.
El imputado detalló que después llevó los dos cuerpos al baño y en ese momento entró a la casa la hermana de Romina, María Florencia Martínez (15), para darle remedios a su abuela.
"Ella me ve, me abalanzo y empezamos a forcejear. Agarré un cuchillo de la mesa. Es como que se quebraban los cuchillos, hincaba y se quebraban", detalló Cardozo.
Tras la declaración, se leyó un estudio psiquiátrico del cual surge que "su juicio crítico se halla conservado, pudiendo diferenciar entre lo correcto de lo no correcto" y "no presenta ni ha presentado patología que no le permita ver la realidad", lo cual confirma que Cardozo es imputable.
Por su parte, una psicóloga que entrevistó al acusado dijo a los jueces que en las charlas "tenía un discurso coherente y claro, de apariencia delirante, pero con una intención exculpatoria".
Otras dos colegas manifestaron que era egocéntrico, violento, simulaba delirio y les insinuó si podían revertir su situación.
La última testigo iba a ser Romina, pero el fiscal desistió de su declaración y la imputó por su posible participación en los crímenes o su encubrimiento.
El primero que lanzó sospechas sobre Romina fue su propio padre, Juan Pedro Martínez, debido a la conducta que la chica mostró antes y después del hallazgo de los cuerpos.
Pero su esposa, Angélica, conocida como "Caty", fue más específica y afirmó que cuando mandó a su hija Florencia a llevarle remedios a la abuela, Romina gritó: "No, Juan Carlos las tiene de rehenes", es decir que conocía la situación antes de que el imputado las matara y se encontraran los cuerpos.
Luego declaró el primo de Romina, Pablo Nicolás, quien refirió que estaba en su casa tomando mate, cuando de repente ésta llegó y le dijo: "Juan Carlos me mató a Solcito", en alusión a su hija.
Lo relevante es que el primo aclaró que esto se lo manifestó antes de que su tío llegara a la casa, abriera con una barreta la puerta y encontrara los tres cadáveres adentro del baño.
"El fue el autor, el que actuó, pero ella tiene que ver", dijo Paola, una de las hermanas de Romina, quien la calificó como una "persona fría".
El juicio continuará mañana a las 10 con los alegatos y el veredicto se conocerá la semana próxima.