Mariano Sironi, director científico del Instituto de Conservación de Ballenas (ICB), expresó que “es un gran honor” haber recibido el premio de la Fundación BBVA a la trayectoria en la conservación de la biodiversidad en Latinoamérica.
El ICB, que tiene su sede principal en Puerto Madryn, recibirá 250 mil euros de parte de la organización europea. Se estima que la ceremonia de premiación, que será en Madrid, se realice en enero de 2014.
La Fundación BBVA eligió al ICB “por su extraordinaria contribución durante más de cuarenta años al conocimiento y la preservación de la ballena franca austral, una especie que sigue altamente amenazada”.
“Era un proyecto atractivo porque se premia la trayectoria. Es el resultado del esfuerzo, la dedicación y sobre todo del trabajo en equipo. Estamos súper felices y estimulados”, expresó Sironi.
El jurado, integrado por el presidente de la Fundación y seis expertos, argumentó que las investigaciones y proyectos de la institución “van desde el monitoreo de las poblaciones al establecimiento de áreas marinas protegidas y la identificación de nuevos peligros, como el cambio climático. Al mismo tiempo, sus iniciativas han fomentado la sensibilización internacional sobre una especie emblemática”.
Aunque el ICB tiene sedes administrativas en Buenos Aires y Córdoba, Puerto Madryn “es el corazón del trabajo”. Desde Península Valdés el Instituto lleva adelante el Programa Ballena Franca Austral en conjunto con Ocean Alliance de Estados Unidos.
Este programa fue iniciado en 1970 por el Dr. Roger Payne, quien descubrió que era posible foto identificar individuos por el patrón de callosidades de sus cabezas, el equivalente a las huellas dactilares de los humanos.
Sironi explicó que el premio permitirá “programar la actividad durante varios años” y explicó que su administración “demandará diversas reuniones de trabajo”.
El director científico indicó que las investigaciones de la institución “han generado conocimiento científico sobre la biología de las ballenas francas australes, que ha servido de base para diseñar estrategias para su conservación y la de su hábitat a pequeña y gran escala”,
En nombre del Instituto de Conservación de Ballenas, Mariano Sironi agradeció a la Fundación BBVA por el reconocimiento, a las seis personas que candidatearon a la organización y a todas las “personas, empresas e instituciones gubernamentales y no gubernamentales que hicieron que esto fuera posible”.
Mariano Sironi, director científico del Instituto de Conservación de Ballenas (ICB), expresó que “es un gran honor” haber recibido el premio de la Fundación BBVA a la trayectoria en la conservación de la biodiversidad en Latinoamérica.
El ICB, que tiene su sede principal en Puerto Madryn, recibirá 250 mil euros de parte de la organización europea. Se estima que la ceremonia de premiación, que será en Madrid, se realice en enero de 2014.
La Fundación BBVA eligió al ICB “por su extraordinaria contribución durante más de cuarenta años al conocimiento y la preservación de la ballena franca austral, una especie que sigue altamente amenazada”.
“Era un proyecto atractivo porque se premia la trayectoria. Es el resultado del esfuerzo, la dedicación y sobre todo del trabajo en equipo. Estamos súper felices y estimulados”, expresó Sironi.
El jurado, integrado por el presidente de la Fundación y seis expertos, argumentó que las investigaciones y proyectos de la institución “van desde el monitoreo de las poblaciones al establecimiento de áreas marinas protegidas y la identificación de nuevos peligros, como el cambio climático. Al mismo tiempo, sus iniciativas han fomentado la sensibilización internacional sobre una especie emblemática”.
Aunque el ICB tiene sedes administrativas en Buenos Aires y Córdoba, Puerto Madryn “es el corazón del trabajo”. Desde Península Valdés el Instituto lleva adelante el Programa Ballena Franca Austral en conjunto con Ocean Alliance de Estados Unidos.
Este programa fue iniciado en 1970 por el Dr. Roger Payne, quien descubrió que era posible foto identificar individuos por el patrón de callosidades de sus cabezas, el equivalente a las huellas dactilares de los humanos.
Sironi explicó que el premio permitirá “programar la actividad durante varios años” y explicó que su administración “demandará diversas reuniones de trabajo”.
El director científico indicó que las investigaciones de la institución “han generado conocimiento científico sobre la biología de las ballenas francas australes, que ha servido de base para diseñar estrategias para su conservación y la de su hábitat a pequeña y gran escala”,
En nombre del Instituto de Conservación de Ballenas, Mariano Sironi agradeció a la Fundación BBVA por el reconocimiento, a las seis personas que candidatearon a la organización y a todas las “personas, empresas e instituciones gubernamentales y no gubernamentales que hicieron que esto fuera posible”.