Ricardo Alfonsín, con Jornada: “Se recuperó la dignidad humana”

El hijo del expresidente, Raúl Alfonsín, repasa aquel regreso a las urnas 30 años después. “Jamás olvidaré palabras de mi padre horas antes del acto electoral: “Ganamos, hijo…te aseguro que ganamos…”, recordó.

09 DIC 2013 - 21:17 | Actualizado

Por Hugo Rey

Corresponsal en Buenos Aires

Ricardo Alfonsín paseaba su vida por sus 32 años, con sus títulos de docente y de abogado. Alternaba la Capital Federal con la bonaerense Chascomús, su lugar natal y el de sus ancestros, a 120 kilómetros de la gran ciudad. Una Chascomús que lo vio nacer un 2 de noviembre. Una tragedia familiar (la temprana muerte de su hija menor, Amparo) lo alejó de la política. Pero el destino lo marcó tras la muerte de su padre, Raúl Alfonsín, para volver al ruedo, en el que aún hoy sigue como diputado nacional por la UCR. En diálogo con Jornada repasa aquel advenimiento de la democracia en la Argentina, hace ya y felizmente, 30 años.

- ¿Cuáles son sus recuerdos personales de aquel 1983?

- Los mejores, los de la ilusión, los de la fe. Veníamos de una época tristísima en la cual la dignidad humana fue vapuleada. No se la respetaba. No hubo, hay ni habrá dignidad humana si se tortura, si se reprime, si se censura. Con la democracia se recuperó la dignidad humana. Y la democracia es la lucha por la igualdad.

- Quedaron en el gran libro de la democracia, frases célebres de su padre…

- Sí, frases que aún hoy perduran. Lo dijo él, aquella vez y yo hoy, lo sigo refrendando constantemente. Aquello de que con la democracia se educa, se come y se cura. Una verdad irrefutable. Celebro los 30 años de democracia porque representan una verdadera propuesta de convivencia.

- ¿Se puede decir dentro de la democracia todo pero fuera de la democracia nada?

- Si lo decimos dentro del marco de la República y del Estado de derecho, por supuesto que sí. Ahora si falseamos el sentido, no; seguro que no.

- ¿Cómo era aquella Argentina y cómo es esta, en el transcurso inédito para el país de 30 años consecutivos de democracia?

- Allá por principios de los 80, había una sociedad politizada, una intensa campaña de desprestigio hacia la democracia. Las urnas estaban proscriptas, no era que estaban bien guardadas, como decían algunos. El radicalismo supo interpretar eso y se decidió a terminar con las dictaduras. En esa época casi ni existían las encuestas. Jamás olvidaré palabras de mi padre horas antes del acto electoral: “Ganamos, hijo…te aseguro que ganamos…” Y me marcaron fielmente. El objetivo principal era hacer lo que no se podía hacer desde 1930: terminar con los golpes militares.

Lamentablemente hoy, las crisis no nos dejaron crecer más. Estoy dispuesto y soy consciente desde mi lugar, de que se puede seguir avanzando y avanzando mucho más. Debemos escuchar al otro, debemos recapacitar y a través del debate encontrar las propuestas y ejecutar las acciones que nos permitan ese logro que tanto deseamos. Sabemos que la ley nos permite cada dos años reformularnos el futuro dirigencial del país. Y así llegar a construir un país donde la gente viva dignamente, haya respeto por la opinión del otro y la confraternidad nos abrigue a todos”.

Enterate de las noticias de POLITICA a través de nuestro newsletter

Anotate para recibir las noticias más importantes de esta sección.

Te podés dar de baja en cualquier momento con un solo clic.
09 DIC 2013 - 21:17

Por Hugo Rey

Corresponsal en Buenos Aires

Ricardo Alfonsín paseaba su vida por sus 32 años, con sus títulos de docente y de abogado. Alternaba la Capital Federal con la bonaerense Chascomús, su lugar natal y el de sus ancestros, a 120 kilómetros de la gran ciudad. Una Chascomús que lo vio nacer un 2 de noviembre. Una tragedia familiar (la temprana muerte de su hija menor, Amparo) lo alejó de la política. Pero el destino lo marcó tras la muerte de su padre, Raúl Alfonsín, para volver al ruedo, en el que aún hoy sigue como diputado nacional por la UCR. En diálogo con Jornada repasa aquel advenimiento de la democracia en la Argentina, hace ya y felizmente, 30 años.

- ¿Cuáles son sus recuerdos personales de aquel 1983?

- Los mejores, los de la ilusión, los de la fe. Veníamos de una época tristísima en la cual la dignidad humana fue vapuleada. No se la respetaba. No hubo, hay ni habrá dignidad humana si se tortura, si se reprime, si se censura. Con la democracia se recuperó la dignidad humana. Y la democracia es la lucha por la igualdad.

- Quedaron en el gran libro de la democracia, frases célebres de su padre…

- Sí, frases que aún hoy perduran. Lo dijo él, aquella vez y yo hoy, lo sigo refrendando constantemente. Aquello de que con la democracia se educa, se come y se cura. Una verdad irrefutable. Celebro los 30 años de democracia porque representan una verdadera propuesta de convivencia.

- ¿Se puede decir dentro de la democracia todo pero fuera de la democracia nada?

- Si lo decimos dentro del marco de la República y del Estado de derecho, por supuesto que sí. Ahora si falseamos el sentido, no; seguro que no.

- ¿Cómo era aquella Argentina y cómo es esta, en el transcurso inédito para el país de 30 años consecutivos de democracia?

- Allá por principios de los 80, había una sociedad politizada, una intensa campaña de desprestigio hacia la democracia. Las urnas estaban proscriptas, no era que estaban bien guardadas, como decían algunos. El radicalismo supo interpretar eso y se decidió a terminar con las dictaduras. En esa época casi ni existían las encuestas. Jamás olvidaré palabras de mi padre horas antes del acto electoral: “Ganamos, hijo…te aseguro que ganamos…” Y me marcaron fielmente. El objetivo principal era hacer lo que no se podía hacer desde 1930: terminar con los golpes militares.

Lamentablemente hoy, las crisis no nos dejaron crecer más. Estoy dispuesto y soy consciente desde mi lugar, de que se puede seguir avanzando y avanzando mucho más. Debemos escuchar al otro, debemos recapacitar y a través del debate encontrar las propuestas y ejecutar las acciones que nos permitan ese logro que tanto deseamos. Sabemos que la ley nos permite cada dos años reformularnos el futuro dirigencial del país. Y así llegar a construir un país donde la gente viva dignamente, haya respeto por la opinión del otro y la confraternidad nos abrigue a todos”.