Estuve 8 años como gobernador de la provincia y como lo dije en el último discurso en la Legislatura, la construcción de una relación sin paredes de por medio con el ciudadano de Chubut es lo que más me había llegado. La democracia permite estas cosas, sobre todo cuando uno está en un cargo público para servir a la política y no para servirse de ella. Hay que dar la cara siempre”.
Mario Das Neves fue gobernador de la provincia durante dos períodos: 2003-2007 y 2007-2011. Hace pocos días juró como diputado nacional, cargo que ocupa por segunda vez. También ocupó cargos ejecutivos en la Municipalidad de Trelew y en el gobierno provincial. Y fue titular de la Aduana de Buenos Aires.
“La democracia se construye todos los días. Se afianza todos los días. Y en esto quienes asumimos responsabilidades políticas tenemos un rol fundamental. Después resulta clave el acompañamiento de la gente. El político debe salir, caminar las calles, entrar en las casas, escuchar a la gente. Es la mejor manera de afianzar el sistema.
Yo creo que hoy ya no hay lugar para ninguna especulación. La democracia llegó para quedarse porque la hemos pagado demasiado cara. Y es en honor a quienes dieron su vida para reconquistarla que debemos trabajar sin descanso para tener cada día, una democracia mejor.
-¿Cree que la clase política tiene alguna deuda con el sistema?
-Deudas siempre quedan. El tema es que entendamos que es así y no actuemos con soberbia. Pero además, las deudas se saldan con trabajo. Hay que trabajar siempre porque es la única manera de salir adelante. Yo creo que en un tiempo hubo una gran deuda de la clase política: la de tener sectores excluidos. Por eso, en nuestro caso hemos trabajado para revertir esa situación. La inclusión no es sólo una palabra, es algo que se debe trasladar a los hechos. No debe haber excluidos en un sistema que da todas las oportunidades para que no los haya.#
Gustavo Di Benedetto, exconcejal e intendente de Trelew
Una fuerte militancia dentro de la juventud radical le permitió a Gustavo Di Benedetto ser el candidato a primer concejal en las elecciones del 30 de octubre de 1983. Acompañaba nada menos que a Alfredo García quien resultó ser electo intendente.
Cuando García fue elegido senador en diciembre del 86, Di Benedetto pasó a ser el intendente de Trelew, por ese entonces un verdadero bastión del radicalismo.
Además, y con sólo 23 años cuando asumió la concejalía, fue elegido presidente del bloque. Doble responsabilidad.
-Fue un reconocimiento a una militancia que no sabía de ningún tipo de renunciamientos. Fue una decisión muy importante la de Alfredo García de darle la posibilidad a la juventud de tener un lugar de privilegio en la lista. Nos involucró. Apostaba a que éramos el futuro.
-¿Cómo recuerda aquella etapa?
-Fue un desafío muy grande para todos. Había una militancia muy distinta a la de ahora. Además, casi todos éramos nuevos en esto de la participación. Fíjense que a mí el golpe del 76 me agarró en la secundaria.
-¿Por qué dice que se militaba distinto?
-Hay algo muy claro que hoy representa la tecnología. Antes no había redes sociales ni computadoras. Había que patear la calle. Agarrar un balde con engrudo y carteles y salir a empapelar la calle. Hasta a veces nos peleábamos con militantes de otros partidos, nos corríamos, peleábamos por los espacios en las paredes.
Igualmente me quedaron muchos amigos sobre todo dentro del peronismo. Pero reitero, era todo un desafío. Había que ganar la calle que no era poco.
-¿Después de 30 años cree que quedan deudas de la dirigencia con la democracia?
-Siempre hay deudas que saldar. Hay que tener bien en claro que democracia es igual a vida, eso hay que tenerlo bien en claro. El sistema está por encima de todo.
-¿Hay algún mensaje para sostener ese pensamiento?
-Sí, la participación. Es clave, sobre todo de la gente joven. Como fue el caso de mi generación. Y además, fomentar una participación que genere dirigentes que sepan y puedan tomar decisiones. No hay que darle muchas oportunidades a los individualismos. A la democracia la hacemos, la construimos y la defendemos entre todos.
-La repentina muerte de Alfredo García fue un duro golpe para los jóvenes de aquella época.
-Por supuesto. Él supo interpretarnos. Por eso creo que hay que imitarlo. Lamentablemente no pudo demostrar todo lo que podía darle a la provincia desde el Senado nacional porque falleció poco después de asumir. Pero nos dejó un gran legado que perdura a través del tiempo.
-¿Cuál es su principal recuerdo de aquellos días del 83?
-No hay un recuerdo principal. Era un conjunto de cosas. Todos estábamos felices por haber recuperado la democracia que, como dije, es la vida.
Yo estaba muy contento de ocupar el lugar que me tocó y de haberlo ganado gracias a la militancia. Creo que eso hay que inculcarle hoy a quienes dan los primeros pasos. Para que de esa manera, la política se convierta es una forma de vida para servir a los demás. Un legado que también nos dejó el expresidente Raúl Alfonsín.
Todo un emblema, todo un símbolo de lo que pasó por aquellos años.#
José Luis Lizurume
Viví momentos muy intensos, sobre todo cuando me tocó estar en el Congreso Nacional como diputado, en plena crisis institucional como fue el levantamiento de Rico. Y después. Lógicamente mi período de gobernador me dejó cosas que nunca voy a olvidar. La democracia tuvo para mí un verdadero ídolo político que fue Raúl Alfonsín. Creo que se merece todos los homenajes”.
José Luis Lizurume fue gobernador de la provincia entre 1999 y 2003. Pero su carrera política comenzó mucho antes: en 1985 ocupó el cargo de subsecretario de Información Pública durante el gobierno de Atilio Viglione. Ese mismo año fue candidato a diputado nacional y ganó los comicios. Fue reelecto en 1989 y en el 91 renunció a su banca para sumarse al gobierno de Carlos Maestro como secretario general de la gobernación. A partir de 1994 fue ministro de gobierno. Y en 2011 fue elegido diputado provincial, cargo que ocupa actualmente.
-¿Qué le quedó de aquellos años?
-Tengo recuerdos encontrados. Buenos y malos. Por ejemplo cuando ocurrió lo de Fernando de la Rúa viajé a Buenos Aires, y cuando regresé conté a mis íntimos que creía que estábamos al borde de una guerra civil. Fue lo más duro que me tocó vivir. Pero también debo decir que en el Congreso Nacional viví momentos imborrables y participé en la sanción de leyes fundamentales.
-Hubo leyes de Alfonsín muy criticadas
-Sí, es cierto. Pero tuvieron que ver con el afianzamiento del sistema. Después con el tiempo, las actitudes del expresidente fueron reivindicadas. Pero no se olviden por ejemplo del juicio a las juntas militares. Algo histórico, creo que en el mundo. La conformación de la Conadep y todo aquello que tenía que ver con la revisión del pasado para pensar mejor en el futuro.
-¿Qué está faltando 30 años después?
-Creo que la clase política debe entender que el acuerdo es el camino, es lo que hace falta en forma permanente. Debe haber acuerdos para poder avanzar”.#
Néstor Perl
Fueron 30 años de aprendizaje. La democracia es libertad y permite que los pueblos se desarrollen. Con sus errores y virtudes. No descubro nada si digo que es el mejor sistema para vivir. Lo que yo sentí en aquel diciembre de 1983 es que la democracia venía para quedarse. Para perpetuarse”.
Néstor Perl fue gobernador de la provincia entre 1987 y 1990, año en el que renunció y fue reemplazado por Fernando Cosentino. Pero en el 83 le tocó representar a Chubut en el Congreso Nacional como diputado. Fue autor de más de 300 proyectos, entre ellos el Código de Procedimientos (junto a otros legisladores) y el impulsor principal de la Ley de Divorcio lo que valió el reconocimiento de sus pares.
-¿Qué sintió cuando ingresó al Congreso para que le tomen juramento?
-Una emoción muy grande. Todos ingresamos con ganas de hacer cosas, con mucho entusiasmo. Trabajamos mucho, incluso en la reforma y anulación de leyes de la dictadura. Por ejemplo, la pena de muerte. Fue un tiempo muy especial, difícil de describir hoy con palabras.
-¿Qué rescata?
-Lo que dije al principio. La perpetuidad del sistema. Supimos mantenerlo y ya nadie piensa en que esto puede cambiar. Es lo más importante. Además la democracia demostró que puede remediarse a sí misma, que si hay equivocaciones es el mismo sistema el que te da la oportunidad de cambiar e intentar seguir el camino correcto.
--¿Y lo que más recuerda?
-En esto debo ser sincero. La amargura porque el justicialismo había perdido las elecciones a nivel nacional. Para mí fue una cuestión muy fuerte. No lo esperaba.
-¿Maduramos en estos 30 años?
-Yo creo que sí. Y hay ejemplos muy importantes. Aquellos intentos de algunos militares de desestabilizar al gobierno. Estuvimos todos juntos, oficialismo y oposición defendiendo al doctor Alfonsín cuando antes los opositores fogoneaban ese tipo de cosas.
Estuve 8 años como gobernador de la provincia y como lo dije en el último discurso en la Legislatura, la construcción de una relación sin paredes de por medio con el ciudadano de Chubut es lo que más me había llegado. La democracia permite estas cosas, sobre todo cuando uno está en un cargo público para servir a la política y no para servirse de ella. Hay que dar la cara siempre”.
Mario Das Neves fue gobernador de la provincia durante dos períodos: 2003-2007 y 2007-2011. Hace pocos días juró como diputado nacional, cargo que ocupa por segunda vez. También ocupó cargos ejecutivos en la Municipalidad de Trelew y en el gobierno provincial. Y fue titular de la Aduana de Buenos Aires.
“La democracia se construye todos los días. Se afianza todos los días. Y en esto quienes asumimos responsabilidades políticas tenemos un rol fundamental. Después resulta clave el acompañamiento de la gente. El político debe salir, caminar las calles, entrar en las casas, escuchar a la gente. Es la mejor manera de afianzar el sistema.
Yo creo que hoy ya no hay lugar para ninguna especulación. La democracia llegó para quedarse porque la hemos pagado demasiado cara. Y es en honor a quienes dieron su vida para reconquistarla que debemos trabajar sin descanso para tener cada día, una democracia mejor.
-¿Cree que la clase política tiene alguna deuda con el sistema?
-Deudas siempre quedan. El tema es que entendamos que es así y no actuemos con soberbia. Pero además, las deudas se saldan con trabajo. Hay que trabajar siempre porque es la única manera de salir adelante. Yo creo que en un tiempo hubo una gran deuda de la clase política: la de tener sectores excluidos. Por eso, en nuestro caso hemos trabajado para revertir esa situación. La inclusión no es sólo una palabra, es algo que se debe trasladar a los hechos. No debe haber excluidos en un sistema que da todas las oportunidades para que no los haya.#
Gustavo Di Benedetto, exconcejal e intendente de Trelew
Una fuerte militancia dentro de la juventud radical le permitió a Gustavo Di Benedetto ser el candidato a primer concejal en las elecciones del 30 de octubre de 1983. Acompañaba nada menos que a Alfredo García quien resultó ser electo intendente.
Cuando García fue elegido senador en diciembre del 86, Di Benedetto pasó a ser el intendente de Trelew, por ese entonces un verdadero bastión del radicalismo.
Además, y con sólo 23 años cuando asumió la concejalía, fue elegido presidente del bloque. Doble responsabilidad.
-Fue un reconocimiento a una militancia que no sabía de ningún tipo de renunciamientos. Fue una decisión muy importante la de Alfredo García de darle la posibilidad a la juventud de tener un lugar de privilegio en la lista. Nos involucró. Apostaba a que éramos el futuro.
-¿Cómo recuerda aquella etapa?
-Fue un desafío muy grande para todos. Había una militancia muy distinta a la de ahora. Además, casi todos éramos nuevos en esto de la participación. Fíjense que a mí el golpe del 76 me agarró en la secundaria.
-¿Por qué dice que se militaba distinto?
-Hay algo muy claro que hoy representa la tecnología. Antes no había redes sociales ni computadoras. Había que patear la calle. Agarrar un balde con engrudo y carteles y salir a empapelar la calle. Hasta a veces nos peleábamos con militantes de otros partidos, nos corríamos, peleábamos por los espacios en las paredes.
Igualmente me quedaron muchos amigos sobre todo dentro del peronismo. Pero reitero, era todo un desafío. Había que ganar la calle que no era poco.
-¿Después de 30 años cree que quedan deudas de la dirigencia con la democracia?
-Siempre hay deudas que saldar. Hay que tener bien en claro que democracia es igual a vida, eso hay que tenerlo bien en claro. El sistema está por encima de todo.
-¿Hay algún mensaje para sostener ese pensamiento?
-Sí, la participación. Es clave, sobre todo de la gente joven. Como fue el caso de mi generación. Y además, fomentar una participación que genere dirigentes que sepan y puedan tomar decisiones. No hay que darle muchas oportunidades a los individualismos. A la democracia la hacemos, la construimos y la defendemos entre todos.
-La repentina muerte de Alfredo García fue un duro golpe para los jóvenes de aquella época.
-Por supuesto. Él supo interpretarnos. Por eso creo que hay que imitarlo. Lamentablemente no pudo demostrar todo lo que podía darle a la provincia desde el Senado nacional porque falleció poco después de asumir. Pero nos dejó un gran legado que perdura a través del tiempo.
-¿Cuál es su principal recuerdo de aquellos días del 83?
-No hay un recuerdo principal. Era un conjunto de cosas. Todos estábamos felices por haber recuperado la democracia que, como dije, es la vida.
Yo estaba muy contento de ocupar el lugar que me tocó y de haberlo ganado gracias a la militancia. Creo que eso hay que inculcarle hoy a quienes dan los primeros pasos. Para que de esa manera, la política se convierta es una forma de vida para servir a los demás. Un legado que también nos dejó el expresidente Raúl Alfonsín.
Todo un emblema, todo un símbolo de lo que pasó por aquellos años.#
José Luis Lizurume
Viví momentos muy intensos, sobre todo cuando me tocó estar en el Congreso Nacional como diputado, en plena crisis institucional como fue el levantamiento de Rico. Y después. Lógicamente mi período de gobernador me dejó cosas que nunca voy a olvidar. La democracia tuvo para mí un verdadero ídolo político que fue Raúl Alfonsín. Creo que se merece todos los homenajes”.
José Luis Lizurume fue gobernador de la provincia entre 1999 y 2003. Pero su carrera política comenzó mucho antes: en 1985 ocupó el cargo de subsecretario de Información Pública durante el gobierno de Atilio Viglione. Ese mismo año fue candidato a diputado nacional y ganó los comicios. Fue reelecto en 1989 y en el 91 renunció a su banca para sumarse al gobierno de Carlos Maestro como secretario general de la gobernación. A partir de 1994 fue ministro de gobierno. Y en 2011 fue elegido diputado provincial, cargo que ocupa actualmente.
-¿Qué le quedó de aquellos años?
-Tengo recuerdos encontrados. Buenos y malos. Por ejemplo cuando ocurrió lo de Fernando de la Rúa viajé a Buenos Aires, y cuando regresé conté a mis íntimos que creía que estábamos al borde de una guerra civil. Fue lo más duro que me tocó vivir. Pero también debo decir que en el Congreso Nacional viví momentos imborrables y participé en la sanción de leyes fundamentales.
-Hubo leyes de Alfonsín muy criticadas
-Sí, es cierto. Pero tuvieron que ver con el afianzamiento del sistema. Después con el tiempo, las actitudes del expresidente fueron reivindicadas. Pero no se olviden por ejemplo del juicio a las juntas militares. Algo histórico, creo que en el mundo. La conformación de la Conadep y todo aquello que tenía que ver con la revisión del pasado para pensar mejor en el futuro.
-¿Qué está faltando 30 años después?
-Creo que la clase política debe entender que el acuerdo es el camino, es lo que hace falta en forma permanente. Debe haber acuerdos para poder avanzar”.#
Néstor Perl
Fueron 30 años de aprendizaje. La democracia es libertad y permite que los pueblos se desarrollen. Con sus errores y virtudes. No descubro nada si digo que es el mejor sistema para vivir. Lo que yo sentí en aquel diciembre de 1983 es que la democracia venía para quedarse. Para perpetuarse”.
Néstor Perl fue gobernador de la provincia entre 1987 y 1990, año en el que renunció y fue reemplazado por Fernando Cosentino. Pero en el 83 le tocó representar a Chubut en el Congreso Nacional como diputado. Fue autor de más de 300 proyectos, entre ellos el Código de Procedimientos (junto a otros legisladores) y el impulsor principal de la Ley de Divorcio lo que valió el reconocimiento de sus pares.
-¿Qué sintió cuando ingresó al Congreso para que le tomen juramento?
-Una emoción muy grande. Todos ingresamos con ganas de hacer cosas, con mucho entusiasmo. Trabajamos mucho, incluso en la reforma y anulación de leyes de la dictadura. Por ejemplo, la pena de muerte. Fue un tiempo muy especial, difícil de describir hoy con palabras.
-¿Qué rescata?
-Lo que dije al principio. La perpetuidad del sistema. Supimos mantenerlo y ya nadie piensa en que esto puede cambiar. Es lo más importante. Además la democracia demostró que puede remediarse a sí misma, que si hay equivocaciones es el mismo sistema el que te da la oportunidad de cambiar e intentar seguir el camino correcto.
--¿Y lo que más recuerda?
-En esto debo ser sincero. La amargura porque el justicialismo había perdido las elecciones a nivel nacional. Para mí fue una cuestión muy fuerte. No lo esperaba.
-¿Maduramos en estos 30 años?
-Yo creo que sí. Y hay ejemplos muy importantes. Aquellos intentos de algunos militares de desestabilizar al gobierno. Estuvimos todos juntos, oficialismo y oposición defendiendo al doctor Alfonsín cuando antes los opositores fogoneaban ese tipo de cosas.