Mientras este escándalo sucedía, el líder de las protestas, Suthep Thaugsuban, volvió a rechazar una solución a través de los comicios anticipados convocados por la premier e insiste en dialogar con las autoridades militares para lograr su apoyo a la causa.
Suthep espera poder reunirse en las próximas horas con los militares y la policía para exponerles la necesidad de abordar reformas políticas antes de la celebración de las elecciones anticipadas que Yingluck convocó para el 2 de febrero.
Frente a esta posibilidad, el portavoz del Ejército, Winthai Suwari, dijo al diario Bangkok Post que los responsables de las Fuerzas Armadas se reunirían para decidir si acuden a la cita con Suthep, una posibilidad que anoche fue rechazada por el jefe del Ejército, el general Prayuth Chan-ocha, informó la agencia de noticias EFE.
Otro de los planes que tiene el jefe de las protestas es reunirse con el sector privado opuesto al Gobierno actual.
El general retirado Boonlert Kaewprasit, líder del grupo ultraconservador Pitak Siam (Protege Siam), entregó hoy su apoyo al
Comité Popular de Reforma Democrática, del que Suthep es secretario general.
Mientras estas negociaciones están en marcha, miembros de la Red de Estudiantes y Personas para la Reforma de Tailandia intentaron que la policía que protege la Casa de Gobierno se retirase y le dieron un plazo de una hora para hacerlo, según los medios locales.
Pasado el mediodía, y ante la negativa de los agentes a marcharse, los manifestantes retiraron parte de la cerca de alambre y cortaron los cables del tendido eléctrico.
Otro grupo de opositores, por su parte, escaló las paredes de la oficina de la primera ministra y entró en el recinto, aunque se marchó poco después.
Yingluck, por su parte, intentó hoy restablecer el diálogo con los manifestantes, apoyados por el Partido Demócrata, e invitó a todas las formaciones políticas y sectores de la sociedad a reunirse el domingo próximo en el Centro Nacional Reina Sirikit, de Bangkok, para buscar una solución consensuada a la crisis.
Por el momento, el Gobierno y sus seguidores, los "camisas rojas", siguen las acciones de Suthep sin adoptar medidas drásticas.
Los "camisas rojas", agrupados en el Frente Unido para la Democracia y contra la Dictadura y confiados en la fuerza de su número, apoyan la vía de las elecciones anticipadas y han dicho que saldrán a las calles a luchar con los seguidores de Suthep si no se celebran.
Sobre el líder de la movilización antigubernamental pesan dos órdenes de arresto: una por sedición y otra por destrucción de propiedad pública.
Suthep, además, debería haber comparecido esta mañana en los juzgados de lo penal de Bangkok imputado en relación con la muerte de dos tailandeses durante las protestas que llevaron a cabo los "camisas rojas" en 2010 para derribar el Gobierno, pero no asistió.
Tailandia arrastra una profunda crisis desde el golpe militar incruento que en 2006 destituyó a Thaksin Shinawatra, hermano mayor de Yingluck, cuando cumplía su quinto año como jefe del Gobierno.
Desde entonces, los seguidores y detractores del ex mandatario que vive en el exilio luchan por el poder con frecuentes manifestaciones y protestas callejeras que buscan paralizar al Gobierno de turno.
Mientras este escándalo sucedía, el líder de las protestas, Suthep Thaugsuban, volvió a rechazar una solución a través de los comicios anticipados convocados por la premier e insiste en dialogar con las autoridades militares para lograr su apoyo a la causa.
Suthep espera poder reunirse en las próximas horas con los militares y la policía para exponerles la necesidad de abordar reformas políticas antes de la celebración de las elecciones anticipadas que Yingluck convocó para el 2 de febrero.
Frente a esta posibilidad, el portavoz del Ejército, Winthai Suwari, dijo al diario Bangkok Post que los responsables de las Fuerzas Armadas se reunirían para decidir si acuden a la cita con Suthep, una posibilidad que anoche fue rechazada por el jefe del Ejército, el general Prayuth Chan-ocha, informó la agencia de noticias EFE.
Otro de los planes que tiene el jefe de las protestas es reunirse con el sector privado opuesto al Gobierno actual.
El general retirado Boonlert Kaewprasit, líder del grupo ultraconservador Pitak Siam (Protege Siam), entregó hoy su apoyo al
Comité Popular de Reforma Democrática, del que Suthep es secretario general.
Mientras estas negociaciones están en marcha, miembros de la Red de Estudiantes y Personas para la Reforma de Tailandia intentaron que la policía que protege la Casa de Gobierno se retirase y le dieron un plazo de una hora para hacerlo, según los medios locales.
Pasado el mediodía, y ante la negativa de los agentes a marcharse, los manifestantes retiraron parte de la cerca de alambre y cortaron los cables del tendido eléctrico.
Otro grupo de opositores, por su parte, escaló las paredes de la oficina de la primera ministra y entró en el recinto, aunque se marchó poco después.
Yingluck, por su parte, intentó hoy restablecer el diálogo con los manifestantes, apoyados por el Partido Demócrata, e invitó a todas las formaciones políticas y sectores de la sociedad a reunirse el domingo próximo en el Centro Nacional Reina Sirikit, de Bangkok, para buscar una solución consensuada a la crisis.
Por el momento, el Gobierno y sus seguidores, los "camisas rojas", siguen las acciones de Suthep sin adoptar medidas drásticas.
Los "camisas rojas", agrupados en el Frente Unido para la Democracia y contra la Dictadura y confiados en la fuerza de su número, apoyan la vía de las elecciones anticipadas y han dicho que saldrán a las calles a luchar con los seguidores de Suthep si no se celebran.
Sobre el líder de la movilización antigubernamental pesan dos órdenes de arresto: una por sedición y otra por destrucción de propiedad pública.
Suthep, además, debería haber comparecido esta mañana en los juzgados de lo penal de Bangkok imputado en relación con la muerte de dos tailandeses durante las protestas que llevaron a cabo los "camisas rojas" en 2010 para derribar el Gobierno, pero no asistió.
Tailandia arrastra una profunda crisis desde el golpe militar incruento que en 2006 destituyó a Thaksin Shinawatra, hermano mayor de Yingluck, cuando cumplía su quinto año como jefe del Gobierno.
Desde entonces, los seguidores y detractores del ex mandatario que vive en el exilio luchan por el poder con frecuentes manifestaciones y protestas callejeras que buscan paralizar al Gobierno de turno.