Hoy se cumplen veinte años de la tragedia de los bomberitos, una herida abierta para los vecinos de Puerto Madryn. Son dos décadas de dolor y ausencia para la familia de los jóvenes que murieron en un incendio de campos a pocos kilómetros de la ciudad. Para esta mañana, la Asociación de Bomberos Voluntarios de Madryn y el cuerpo activo organizaron una formación y entrega de una ofrenda floral en el monumento al bombero mártir, en la Plaza San Martín. Será a las 9.30 y fueron invitados los padres de las víctimas.
Luego, como es costumbre, habrá a las 11 un responso en el panteón que recuerda a los bomberos, en el cementerio municipal. La mayor tragedia en la historia del Sistema Nacional de Bomberos Voluntarios ocurrió el 21 de enero de 1994, cuando un grupo de jóvenes servidores públicos concurrieron a combatir un incendio de campos iniciado aquella mañana al oeste de la ciudad, a 3 kilómetros del acceso sur. Desde el cuartel se dio el alerta y concurrieron al lugar tres móviles.
En los vehículos iban José Luis Manchula (de 23 años), Marcelo Miranda (11), Carlos Hegui (12), Mauricio Arcajo (12), Cristian Zárate (14), Lorena Jones (15), Néstor Dancor (15), Juan Moccio (15), Andrea López (15), Ramiro Cabrera (16), Juan Passerini (16), Paola Romero (17), Andrea Borreda (18), Leandro Mangini (18), Enrique Rochón (19), Jesús Moya (20), Cristian Meriño (21), Daniel Araya (21), Gabriel Luna (21), Cristián Llambrún (21), Alexis González (22), Juan Zárate (22), Alicia Giúdice (22), Marcelo Cuello (23) y Raúl Godoy (23). Todos fallecieron.
Según las versiones de la época, aquella tarde un cambio en la intensidad y dirección del viento habría sorprendido al grupo cuando trabajaba sobre el incendio, generando una trampa mortal de humo y fuego. La incertidumbre ganó el cuartel de bomberos y la calle con las horas, pero la noticia de la muerte de los 25 bomberos recién se conocería en las primeras horas del día siguiente, cuando las cuadrillas que trabajan en el incendio encontraron los cuerpos.
Lo que siguió fue la desolación misma para una comunidad que vivía su mayor golpe y que durante horas acompañó a las familias de las víctimas, primero en las puertas del Centro Nacional Patagónico, donde se realizó el penoso trámite del reconocimiento de los cuerpos; después en el velatorio colectivo en el Gimnasio Municipal y finalmente el cortejo fúnebre que recorrió la ciudad hasta el cementerio.
En homenaje, Chubut instituyó hace algunos años el “Día del Mártir Bombero Voluntario” en toda la provincia. Se recuerda cada 21 de enero.
En los últimos 20 años se dio un proceso penal archivado, una demanda civil que en algunos casos perdura y un resarcimiento de parte del Estado provincial que fue abonado varios años después del siniestro. Para todos, aquella herida de verano sigue abierta.
Hoy se cumplen veinte años de la tragedia de los bomberitos, una herida abierta para los vecinos de Puerto Madryn. Son dos décadas de dolor y ausencia para la familia de los jóvenes que murieron en un incendio de campos a pocos kilómetros de la ciudad. Para esta mañana, la Asociación de Bomberos Voluntarios de Madryn y el cuerpo activo organizaron una formación y entrega de una ofrenda floral en el monumento al bombero mártir, en la Plaza San Martín. Será a las 9.30 y fueron invitados los padres de las víctimas.
Luego, como es costumbre, habrá a las 11 un responso en el panteón que recuerda a los bomberos, en el cementerio municipal. La mayor tragedia en la historia del Sistema Nacional de Bomberos Voluntarios ocurrió el 21 de enero de 1994, cuando un grupo de jóvenes servidores públicos concurrieron a combatir un incendio de campos iniciado aquella mañana al oeste de la ciudad, a 3 kilómetros del acceso sur. Desde el cuartel se dio el alerta y concurrieron al lugar tres móviles.
En los vehículos iban José Luis Manchula (de 23 años), Marcelo Miranda (11), Carlos Hegui (12), Mauricio Arcajo (12), Cristian Zárate (14), Lorena Jones (15), Néstor Dancor (15), Juan Moccio (15), Andrea López (15), Ramiro Cabrera (16), Juan Passerini (16), Paola Romero (17), Andrea Borreda (18), Leandro Mangini (18), Enrique Rochón (19), Jesús Moya (20), Cristian Meriño (21), Daniel Araya (21), Gabriel Luna (21), Cristián Llambrún (21), Alexis González (22), Juan Zárate (22), Alicia Giúdice (22), Marcelo Cuello (23) y Raúl Godoy (23). Todos fallecieron.
Según las versiones de la época, aquella tarde un cambio en la intensidad y dirección del viento habría sorprendido al grupo cuando trabajaba sobre el incendio, generando una trampa mortal de humo y fuego. La incertidumbre ganó el cuartel de bomberos y la calle con las horas, pero la noticia de la muerte de los 25 bomberos recién se conocería en las primeras horas del día siguiente, cuando las cuadrillas que trabajan en el incendio encontraron los cuerpos.
Lo que siguió fue la desolación misma para una comunidad que vivía su mayor golpe y que durante horas acompañó a las familias de las víctimas, primero en las puertas del Centro Nacional Patagónico, donde se realizó el penoso trámite del reconocimiento de los cuerpos; después en el velatorio colectivo en el Gimnasio Municipal y finalmente el cortejo fúnebre que recorrió la ciudad hasta el cementerio.
En homenaje, Chubut instituyó hace algunos años el “Día del Mártir Bombero Voluntario” en toda la provincia. Se recuerda cada 21 de enero.
En los últimos 20 años se dio un proceso penal archivado, una demanda civil que en algunos casos perdura y un resarcimiento de parte del Estado provincial que fue abonado varios años después del siniestro. Para todos, aquella herida de verano sigue abierta.