Por Pedro Méndez
Transcurrido el Día del Periodista, donde los saludos y mejores deseos de éxitos en la profesión fueron parte del 7 de junio de 2014, quisimos rescatar de los anaqueles de nuestra historia algunos fragmentos originales de la prensa escrita. Como quien toma una flor de entre muchas, extraemos de ese frondoso jardín de tinta y palabra, historias que son parte de nuestro propio ser periodístico.
En la Patagonia no son muchas las historias propias ya que varios de los más destacados profesionales que tuvo la tarea de prensa fueron residentes afincados en la región, pero nacidos y formados en otros lugares del país.
Pero las historias que aquí recordamos enlazan los orígenes de varios protagonistas del periodismo de nuestra región que legaron, cada uno a su manera y su medida, los cánones para que la profesión que hoy desarrollamos tenga un fundamento en aquellos momentos fundacionales de la prensa patagónica.
En enero de 1968 Rawson, apenas una aldea, daba a luz el primer periódico patagónico: “Y Brut” (La Crónica). Sus hojas manuscritas vencieron la soledad y el desierto. Vale la pena recordar las notas que sobre este tema escribió Tegai Roberts.
Su director- nos dice – fue Ricardo Berwyn, y constaba el periódico de 25 páginas con hojas de papel de escribir. La única copia se hacía circular entre los suscriptores. En el Libro “Cymryu Patagonia” (Los Galeses en la Patagonia), Bryn Williams transcribe los títulos del primer número:
A – Editorial; B – Llamado a los colonos, por Cadivor; C – Una carta de Michael Jones; D- Comentario de un novel colono, por D. Williams; E- Saludo del Delegado, por Lewis Jones; F – Noticias e informes sobre comisiones y caza de lobos.
Agrega también este autor que por lo general, los artículos eran escritos de puño y letra de los propios autores.
No se tiene noticia de un ejemplar de “Y Brut” en Chubut. Pero felizmente en 1893, “Y Drafod” recogió la sugestión de una de sus lectoras y publicó el contenido de su valiente antecesor, con la siguiente declaración del director: “Por varios motivos deseo descorrer fugazmente el telón del tiempo y permitir que los lectores vean algo de la época de los comienzos de la Colonia. En primer lugar porque estas citas de Y Brut son interesantes, pero principalmente porque existe el peligro de que se pierdan estos relatos de indudable valor para aquella persona que algún día escriba la historia de la Colonia del Chubut.
En 1868, tres años después de que llegáramos aquí, la mayoría de los pobladores sintió vehementemente la necesidad de tener un periódico local.
Éramos en aquel entonces treinta familias, y transcurrían meses sin que llegara un barco con cartas y periódicos del resto del mundo. Aunque éramos tan pocos había entre nosotros varias personas capaces de colaborar con artículos y algunos literatos de valor, que ya no nos acompañan, quienes se comprometieron a apoyar y sostener a Y Drafod. Obtuvimos 25 suscriptores para el periódico que sería circulante”.
A través de estos fragmentos de Y Brut se puede vislumbrar la vida cotidiana del colono, a más de sus preocupaciones públicas y culturales.
Luis Feldman Josín
Elegimos fragmentos del texto “Don Luis Feldman Josín”, extraídos del libro “Dejaron improntas” de Elías Chucai, publicado por Ediciones del Cedro en 2001, para retratar a una de las figuras de mayor gravitación en la prensa patagónica, y fundador de diario Jornada.
“Un día de noviembre de recibí una carta del director del diario Esquel, don Luis Feldman Josín, ofreciéndome la correspondencia en Ingeniero Jacobacci y su zona de influencia.
Con anterioridad había recabado informes a un conocido suyo de este pueblo, don René Casamiquela, quien le había indicado mi nombre.
Acepté de inmediato la propuesta, haciéndole notar que no tenía antecedentes para el caso. Sugerencias e indicaciones que me hacía llegar a cada tanto hicieron que le fuera tomando la mano a eso de enviar noticias y notas de interés.
A medida que pasaba el tiempo iba sintiendo en mí mismo el despertar de una vocación adormecida; y llegué a lograr que se suscribiesen al diario unas ciento cincuenta personas, cifra muy importante en aquel entonces.
No puedo dejar pasar por alto que tuve inconvenientes y choques con los dirigentes oficialistas, políticos que no aceptaban de manera alguna que alguien hiciera conocer aspectos negativos de su gestión en este pueblo y les señalara hechos que estaban reñidos con el sentido común.
Era muy difícil hacer periodismo en un medio donde casi todas las personas influyentes, y que ocupaban cargos, por temor o convicción eran adictas a un gobierno “fuerte” que no aceptaba las críticas y ejercía la persecución medida, e impulsaran al progreso a los territorios nacionales.
Al resultar electo legislador provincial en 1958 no pude continuar con la corresponsalía del Esquel, cuando me sentía muy identificado con el periodismo y con el director del diario.
A pesar de ello, no perdí con Luis Feldman Josín el contacto que había arrancado allá por 1950. Conservo una postal enviada desde París en oportunidad de su primer viaje al Viejo Mundo. “Desde la ciudad de la luz, un afectuoso saludo para el joven poeta patagónico. París, 5/9/53”.
La figura de este pionero del periodismo patagónico había crecido de manera considerable fuera de los límites del Chubut y del país. En 1963, con el auspicio de la UNESCO, visitó varios países de Europa.
Por esas circunstancias de la vida, compartimos un congreso de historia llevado a cabo en Bariloche en el año 1967; y tuve una vez más el privilegio de observar muy de cerca a aquel hombre cordial y sencillo que estaba dotado de un espíritu exquisito y nutrido de un talento extraordinario, puestos al servicio de las causas nobles y democráticas.
Su gran dinamismo y su preocupación por todo lo que hacía al desarrollo patagónico lo llevaron a ocupar con responsabilidad y eficiencia la presencia de la Comisión de Paralelo 42; fue presidente de la Junta de Estudios Históricos del Chubut; de la Comisión Promotora del Valle del Chubut y Puerto Madryn; de la Comisión de apoyo al Complejo Futaleufú´; de la filial patagónica de la Sociedad Argentina de Escritores; y delegado organizador del Instituto de Estudios Superiores de Trelew, adscripto a la Universidad del Sur.
En el año 1970 fue electo secretario organizador de ADEPA y a su vez era vicepresidente del Consejo Ejecutivo de la SIP (Sociedad Interamericana de Prensa).
Mientras este último organismo efectuaba jornadas de trabajo en Bogotá, en plenas deliberaciones un derrame cerebral tronchó su vida cuando contaba sesenta y un años y unas ganas enormes de llevar adelante hechos tendientes a lograr el bien público.
Guardo notas de diarios que hablan de su rica trayectoria, así como las que dan cuenta de su fallecimiento, entre ellas la de La Prensa del 12 de agosto de 1971, donde se publica la ultima fotografía que se le tomara en Bogotá y se recogen sus últimas palabras, referidas a la función de la Sociedad Interamericana de Prensa. Murió estando en misión de servicio, simplemente en su ley.
Por Pedro Méndez
Transcurrido el Día del Periodista, donde los saludos y mejores deseos de éxitos en la profesión fueron parte del 7 de junio de 2014, quisimos rescatar de los anaqueles de nuestra historia algunos fragmentos originales de la prensa escrita. Como quien toma una flor de entre muchas, extraemos de ese frondoso jardín de tinta y palabra, historias que son parte de nuestro propio ser periodístico.
En la Patagonia no son muchas las historias propias ya que varios de los más destacados profesionales que tuvo la tarea de prensa fueron residentes afincados en la región, pero nacidos y formados en otros lugares del país.
Pero las historias que aquí recordamos enlazan los orígenes de varios protagonistas del periodismo de nuestra región que legaron, cada uno a su manera y su medida, los cánones para que la profesión que hoy desarrollamos tenga un fundamento en aquellos momentos fundacionales de la prensa patagónica.
En enero de 1968 Rawson, apenas una aldea, daba a luz el primer periódico patagónico: “Y Brut” (La Crónica). Sus hojas manuscritas vencieron la soledad y el desierto. Vale la pena recordar las notas que sobre este tema escribió Tegai Roberts.
Su director- nos dice – fue Ricardo Berwyn, y constaba el periódico de 25 páginas con hojas de papel de escribir. La única copia se hacía circular entre los suscriptores. En el Libro “Cymryu Patagonia” (Los Galeses en la Patagonia), Bryn Williams transcribe los títulos del primer número:
A – Editorial; B – Llamado a los colonos, por Cadivor; C – Una carta de Michael Jones; D- Comentario de un novel colono, por D. Williams; E- Saludo del Delegado, por Lewis Jones; F – Noticias e informes sobre comisiones y caza de lobos.
Agrega también este autor que por lo general, los artículos eran escritos de puño y letra de los propios autores.
No se tiene noticia de un ejemplar de “Y Brut” en Chubut. Pero felizmente en 1893, “Y Drafod” recogió la sugestión de una de sus lectoras y publicó el contenido de su valiente antecesor, con la siguiente declaración del director: “Por varios motivos deseo descorrer fugazmente el telón del tiempo y permitir que los lectores vean algo de la época de los comienzos de la Colonia. En primer lugar porque estas citas de Y Brut son interesantes, pero principalmente porque existe el peligro de que se pierdan estos relatos de indudable valor para aquella persona que algún día escriba la historia de la Colonia del Chubut.
En 1868, tres años después de que llegáramos aquí, la mayoría de los pobladores sintió vehementemente la necesidad de tener un periódico local.
Éramos en aquel entonces treinta familias, y transcurrían meses sin que llegara un barco con cartas y periódicos del resto del mundo. Aunque éramos tan pocos había entre nosotros varias personas capaces de colaborar con artículos y algunos literatos de valor, que ya no nos acompañan, quienes se comprometieron a apoyar y sostener a Y Drafod. Obtuvimos 25 suscriptores para el periódico que sería circulante”.
A través de estos fragmentos de Y Brut se puede vislumbrar la vida cotidiana del colono, a más de sus preocupaciones públicas y culturales.
Luis Feldman Josín
Elegimos fragmentos del texto “Don Luis Feldman Josín”, extraídos del libro “Dejaron improntas” de Elías Chucai, publicado por Ediciones del Cedro en 2001, para retratar a una de las figuras de mayor gravitación en la prensa patagónica, y fundador de diario Jornada.
“Un día de noviembre de recibí una carta del director del diario Esquel, don Luis Feldman Josín, ofreciéndome la correspondencia en Ingeniero Jacobacci y su zona de influencia.
Con anterioridad había recabado informes a un conocido suyo de este pueblo, don René Casamiquela, quien le había indicado mi nombre.
Acepté de inmediato la propuesta, haciéndole notar que no tenía antecedentes para el caso. Sugerencias e indicaciones que me hacía llegar a cada tanto hicieron que le fuera tomando la mano a eso de enviar noticias y notas de interés.
A medida que pasaba el tiempo iba sintiendo en mí mismo el despertar de una vocación adormecida; y llegué a lograr que se suscribiesen al diario unas ciento cincuenta personas, cifra muy importante en aquel entonces.
No puedo dejar pasar por alto que tuve inconvenientes y choques con los dirigentes oficialistas, políticos que no aceptaban de manera alguna que alguien hiciera conocer aspectos negativos de su gestión en este pueblo y les señalara hechos que estaban reñidos con el sentido común.
Era muy difícil hacer periodismo en un medio donde casi todas las personas influyentes, y que ocupaban cargos, por temor o convicción eran adictas a un gobierno “fuerte” que no aceptaba las críticas y ejercía la persecución medida, e impulsaran al progreso a los territorios nacionales.
Al resultar electo legislador provincial en 1958 no pude continuar con la corresponsalía del Esquel, cuando me sentía muy identificado con el periodismo y con el director del diario.
A pesar de ello, no perdí con Luis Feldman Josín el contacto que había arrancado allá por 1950. Conservo una postal enviada desde París en oportunidad de su primer viaje al Viejo Mundo. “Desde la ciudad de la luz, un afectuoso saludo para el joven poeta patagónico. París, 5/9/53”.
La figura de este pionero del periodismo patagónico había crecido de manera considerable fuera de los límites del Chubut y del país. En 1963, con el auspicio de la UNESCO, visitó varios países de Europa.
Por esas circunstancias de la vida, compartimos un congreso de historia llevado a cabo en Bariloche en el año 1967; y tuve una vez más el privilegio de observar muy de cerca a aquel hombre cordial y sencillo que estaba dotado de un espíritu exquisito y nutrido de un talento extraordinario, puestos al servicio de las causas nobles y democráticas.
Su gran dinamismo y su preocupación por todo lo que hacía al desarrollo patagónico lo llevaron a ocupar con responsabilidad y eficiencia la presencia de la Comisión de Paralelo 42; fue presidente de la Junta de Estudios Históricos del Chubut; de la Comisión Promotora del Valle del Chubut y Puerto Madryn; de la Comisión de apoyo al Complejo Futaleufú´; de la filial patagónica de la Sociedad Argentina de Escritores; y delegado organizador del Instituto de Estudios Superiores de Trelew, adscripto a la Universidad del Sur.
En el año 1970 fue electo secretario organizador de ADEPA y a su vez era vicepresidente del Consejo Ejecutivo de la SIP (Sociedad Interamericana de Prensa).
Mientras este último organismo efectuaba jornadas de trabajo en Bogotá, en plenas deliberaciones un derrame cerebral tronchó su vida cuando contaba sesenta y un años y unas ganas enormes de llevar adelante hechos tendientes a lograr el bien público.
Guardo notas de diarios que hablan de su rica trayectoria, así como las que dan cuenta de su fallecimiento, entre ellas la de La Prensa del 12 de agosto de 1971, donde se publica la ultima fotografía que se le tomara en Bogotá y se recogen sus últimas palabras, referidas a la función de la Sociedad Interamericana de Prensa. Murió estando en misión de servicio, simplemente en su ley.