-El director de Mundo Marino le pidió al gobernador que usted deje de agredir a ese acuario.
-Evidentemente hay mucha verdad en lo que estamos haciendo, en nuestro intento por liberar a Kshamenk. Esto motiva a esta gente a accionar en contra de nuestra movilización. Y están tratando de coartar mis movimientos con acciones equivocadas. Pero además yo no los he difamado, sólo pretendo que ellos se transformen en otra actividad de vanguardia y no teniendo animales cautivos
-¿Qué le generó esta noticia?
-Esto es bueno porque le están dando importancia a esto que pienso yo como portavoz de millones de personas. Y vamos a seguir trabajando en este sentido. Ojalá que tengamos el tiempo para la rehabilitación y liberación de Kshamenk y no se termine muriendo en esa pileta, producto de una cruel captura en 1992, en la que además murió otra orca de la fauna salvaje propiedad de todos los argentinos, no del propietario de Mundo Marino.
-La carta dice que su idea atenta contra la vida de la orca.
-El primer atentado contra la vida de la orca es el de ellos, porque sabemos que en cautiverio vive 10 años. Lleva 20 así que se puede morir en cualquier momento. En libertad una orca llegó a cumplir cien años. La orca lucha cada día por sobrevivir en ese encierro. Y esto de poner en riesgo sanitario a las otras especies, digo que ya no hablamos de Península Valdés. La propuesta actual es que sea liberada donde fue capturada en la ría de San Clemente del Tuyú.
El riesgo sanitario fue informado por algunos científicos y es un riesgo mínimo. El riesgo de una orca que sale germen-free, que no tiene ninguna patología. Y que transmita un germen no identificado a la población local es el mismo riesgo que el que tenemos con los perros o las personas que caminan por la playa, que pueden transmitir gérmenes desconocidos. Es bastante absurdo eso, desde la ciencia.
Y cuando dice que yo contradigo lo que la ciencia escribió al respecto, digo que esos científicos jamás vieron una orca. Hablan desde papers pero nunca del conocimiento empírico de lo que ese animal es capaz de realizar. Y el único que sí conocía era el doctor Bastida que, casualmente, fue el que estaba en el acuario San Clemente como director científico en tiempos de la captura. Así que es bastante absurdo lo que dice el acuario.
-¿Hay casos registrados de liberación de orcas que hayan sido exitosas?
-El único antecedente es el de Keiko, el ejemplar de la película. Que se transformó en un fracaso porque se transformó en una empresa, en un circo de eso, y no hicieron lo correcto: una rehabilitación tendiente para que se incorporara a un núcleo de orcas en donde fue liberada.
El otro día vi fotos de orcas en la zona del Tuyú, que debe corresponder al grupo donde fue capturada Kshamenk, y una de las esperanzas que tenemos los que llevamos adelante esta idea: reincorporarla al grupo del cual fue quitada. Eso no pasó con Keiko. Hay varias cosas que tiene de diferente. Keiko sobrevivió cinco años. Igualmente ya estaba en tiempos de morir para un animal en cautiverio.
-¿Cuál es la actitud de la gente ante esta iniciativa en las puertas de Mundo Marino?
-Muy bien, porque nuestra manifestación es pacífica. Declaramos que no representamos a ninguna organización. No llevamos pancartas, éramos más de 60 en un abrazo simbólico al costado del acuario, la gente seguía entrando y saliendo. Fue gente de todo el país, pero no había ningún fundamentalista. Y hasta se acercó gente del pueblo a ofrecer su apoyo.
En la propuesta a Scioli que estamos preparando no queremos que se cierre Mundo Marino, sino que sea reconvertido para que sea un centro de interpretación de la vida salvaje, verdadero. O una escuela de guardafaunas. Pero no estamos difamando a la empresa Mundo Marino, sólo tratamos de desarticular un paradigma instalado de que mantener animales cautivos es educativo.
-¿Qué debería hacerse con este tipo de lugares?
-Ser transformados. Deberían transformarse en centros de interpretación de la naturaleza. Y que sólo tengan fauna que esté rehabilitándose por haber sido encontrada lastimada, y para luego ser liberada.
-Lo que se quiere hacer con el Zoo de Rawson.
-Exactamente. Yo he tenido que decir –nobleza obliga- que en Chubut no somos ejemplo de lo que estoy liderando. Porque tenemos un zoológico en la capital provincial; y también dije que no se han cumplido ni el diez por ciento de los objetivos propuestos por la Unesco para convertir la zona en Patrimonio de la Humanidad. Son cosas que uno, más que como empleado provincial, se expresa como individuo consciente de esto.
-¿Sigue en contacto con las orcas?
Hace bastante tiempo que no lo hago; mis funciones hoy están en el área protegida de El Doradillo. La última vez que estuve con orcas fue hace ya varios años.
-¿Y qué le pasa cuando ve esas fotos?
Esas fotos se han transformado –y yo quiero que siga siendo así- en un símbolo de que el hombre debería cohabitar en armonía con los demás seres, y en libertad. No en un acuario o un oceanario. Si la foto está fuera de la legalidad es porque hay una ley que prohíbe acercarse. Pero esa ley atenta contra los nuevos paradigmas que deberían instalarse de que cuando uno convive en armonía con el medio ambiente, como en el caso de los lobos en Madryn, no es necesario imponer estas limitaciones entre los animales y la fauna salvaje.
-El director de Mundo Marino le pidió al gobernador que usted deje de agredir a ese acuario.
-Evidentemente hay mucha verdad en lo que estamos haciendo, en nuestro intento por liberar a Kshamenk. Esto motiva a esta gente a accionar en contra de nuestra movilización. Y están tratando de coartar mis movimientos con acciones equivocadas. Pero además yo no los he difamado, sólo pretendo que ellos se transformen en otra actividad de vanguardia y no teniendo animales cautivos
-¿Qué le generó esta noticia?
-Esto es bueno porque le están dando importancia a esto que pienso yo como portavoz de millones de personas. Y vamos a seguir trabajando en este sentido. Ojalá que tengamos el tiempo para la rehabilitación y liberación de Kshamenk y no se termine muriendo en esa pileta, producto de una cruel captura en 1992, en la que además murió otra orca de la fauna salvaje propiedad de todos los argentinos, no del propietario de Mundo Marino.
-La carta dice que su idea atenta contra la vida de la orca.
-El primer atentado contra la vida de la orca es el de ellos, porque sabemos que en cautiverio vive 10 años. Lleva 20 así que se puede morir en cualquier momento. En libertad una orca llegó a cumplir cien años. La orca lucha cada día por sobrevivir en ese encierro. Y esto de poner en riesgo sanitario a las otras especies, digo que ya no hablamos de Península Valdés. La propuesta actual es que sea liberada donde fue capturada en la ría de San Clemente del Tuyú.
El riesgo sanitario fue informado por algunos científicos y es un riesgo mínimo. El riesgo de una orca que sale germen-free, que no tiene ninguna patología. Y que transmita un germen no identificado a la población local es el mismo riesgo que el que tenemos con los perros o las personas que caminan por la playa, que pueden transmitir gérmenes desconocidos. Es bastante absurdo eso, desde la ciencia.
Y cuando dice que yo contradigo lo que la ciencia escribió al respecto, digo que esos científicos jamás vieron una orca. Hablan desde papers pero nunca del conocimiento empírico de lo que ese animal es capaz de realizar. Y el único que sí conocía era el doctor Bastida que, casualmente, fue el que estaba en el acuario San Clemente como director científico en tiempos de la captura. Así que es bastante absurdo lo que dice el acuario.
-¿Hay casos registrados de liberación de orcas que hayan sido exitosas?
-El único antecedente es el de Keiko, el ejemplar de la película. Que se transformó en un fracaso porque se transformó en una empresa, en un circo de eso, y no hicieron lo correcto: una rehabilitación tendiente para que se incorporara a un núcleo de orcas en donde fue liberada.
El otro día vi fotos de orcas en la zona del Tuyú, que debe corresponder al grupo donde fue capturada Kshamenk, y una de las esperanzas que tenemos los que llevamos adelante esta idea: reincorporarla al grupo del cual fue quitada. Eso no pasó con Keiko. Hay varias cosas que tiene de diferente. Keiko sobrevivió cinco años. Igualmente ya estaba en tiempos de morir para un animal en cautiverio.
-¿Cuál es la actitud de la gente ante esta iniciativa en las puertas de Mundo Marino?
-Muy bien, porque nuestra manifestación es pacífica. Declaramos que no representamos a ninguna organización. No llevamos pancartas, éramos más de 60 en un abrazo simbólico al costado del acuario, la gente seguía entrando y saliendo. Fue gente de todo el país, pero no había ningún fundamentalista. Y hasta se acercó gente del pueblo a ofrecer su apoyo.
En la propuesta a Scioli que estamos preparando no queremos que se cierre Mundo Marino, sino que sea reconvertido para que sea un centro de interpretación de la vida salvaje, verdadero. O una escuela de guardafaunas. Pero no estamos difamando a la empresa Mundo Marino, sólo tratamos de desarticular un paradigma instalado de que mantener animales cautivos es educativo.
-¿Qué debería hacerse con este tipo de lugares?
-Ser transformados. Deberían transformarse en centros de interpretación de la naturaleza. Y que sólo tengan fauna que esté rehabilitándose por haber sido encontrada lastimada, y para luego ser liberada.
-Lo que se quiere hacer con el Zoo de Rawson.
-Exactamente. Yo he tenido que decir –nobleza obliga- que en Chubut no somos ejemplo de lo que estoy liderando. Porque tenemos un zoológico en la capital provincial; y también dije que no se han cumplido ni el diez por ciento de los objetivos propuestos por la Unesco para convertir la zona en Patrimonio de la Humanidad. Son cosas que uno, más que como empleado provincial, se expresa como individuo consciente de esto.
-¿Sigue en contacto con las orcas?
Hace bastante tiempo que no lo hago; mis funciones hoy están en el área protegida de El Doradillo. La última vez que estuve con orcas fue hace ya varios años.
-¿Y qué le pasa cuando ve esas fotos?
Esas fotos se han transformado –y yo quiero que siga siendo así- en un símbolo de que el hombre debería cohabitar en armonía con los demás seres, y en libertad. No en un acuario o un oceanario. Si la foto está fuera de la legalidad es porque hay una ley que prohíbe acercarse. Pero esa ley atenta contra los nuevos paradigmas que deberían instalarse de que cuando uno convive en armonía con el medio ambiente, como en el caso de los lobos en Madryn, no es necesario imponer estas limitaciones entre los animales y la fauna salvaje.