Desde el 11 de septiembre se desarrolló en diversas jornadas el juicio oral mediante el cual se ventiló lo sucedido en la madrugada del 20 de enero de 2013, por el hecho que dio muerte a Rubén Aníbal Loscar. El episodio fue en Trelew entre las calles Burmeister, Rawson y Pascual Daleoso, del barrio Menfa.
La fiscal general María Tolomei enfatizó drásticamente sobre la valoración de las pruebas científicas, que demuestran cómo sucedieron los hechos, a la vez que determinan los elementos utilizados para terminar con la vida de Loscar. Las mismas –según la fiscal- contradicen a dos testigos que durante la etapa de investigación habían declarado de una manera, y durante el juicio cambiaron sus dichos con distintas justificaciones.
Alegatos
Se realizó la audiencia de alegatos finales a poco de conocerse el veredicto. La fiscal habló de una pelea registrada en el interior de una fábrica donde se trataban piedras calizas. Señaló al lugar como sitio en que la víctima recibió la visita de uno de los integrantes del grupo agresor. La fiscal relató que allí en una pelea Loscar golpeó el rostro de su contricante, quien se retiró junto al resto, mientras el mismo Loscar gritaba: “Vos me conocés, este lugar es mío, los voy a cagar a tiros”.
Posteriormente y al verificar las heridas en la cara del golpeado, algunos reaccionan y voltean nuevamente hacia el interior de la calera. Allí se inició otra pelea pero esta vez de varios contra Loscar. En medio de la reyerta la víctima mortal cayó al piso aún vivo donde siguieron las agresiones.
Tolomei resaltó que hasta aquí la descripción fue coincidente en la mayoría de los que atestiguaron durante el debate, habiéndose mencionado que de parte de los agresores se oyó: “Vamos a pegarle”, se retiró la mayoría del grupo y quedaron tres quienes golpeaban con la utilización de piedras o bloques según los testigos.
Tolomei argumentó que más allá de las diferentes miradas, de acuerdo al lugar que ocupó cada uno al momento del suceso, el relato coincide con las lesiones observadas en la autopsia, las que en su mayoría se dieron en la cabeza. Loscar estaba tirado en el piso mientras era atacado por tres personas a fuerza de puntapiés y piedras, ratificó la fiscal. Añadió que las evidencias son claras de acuerdo a las pericias, donde se establecieron dos piedras con ADN de la víctima.
Durante el juicio, peritos del Área Criminalística de la Policía enfatizaron sobre la mecánica del hecho. Dejaron trascender que una de las piedras usadas contra la víctima debió ser alzada con dos manos y la restante, más chica, con una sola. Habló de la presencia de dos agresores con estos elementos. También marcó la importancia de una planometría, en el sentido que sirvió para establecer la ubicación del cuerpo y sus atacantes. “La certeza del resultado mortal es absoluta, no siendo posible aseverar una duda en la falta de previsibilidad de esta muerte”, dijo firmemente la fiscal, quien calificó al ataque como imprevisto y dirigido a eliminar machacando la cabeza, no por una postura defensiva.
Testigos contradictorios
Por todo esto evaluó los dos testimonios como contradictorios, falaces e inconsistentes con lo que produce la prueba. Uno de ellos daba cuenta en su momento que cuando se aseguraron que Loscar no estaría en condiciones de tomar revancha se retiraron, no lo auxiliaron, lo dejaron tirado, siendo un cuerpo inerte, manifestando: “Vamos, déjenlo, ya está...”, según declaró quien llamó al 101.
Los dos testimonios habían manifestado en etapa preliminar, y fueron mostradas durante el juicio, sobre la utilización de las piedras, pero ahora una de las testigos no se acordaba y el otro refirió haber sido presionado por la Policía para declarar en su momento de aquella manera. La doctora Tolomei recalcó la falta de credibilidad durante el debate en esos aspectos, ya que consideró inconsistentes las presiones aducidas, situación que en ningún momento había mencionado hasta llegar hasta el juicio, ni siquiera con las personas más confiables de su entorno.
En su momento, uno de los integrantes de aquel grupo se había auto incriminado, otro es un menor inimputable y quedaron los dos sindicados como quienes habrían utilizado las piedras criminales. Con los argumentos expuestos y la prueba merituada, el Ministerio Público Fiscal pidió para uno de los acusados la coautoría por homicidio simple, y debido al testimonio cambiado durante el juicio, solicitó para que el restante sea declarado partícipe necesario de la muerte de Loscar. En ese sentido, adhirió el querellante de la familia de la víctima, el abogado Javier Romero, mientras los defensores Lisandro Benítez y Fabián Gabalachis postularon la absolución de sus defendidos, aduciendo que el menor inimputable podría haber sido el autor material del crimen.
Hoy el veredicto
El tribunal integrado por Orlando Castro, Sergio Piñeda y Marcela Pérez, dará a conocer el veredicto hoy jueves a las 12 en la sala de audiencias ubicada en el sexto piso del edificio de tribunales.#
Desde el 11 de septiembre se desarrolló en diversas jornadas el juicio oral mediante el cual se ventiló lo sucedido en la madrugada del 20 de enero de 2013, por el hecho que dio muerte a Rubén Aníbal Loscar. El episodio fue en Trelew entre las calles Burmeister, Rawson y Pascual Daleoso, del barrio Menfa.
La fiscal general María Tolomei enfatizó drásticamente sobre la valoración de las pruebas científicas, que demuestran cómo sucedieron los hechos, a la vez que determinan los elementos utilizados para terminar con la vida de Loscar. Las mismas –según la fiscal- contradicen a dos testigos que durante la etapa de investigación habían declarado de una manera, y durante el juicio cambiaron sus dichos con distintas justificaciones.
Alegatos
Se realizó la audiencia de alegatos finales a poco de conocerse el veredicto. La fiscal habló de una pelea registrada en el interior de una fábrica donde se trataban piedras calizas. Señaló al lugar como sitio en que la víctima recibió la visita de uno de los integrantes del grupo agresor. La fiscal relató que allí en una pelea Loscar golpeó el rostro de su contricante, quien se retiró junto al resto, mientras el mismo Loscar gritaba: “Vos me conocés, este lugar es mío, los voy a cagar a tiros”.
Posteriormente y al verificar las heridas en la cara del golpeado, algunos reaccionan y voltean nuevamente hacia el interior de la calera. Allí se inició otra pelea pero esta vez de varios contra Loscar. En medio de la reyerta la víctima mortal cayó al piso aún vivo donde siguieron las agresiones.
Tolomei resaltó que hasta aquí la descripción fue coincidente en la mayoría de los que atestiguaron durante el debate, habiéndose mencionado que de parte de los agresores se oyó: “Vamos a pegarle”, se retiró la mayoría del grupo y quedaron tres quienes golpeaban con la utilización de piedras o bloques según los testigos.
Tolomei argumentó que más allá de las diferentes miradas, de acuerdo al lugar que ocupó cada uno al momento del suceso, el relato coincide con las lesiones observadas en la autopsia, las que en su mayoría se dieron en la cabeza. Loscar estaba tirado en el piso mientras era atacado por tres personas a fuerza de puntapiés y piedras, ratificó la fiscal. Añadió que las evidencias son claras de acuerdo a las pericias, donde se establecieron dos piedras con ADN de la víctima.
Durante el juicio, peritos del Área Criminalística de la Policía enfatizaron sobre la mecánica del hecho. Dejaron trascender que una de las piedras usadas contra la víctima debió ser alzada con dos manos y la restante, más chica, con una sola. Habló de la presencia de dos agresores con estos elementos. También marcó la importancia de una planometría, en el sentido que sirvió para establecer la ubicación del cuerpo y sus atacantes. “La certeza del resultado mortal es absoluta, no siendo posible aseverar una duda en la falta de previsibilidad de esta muerte”, dijo firmemente la fiscal, quien calificó al ataque como imprevisto y dirigido a eliminar machacando la cabeza, no por una postura defensiva.
Testigos contradictorios
Por todo esto evaluó los dos testimonios como contradictorios, falaces e inconsistentes con lo que produce la prueba. Uno de ellos daba cuenta en su momento que cuando se aseguraron que Loscar no estaría en condiciones de tomar revancha se retiraron, no lo auxiliaron, lo dejaron tirado, siendo un cuerpo inerte, manifestando: “Vamos, déjenlo, ya está...”, según declaró quien llamó al 101.
Los dos testimonios habían manifestado en etapa preliminar, y fueron mostradas durante el juicio, sobre la utilización de las piedras, pero ahora una de las testigos no se acordaba y el otro refirió haber sido presionado por la Policía para declarar en su momento de aquella manera. La doctora Tolomei recalcó la falta de credibilidad durante el debate en esos aspectos, ya que consideró inconsistentes las presiones aducidas, situación que en ningún momento había mencionado hasta llegar hasta el juicio, ni siquiera con las personas más confiables de su entorno.
En su momento, uno de los integrantes de aquel grupo se había auto incriminado, otro es un menor inimputable y quedaron los dos sindicados como quienes habrían utilizado las piedras criminales. Con los argumentos expuestos y la prueba merituada, el Ministerio Público Fiscal pidió para uno de los acusados la coautoría por homicidio simple, y debido al testimonio cambiado durante el juicio, solicitó para que el restante sea declarado partícipe necesario de la muerte de Loscar. En ese sentido, adhirió el querellante de la familia de la víctima, el abogado Javier Romero, mientras los defensores Lisandro Benítez y Fabián Gabalachis postularon la absolución de sus defendidos, aduciendo que el menor inimputable podría haber sido el autor material del crimen.
Hoy el veredicto
El tribunal integrado por Orlando Castro, Sergio Piñeda y Marcela Pérez, dará a conocer el veredicto hoy jueves a las 12 en la sala de audiencias ubicada en el sexto piso del edificio de tribunales.#