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Putin y Merkel elevan la tensión por Ucrania

El presidente ruso, Vladimir Putin, y la canciller alemana, Angela Merkel, cruzaron hoy duras palabras sobre el inestable conflicto separatista en Ucrania, el mismo día que la Unión Europea (UE) decidió postergar la decisión sobre nuevas sanciones contra Moscú y sólo aumentó la presión sobre autoridades rebeldes pro rusas.

18/11/2014 08:55

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Además, en una nueva muestra de la creciente tensión que se vive entre el Kremlin y sus socios europeos, Moscú expulsó hoy a varios diplomáticos polacos y a uno alemán, en represalia por expulsiones similares que habían sufrido funcionarios rusos en esos países.

El comunicado de la Cancillería rusa que informó de la decisión explicó que los funcionarios expulsados habían incurrido en conductas "incompatibles con su status", un eufemismo conocido en el mundo de la diplomacia para referirse al espionaje.

Mientras Moscú anunciaba esta decisión, la canciller alemana hablaba de las amenazas que creó la anexión rusa de la Península de Crimea en el centro de estudios Lowy Institute for International Policy en Sydney, la capital australiana, después de la cumbre del G20 que reunió a los mandatarios de los países más poderosos del mundo, el fin de semana pasado.

"¿Quién habría pensado que después de 25 años de la caída del Muro de Berlín, después del fin de la Guerra Fría y del fin de la división del mundo en dos bloques, algo así podría pasar en el medio de Europa?", se preguntó la líder alemana, citada por la agencia de noticias EFE.

"No se trata sólo de Ucrania", agregó, y nombró algunos de los conflictos separatistas impulsados por rebeldes pro rusos: "Se trata de Moldavia; se trata de Georgia. Si esto continúa así...uno tiene que preguntarse por Serbia, uno tiene que preguntarse por los países de región occidental de los Balcanes".

El Consejo de Ministros de Relaciones Exteriores de la UE se reunió hoy en Bruselas y coincidió en el análisis de Merkel, aunque postergó hasta el próximo mes una posible aprobación de nuevas sanciones contra Rusia, como habían amenazado con hacer algunos líderes europeos en los últimos días.

En cambio, los cancilleres europeos sí consensuaron agregar los nombres de varias personas que participan de las recientemente proclamadas repúblicas separatistas de Donetsk y Lugansk a una lista negra, que ya contiene 119 ciudadanos ucranianos y rusos. El bloque congeló sus cuentas y sus bienes en Europa, y les prohibió el ingreso al Viejo Continente.

Durante la cumbre del G20, Putin se había mostrado muy relajado y había advertido que nuevas sanciones contra Moscú no ayudarían a solucionar el conflicto en Ucrania.

Más tarde, el presidente ruso habló con un tono más exasperado con el canal alemán ARD y rechazó las acusaciones de los socios del gobierno ucraniano -las potencias europeas y Estados Unidos- que le imputan avivar el conflicto en la ex república soviética enviando armas y ayuda a las milicias separatistas.

"En el mundo de hoy, cualquiera que esté peleando una guerra que considera justa siempre encontrará armas", sentenció Putin y evitó referirse directamente a los informes de la misión de observadores de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE), que denunció el tráfico de camiones militares en la frontera ruso ucraniana.

Por el contrario, el presidente ruso redirigió la acusación de las potencias europeas y destacó que ellas no denuncian los ataques contra zonas residenciales de las ciudades controladas por las milicias separatistas pro rusas.

"¿Quieren que las autoridades del gobierno central ucraniano aniquilen a todos allí, a todos sus enemigos y rivales políticos? ¿Eso es lo que quieren? Nosotros, claramente, no...y no dejaremos que pase", sentenció Putin.

La escalada verbal de dos de los líderes internacionales más importantes y con mayor influencia en el conflicto ucraniano no es casual. En el terreno, en la región controlada desde hace ocho meses por los rebeldes pro rusos, el temor a una nueva guerra masiva crece con el pasar de las horas.

En las últimas 24, el gobierno de Kiev y fuentes de la autoridad separatista de la provincia de Donetsk informaron que 10 personas fallecieron en nuevos ataques en esa región. El primero reportó la muerte de seis soldados y tres policías de tránsito, mientras que los segundos denunciaron la de un civil.

Desde hace cerca de dos meses y medio rige un cese de fuego en las provincias rebeldes de Donetsk y Lugansk, sin embargo, la tregua nunca se cumplió completamente y desde que los separatistas realizaron elecciones en abierto desafío a Kiev a principio de mes, el gobierno ucraniano coquetea con la posibilidad de relanzar su ofensiva militar.

La tensión creció aún más este fin de semana luego que el presidente ucraniano, Petro Poroshenko, anunció que firmó una serie de decretos que suspende la actividad de todas las empresas, instituciones y organizaciones estatales en Donetsk y Lugansk, y ordena "evacuar a los trabajadores" y "eliminar la propiedad y los documentos" en un plazo de una semana.

Hasta ahora, Kiev continuaba girando dinero a las provincias rebeldes para pagar los sueldos de los empleados públicos, las jubilaciones y mantener activas las empresas, los bancos y el resto de los servicios estatales en esta empobrecida región.