Por Carlos Hughes / Por Carlos Hughes
Una multitud cercana a las 5 mil almas se paró frente al edificio de Tribunales en Trelew y el grito de “presente” como respuesta a los nombres de las víctimas de femicidio en la ciudad acalló los tambores, rompió la cadencia de la marcha y retumbó en la noche de este 3 de junio que bien puede haber marcado un hito, uniendo los corazones y derrumbando las distancias para unirse al #NiUnaMenos que nació en internet pero que se vivió sobre todo en las calles, en las plazas y en el calor de una sociedad que se decidió a ser protagonista y lo plasmó de manera formidable.
La situación, con sus matices, se replicó en distintos puntos de Chubut. Así Puerto Madryn, Esquel, Comodoro Rivadavia, Rawson, El Hoyo y El Maitén, entre otras geografías, fueron testigos de la pujanza de los ciudadanos de a pie que, con un reclamo mixtura de hartazgo y necesidad de Justicia, pusieron su voz para demandar cambios en un sistema que consideran ya lejano a la realidad y al que sufren día tras día.
El punto de encuentro en Trelew fue la Plaza Independencia. Allí se concentraron agrupaciones, grupos de estudiantes, colectivos de distinta índole, funcionarios, políticos y vecinos. Y aun sin un hilo conductor, pues el grueso de la gente buscó movilizarse sin responder a consignas partidarias, la marcha comenzó con mucho orden poco antes de las 18, por la calle 25 de Mayo. Desde allí, una larga columna –que los observadores estimaron en 5 mil personas- se encaminó hacia la avenida Fontana y luego hasta la calle San Martín. En ese punto se produjo una pequeña disociación pues un grupo intentó continuar hacia el Juzgado de Familia –en donde se tramitan causas relacionadas a la temática de la marcha- pero el grueso de la multitud optó por retomar hacia plaza.
Al compás de los bombos y los tamboriles, y distintos cánticos, la marcha siguió hasta la calle A.P. Bell para tomar finalmente 9 de Julio y dirigirse al edificio de Tribunales, en donde se alcanzó lo que acaso supuso el punto máximo de emoción cuando desde el megáfono fueron saliendo uno a uno los nombres de mujeres que fueron víctimas de violencia de género y la gente respondió al grito de “presente” por cada una de ellas.
Fue prácticamente el cierre para una jornada distinta en la ciudad que, aun cruzada por un fuerte viento, no impidió que la gente se vuelque masivamente a las calles para sumar su voz a la protesta contra la violencia de género y el femicidio.
Fue una emotiva respuesta de la sociedad unida detrás de una consigna.

Por Carlos Hughes / Por Carlos Hughes
Una multitud cercana a las 5 mil almas se paró frente al edificio de Tribunales en Trelew y el grito de “presente” como respuesta a los nombres de las víctimas de femicidio en la ciudad acalló los tambores, rompió la cadencia de la marcha y retumbó en la noche de este 3 de junio que bien puede haber marcado un hito, uniendo los corazones y derrumbando las distancias para unirse al #NiUnaMenos que nació en internet pero que se vivió sobre todo en las calles, en las plazas y en el calor de una sociedad que se decidió a ser protagonista y lo plasmó de manera formidable.
La situación, con sus matices, se replicó en distintos puntos de Chubut. Así Puerto Madryn, Esquel, Comodoro Rivadavia, Rawson, El Hoyo y El Maitén, entre otras geografías, fueron testigos de la pujanza de los ciudadanos de a pie que, con un reclamo mixtura de hartazgo y necesidad de Justicia, pusieron su voz para demandar cambios en un sistema que consideran ya lejano a la realidad y al que sufren día tras día.
El punto de encuentro en Trelew fue la Plaza Independencia. Allí se concentraron agrupaciones, grupos de estudiantes, colectivos de distinta índole, funcionarios, políticos y vecinos. Y aun sin un hilo conductor, pues el grueso de la gente buscó movilizarse sin responder a consignas partidarias, la marcha comenzó con mucho orden poco antes de las 18, por la calle 25 de Mayo. Desde allí, una larga columna –que los observadores estimaron en 5 mil personas- se encaminó hacia la avenida Fontana y luego hasta la calle San Martín. En ese punto se produjo una pequeña disociación pues un grupo intentó continuar hacia el Juzgado de Familia –en donde se tramitan causas relacionadas a la temática de la marcha- pero el grueso de la multitud optó por retomar hacia plaza.
Al compás de los bombos y los tamboriles, y distintos cánticos, la marcha siguió hasta la calle A.P. Bell para tomar finalmente 9 de Julio y dirigirse al edificio de Tribunales, en donde se alcanzó lo que acaso supuso el punto máximo de emoción cuando desde el megáfono fueron saliendo uno a uno los nombres de mujeres que fueron víctimas de violencia de género y la gente respondió al grito de “presente” por cada una de ellas.
Fue prácticamente el cierre para una jornada distinta en la ciudad que, aun cruzada por un fuerte viento, no impidió que la gente se vuelque masivamente a las calles para sumar su voz a la protesta contra la violencia de género y el femicidio.
Fue una emotiva respuesta de la sociedad unida detrás de una consigna.