"Son unas elecciones importantes y quiero decirle a todo el mundo que hay que votar", subrayó Rajoy el día después que Mas convocara a elecciones regionales anticipadas en Cataluña con la intención de que los resultados sean interpretados como un plebiscito sobre la independencia de la norteña región respecto de España.
Si bien Rajoy insistió en que esas elecciones tienen como "único objetivo" elegir el parlamento autonómico, también abogó porque los catalanes utilicen las urnas para "iniciar un proceso que ponga fin a la división creada, a la confrontación entre los ciudadanos de Cataluña".
"No podemos seguir con esta situación por mucho más tiempo", remarcó el presidente del gobierno.
"Nadie va a romper a España de ninguna manera", sostuvo por enésima vez Rajoy, al hacer declaraciones a la prensa en Huelva, en el sur del país, donde pasa parte de sus vacaciones estivales.
"Nadie va a convertir a los ciudadanos de Cataluña en extranjeros en su propio país", añadió.
En línea con los argumentos de los últimos meses, Rajoy reiteró que su gobierno evitó la quiebra del gobierno regional catalán, al tiempo que acusó a Mas de "irresponsable" y de haberse dedicado a enfrentar a los catalanes en vez de gobernar para la recuperación económica y crear empleo.
Del otro lado, Mas defendió hoy el anticipo electoral oficializado anoche y despejó una de las incógnitas que habían quedado abiertas al afirmar que una mayoría absoluta de diputados en el parlamento regional -situada en 68 escaños -que apoyen la independencia será suficiente para avanzar hacia la secesión.
"Si llegamos a la mayoría absoluta, de entrada, el plebiscito habrá ganado" y "cuantos más diputados a favor de la independencia tendremos más fuerza y legitimidad", subrayó Mas, quien reiteró que hubiese preferido celebrar un "referéndum y contar votos", pero Rajoy no le ha dejado otra salida que "contar diputados".
"Todos saben que el 27 a la noche el recuento de votos tendrá un carácter plebiscitario. Las cosas han llegado demasiado lejos", insistió el presidente catalán en conferencia de prensa en el Palacio de la Generalitat (gobierno catalán), en Barcelona.
"Ante esta posibilidad de votar, estas no son unas elecciones más. Legalmente y formalmente lo son, pero en el fondo no", insistió en línea con el discurso institucional que realizó tras firmar el decreto ordinario de la convocatoria electoral, que no hace ninguna mención al carácter plebiscitario de los comicios ni a la independencia de Cataluña pare evitar una impugnación por parte del Ejecutivo central.
"El señor Rajoy que diga lo que quiera. Pero si el 27 sale el 'no', apuesto que será el primero que saldrá diciendo que la mayoría de la gente no quiere la independencia", sostuvo Mas desafiante.
El presidente catalán dejó algunas frases emblemática que utilizó para explicar por qué se ha llegado hasta la actual situación de confrontación entre Cataluña y el gobierno central de España.
"Cuando te atacan sistemáticamente tienes derecho a la legítima defensa", dijo el líder nacionalista tras acusar al actual Ejecutivo del derechista Partido Popular y al anterior del socialista José Luis Rodríguez Zapatero de haber "menospreciado" a Cataluña y de haber mermado su "autogobierno" en los últimos 10 años.
Mas insistió en que la convocatoria electoral es una respuesta al rechazo del gobierno español a negociar un referéndum independentista y también a la aspiración de mucha gente de Cataluña que clama por un Estado para poder vivir mejor.
"En el fondo se trata de dar una respuesta a la pregunta que nos hicimos en noviembre, de responder a si se quiere que Cataluña sea un Estado y si se quiere que este Estado sea independiente", indicó en referencia a la consulta simbólica celebrada el 9 de noviembre de 2014 pese a la prohibición del Tribunal Constitucional español.
El apoyo a la independencia de Cataluña se incrementó en el contexto de la crisis económica y ante las impopulares medidas de austeridad adoptadas por Rajoy, que en sus cuatro años de gobierno también desplegó políticas que fueron vistas como un ataque a la autonomía regional.
Sin embargo, con el ascenso de fuerzas políticas como Podemos, que se presentan como la esperanza de cambio en toda España, el respaldo a la independencia cayó, al punto que los sondeos más recientes revelan un cambio en la correlación de fuerzas y ahora ya son más los que están en contra de la independencia de los que están a favor.
Una encuesta reciente también indica que el 63% de los catalanes creen que la secesión tiene pocas o nulas posibilidades.
No obstante, un sondeo publicado antes de que los soberanistas acordaran ir en una lista unitaria a las urnas indicaba que si lo hacían de esa forma podrían obtener la mayoría absoluta.

"Son unas elecciones importantes y quiero decirle a todo el mundo que hay que votar", subrayó Rajoy el día después que Mas convocara a elecciones regionales anticipadas en Cataluña con la intención de que los resultados sean interpretados como un plebiscito sobre la independencia de la norteña región respecto de España.
Si bien Rajoy insistió en que esas elecciones tienen como "único objetivo" elegir el parlamento autonómico, también abogó porque los catalanes utilicen las urnas para "iniciar un proceso que ponga fin a la división creada, a la confrontación entre los ciudadanos de Cataluña".
"No podemos seguir con esta situación por mucho más tiempo", remarcó el presidente del gobierno.
"Nadie va a romper a España de ninguna manera", sostuvo por enésima vez Rajoy, al hacer declaraciones a la prensa en Huelva, en el sur del país, donde pasa parte de sus vacaciones estivales.
"Nadie va a convertir a los ciudadanos de Cataluña en extranjeros en su propio país", añadió.
En línea con los argumentos de los últimos meses, Rajoy reiteró que su gobierno evitó la quiebra del gobierno regional catalán, al tiempo que acusó a Mas de "irresponsable" y de haberse dedicado a enfrentar a los catalanes en vez de gobernar para la recuperación económica y crear empleo.
Del otro lado, Mas defendió hoy el anticipo electoral oficializado anoche y despejó una de las incógnitas que habían quedado abiertas al afirmar que una mayoría absoluta de diputados en el parlamento regional -situada en 68 escaños -que apoyen la independencia será suficiente para avanzar hacia la secesión.
"Si llegamos a la mayoría absoluta, de entrada, el plebiscito habrá ganado" y "cuantos más diputados a favor de la independencia tendremos más fuerza y legitimidad", subrayó Mas, quien reiteró que hubiese preferido celebrar un "referéndum y contar votos", pero Rajoy no le ha dejado otra salida que "contar diputados".
"Todos saben que el 27 a la noche el recuento de votos tendrá un carácter plebiscitario. Las cosas han llegado demasiado lejos", insistió el presidente catalán en conferencia de prensa en el Palacio de la Generalitat (gobierno catalán), en Barcelona.
"Ante esta posibilidad de votar, estas no son unas elecciones más. Legalmente y formalmente lo son, pero en el fondo no", insistió en línea con el discurso institucional que realizó tras firmar el decreto ordinario de la convocatoria electoral, que no hace ninguna mención al carácter plebiscitario de los comicios ni a la independencia de Cataluña pare evitar una impugnación por parte del Ejecutivo central.
"El señor Rajoy que diga lo que quiera. Pero si el 27 sale el 'no', apuesto que será el primero que saldrá diciendo que la mayoría de la gente no quiere la independencia", sostuvo Mas desafiante.
El presidente catalán dejó algunas frases emblemática que utilizó para explicar por qué se ha llegado hasta la actual situación de confrontación entre Cataluña y el gobierno central de España.
"Cuando te atacan sistemáticamente tienes derecho a la legítima defensa", dijo el líder nacionalista tras acusar al actual Ejecutivo del derechista Partido Popular y al anterior del socialista José Luis Rodríguez Zapatero de haber "menospreciado" a Cataluña y de haber mermado su "autogobierno" en los últimos 10 años.
Mas insistió en que la convocatoria electoral es una respuesta al rechazo del gobierno español a negociar un referéndum independentista y también a la aspiración de mucha gente de Cataluña que clama por un Estado para poder vivir mejor.
"En el fondo se trata de dar una respuesta a la pregunta que nos hicimos en noviembre, de responder a si se quiere que Cataluña sea un Estado y si se quiere que este Estado sea independiente", indicó en referencia a la consulta simbólica celebrada el 9 de noviembre de 2014 pese a la prohibición del Tribunal Constitucional español.
El apoyo a la independencia de Cataluña se incrementó en el contexto de la crisis económica y ante las impopulares medidas de austeridad adoptadas por Rajoy, que en sus cuatro años de gobierno también desplegó políticas que fueron vistas como un ataque a la autonomía regional.
Sin embargo, con el ascenso de fuerzas políticas como Podemos, que se presentan como la esperanza de cambio en toda España, el respaldo a la independencia cayó, al punto que los sondeos más recientes revelan un cambio en la correlación de fuerzas y ahora ya son más los que están en contra de la independencia de los que están a favor.
Una encuesta reciente también indica que el 63% de los catalanes creen que la secesión tiene pocas o nulas posibilidades.
No obstante, un sondeo publicado antes de que los soberanistas acordaran ir en una lista unitaria a las urnas indicaba que si lo hacían de esa forma podrían obtener la mayoría absoluta.