Un jardín a punto de cerrar por no poder afrontar los gastos

“Arroz con Leche”, en Playa Unión.

13 JUN 2016 - 21:16

Marian Navarro y Matías Chingoleo son un matrimonio que hace un par de años emprendió el primer jardín maternal privado de Playa Unión, “Arroz con Leche”. Con un equipo docente asisten a 68 chicos desde las 6.40 hasta las 21 en la calle Lezana. Hoy no pueden pagar los sueldos y piensan cerrar porque no obtuvieron ayuda del Estado. Piden que los niños sean reubicados en otros jardines de la capital.

“Hace dos años arrancamos como guardería y viendo que los nenes necesitaban otra atención, comenzamos los trámites para hacerlo jardín maternal, ante el Ministerio de Educación”, explicó Marian.

Hace un año, “teniendo en cuenta la situación económica de los padres, no aumentamos la cuota. Muchas veces solicitamos subsidio pero nunca nos los otorgaron. Golpeamos las puertas del Gobierno y no nos dieron respuestas cuando sabíamos que habían jardines privados con horas cátedras y la gente no iba a trabajar”.

“Somos un matrimonio joven, ambos tenemos 30 años y no tenemos amigos políticos. Esto se hizo a pulmón. Nos mandaron inspecciones, siempre buscándole el pelo al huevo. Si bien hicimos todo lo que nos pidieron, nos hicieron una multa elevada que querían que se la paguemos en un escritorio y nos negamos”, sostuvo la titular del jardín. A mediados de mes “los padres nos dicen que no pueden pagar la cuota, y no podemos pagar al cuerpo docente. Los padres no llegan a fin de mes pero aún así necesitan traer a los chicos y no les cerramos las puertas. Es feo cerrar el jardín pero no queda otra”.

La institución brinda el servicio de jardín y guardería. Las cuotas más altas, con viandas incluidas, rondan los 1.580 pesos. “Algunos padres pagan $30 por vianda, contratamos un chef, y hay nenes que se les hace precio porque no pueden pagar la cuota”.

Chingoleo explicó que les pidieron nuevas medidas de seguridad que cumplieron pero siempre era insuficiente. “En el mismo Ministerio nos dicen que nos piden cosas ilógicas pero tratamos de cumplir todo. Tenemos puertas de emergencia, protectores de caloramas, detectores de humo. Alguien denunció pérdida de gas pero vino Camuzzi y comprobó que no existía. Para tranquilidad de los padres hicimos una nueva instalación de gas. Todo cuesta y vemos que a las otras instituciones no se les pide lo mismo”.

“Tenemos entre 10 y 12 chicas que trabajan acá pero muchos padres no llegan a pagar la cuota del 1 al 5, incluso nos piden becas. Siempre buscamos ayudar a la comunidad. En su momento hicimos un festival con Gabriela Carel para juntar alimentos para la Copa de Leche, y hace dos meses empezamos a prestarle el lugar al Espacio Emma. No sabemos qué más hacer o a quién recurrir. Más allá de los nenes, están los puestos de las seños”, explicaron.

Ya hubo reclamos al Gobierno provincial. “El vicegobernador nos llamó y se comprometió a ayudarnos pero hasta ahora nada. Cuando hay chicos de por medio creemos que es el Estado quien debe responder. Fuimos a la Municipalidad y le dije al secretario de Gobierno que si no podían darnos una mano, aunque sea que acomoden a los 68 chicos en jardines municipales o provinciales. Son nenes que merecen educación”.

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13 JUN 2016 - 21:16

Marian Navarro y Matías Chingoleo son un matrimonio que hace un par de años emprendió el primer jardín maternal privado de Playa Unión, “Arroz con Leche”. Con un equipo docente asisten a 68 chicos desde las 6.40 hasta las 21 en la calle Lezana. Hoy no pueden pagar los sueldos y piensan cerrar porque no obtuvieron ayuda del Estado. Piden que los niños sean reubicados en otros jardines de la capital.

“Hace dos años arrancamos como guardería y viendo que los nenes necesitaban otra atención, comenzamos los trámites para hacerlo jardín maternal, ante el Ministerio de Educación”, explicó Marian.

Hace un año, “teniendo en cuenta la situación económica de los padres, no aumentamos la cuota. Muchas veces solicitamos subsidio pero nunca nos los otorgaron. Golpeamos las puertas del Gobierno y no nos dieron respuestas cuando sabíamos que habían jardines privados con horas cátedras y la gente no iba a trabajar”.

“Somos un matrimonio joven, ambos tenemos 30 años y no tenemos amigos políticos. Esto se hizo a pulmón. Nos mandaron inspecciones, siempre buscándole el pelo al huevo. Si bien hicimos todo lo que nos pidieron, nos hicieron una multa elevada que querían que se la paguemos en un escritorio y nos negamos”, sostuvo la titular del jardín. A mediados de mes “los padres nos dicen que no pueden pagar la cuota, y no podemos pagar al cuerpo docente. Los padres no llegan a fin de mes pero aún así necesitan traer a los chicos y no les cerramos las puertas. Es feo cerrar el jardín pero no queda otra”.

La institución brinda el servicio de jardín y guardería. Las cuotas más altas, con viandas incluidas, rondan los 1.580 pesos. “Algunos padres pagan $30 por vianda, contratamos un chef, y hay nenes que se les hace precio porque no pueden pagar la cuota”.

Chingoleo explicó que les pidieron nuevas medidas de seguridad que cumplieron pero siempre era insuficiente. “En el mismo Ministerio nos dicen que nos piden cosas ilógicas pero tratamos de cumplir todo. Tenemos puertas de emergencia, protectores de caloramas, detectores de humo. Alguien denunció pérdida de gas pero vino Camuzzi y comprobó que no existía. Para tranquilidad de los padres hicimos una nueva instalación de gas. Todo cuesta y vemos que a las otras instituciones no se les pide lo mismo”.

“Tenemos entre 10 y 12 chicas que trabajan acá pero muchos padres no llegan a pagar la cuota del 1 al 5, incluso nos piden becas. Siempre buscamos ayudar a la comunidad. En su momento hicimos un festival con Gabriela Carel para juntar alimentos para la Copa de Leche, y hace dos meses empezamos a prestarle el lugar al Espacio Emma. No sabemos qué más hacer o a quién recurrir. Más allá de los nenes, están los puestos de las seños”, explicaron.

Ya hubo reclamos al Gobierno provincial. “El vicegobernador nos llamó y se comprometió a ayudarnos pero hasta ahora nada. Cuando hay chicos de por medio creemos que es el Estado quien debe responder. Fuimos a la Municipalidad y le dije al secretario de Gobierno que si no podían darnos una mano, aunque sea que acomoden a los 68 chicos en jardines municipales o provinciales. Son nenes que merecen educación”.


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