Un apellido, otra generación. Hoy Lucas Matías Montesino debutará como boxeador profesional siguiendo la huella de su padre Raúl, doble campeón argentino de peso gallo. Será en el gimnasio Municipal Nº 1 de Trelew ante Claudio Lefín.
Nunca dejó de ser el “Pelado”. En sus tiempos, Raúl Javier Montesino llegó a estar entre los mejores pesos chicos del país. Un boxeador de estilo, un distinto que pudo con esfuerzo combatir contra los mejores aunque a veces en las condiciones no adecuadas. Dos veces obtuvo el título argentino mosca (sendas victorias ante Rafael Martínez, quien en el medio le arrebató el cinturón) y desde su debut en 1988 -ante Abel Edilio Moraga en Río Gallegos- hasta su despedida concretó 46 peleas aunque sin un registro fidedigno tras algunos regresos no muy formales entre cigarrillo y cigarrillo.
Su hijo Matías nunca llegó a verlo con los guantes puestos. Pero algo de transferencia hubo. No es un dato casual que el mismo ring, el del gimnasio Municipal Nro. Uno, sea una coincidencia para ambos en un vestuario que supieron compartir. Lucas –tal su primer nombre, el menos conocido- tiene 20 años, vive en el barrio Presidente Perón y es dueño de los mejores antecedentes como aficionado. Se tomó su tiempo para debutar y sin demasiado convencimiento familiar, probó suerte, sin poder despegarse jamás de la pasión. “Yo arranqué porque me gustaba mucho pelear. Mi viejo nunca me llevó al gimnasio hasta los 14 años. Me dijo “entrenate y te hago hacer una exhibición”. Me entrenó tres semanas y me mandó al muere con un chico de ese tiempo tenía 21 años y 3 peleas de visitante. Después me confesó que quería que me caguen a piñas así no boxeaba más. Yo fui para adelante y lo sorprendí a mi viejo. Eso fue el 8 de junio de 2012”, dice Lucas con detalles de su primera vez.
“Ahora tenemos –agregó- una relación media rara. No es de agarrarme y retarme sino de llevarme a la pieza y hablarme. Mi viejo es mi mejor amigo y además lo más lindo es que compartimos el mismo amor por el boxeo”. Matías hizo todo lo que debía hacer en el campo amateur: ganó el oro en la final de los Juegos Evita y fue doble campeón argentino, inclusive una vez representando a la provincia de Santa Cruz. Tiene más de 60 combates y muchos de ellos ni siquiera registrados en su licencia.
“¿Qué va a cambiar? De mi estilo creo que voy a salir muy al frente; tengo para tirar piñas por los menos seis rounds sin parar. El debut es lo fundamental”. Montesino hijo tendrá ante si esta noche al rionegrino Claudio Lefín y no parece haber otro pronóstico que no sea el triunfo. “Y por nocaut”, afirma.
De la nueva generación de peleadores chubutenses, de los que reemplazarán a los Narvaéz y a los Matthysse, Montesino es uno de los proyectos más relevantes. Y tiene las herramientas y el respaldo para hacer que su carrera sea meteórica. Y sin muchas vueltas, apuntando al objetivo máximo. “Voy a cumplir mi primer objetivo que es ser profesional; el segundo es el de todo pibe, ser campeón mundial y ayudar a mi familia que siempre me apoyó en todo”.
Se reconoce hincha de Racing de Trelew y como humilde “pibe de barrio” dispuesto a progresar desde lo que le dio natura. Entrena a las órdenes de Américo Robledo y los especialistas dicen, “pinta” para grandes cosas. Haciendo honor al apellido y con la pretensión de que la leyenda continúe. Otro Montesino en versión aggiornada. El hijo que desde la admiración, quiere superar largamente al maestro.
El resto de los combates
En las peleas preliminares de la velada se presentarán Walter Mansilla vs. Jonathan Lizarazu, Brian Menéndez vs. Adrián Mancuche, Tamara Aguilar vs. Fernanda Severo, Pablo Tracamilla vs. Freddy Solis, Iván Castro vs. Diego Correa. Mientras que también serán parte de la velada Marcelo Gutiérrez, Brian Melián y Cristian Gaviña.

Un apellido, otra generación. Hoy Lucas Matías Montesino debutará como boxeador profesional siguiendo la huella de su padre Raúl, doble campeón argentino de peso gallo. Será en el gimnasio Municipal Nº 1 de Trelew ante Claudio Lefín.
Nunca dejó de ser el “Pelado”. En sus tiempos, Raúl Javier Montesino llegó a estar entre los mejores pesos chicos del país. Un boxeador de estilo, un distinto que pudo con esfuerzo combatir contra los mejores aunque a veces en las condiciones no adecuadas. Dos veces obtuvo el título argentino mosca (sendas victorias ante Rafael Martínez, quien en el medio le arrebató el cinturón) y desde su debut en 1988 -ante Abel Edilio Moraga en Río Gallegos- hasta su despedida concretó 46 peleas aunque sin un registro fidedigno tras algunos regresos no muy formales entre cigarrillo y cigarrillo.
Su hijo Matías nunca llegó a verlo con los guantes puestos. Pero algo de transferencia hubo. No es un dato casual que el mismo ring, el del gimnasio Municipal Nro. Uno, sea una coincidencia para ambos en un vestuario que supieron compartir. Lucas –tal su primer nombre, el menos conocido- tiene 20 años, vive en el barrio Presidente Perón y es dueño de los mejores antecedentes como aficionado. Se tomó su tiempo para debutar y sin demasiado convencimiento familiar, probó suerte, sin poder despegarse jamás de la pasión. “Yo arranqué porque me gustaba mucho pelear. Mi viejo nunca me llevó al gimnasio hasta los 14 años. Me dijo “entrenate y te hago hacer una exhibición”. Me entrenó tres semanas y me mandó al muere con un chico de ese tiempo tenía 21 años y 3 peleas de visitante. Después me confesó que quería que me caguen a piñas así no boxeaba más. Yo fui para adelante y lo sorprendí a mi viejo. Eso fue el 8 de junio de 2012”, dice Lucas con detalles de su primera vez.
“Ahora tenemos –agregó- una relación media rara. No es de agarrarme y retarme sino de llevarme a la pieza y hablarme. Mi viejo es mi mejor amigo y además lo más lindo es que compartimos el mismo amor por el boxeo”. Matías hizo todo lo que debía hacer en el campo amateur: ganó el oro en la final de los Juegos Evita y fue doble campeón argentino, inclusive una vez representando a la provincia de Santa Cruz. Tiene más de 60 combates y muchos de ellos ni siquiera registrados en su licencia.
“¿Qué va a cambiar? De mi estilo creo que voy a salir muy al frente; tengo para tirar piñas por los menos seis rounds sin parar. El debut es lo fundamental”. Montesino hijo tendrá ante si esta noche al rionegrino Claudio Lefín y no parece haber otro pronóstico que no sea el triunfo. “Y por nocaut”, afirma.
De la nueva generación de peleadores chubutenses, de los que reemplazarán a los Narvaéz y a los Matthysse, Montesino es uno de los proyectos más relevantes. Y tiene las herramientas y el respaldo para hacer que su carrera sea meteórica. Y sin muchas vueltas, apuntando al objetivo máximo. “Voy a cumplir mi primer objetivo que es ser profesional; el segundo es el de todo pibe, ser campeón mundial y ayudar a mi familia que siempre me apoyó en todo”.
Se reconoce hincha de Racing de Trelew y como humilde “pibe de barrio” dispuesto a progresar desde lo que le dio natura. Entrena a las órdenes de Américo Robledo y los especialistas dicen, “pinta” para grandes cosas. Haciendo honor al apellido y con la pretensión de que la leyenda continúe. Otro Montesino en versión aggiornada. El hijo que desde la admiración, quiere superar largamente al maestro.
El resto de los combates
En las peleas preliminares de la velada se presentarán Walter Mansilla vs. Jonathan Lizarazu, Brian Menéndez vs. Adrián Mancuche, Tamara Aguilar vs. Fernanda Severo, Pablo Tracamilla vs. Freddy Solis, Iván Castro vs. Diego Correa. Mientras que también serán parte de la velada Marcelo Gutiérrez, Brian Melián y Cristian Gaviña.