Su formulación está enmarcada en la Maestría en Derecho Constitucional y Derechos Humanos que completó el abogado local Mario Bensimón quien lo califica como un aporte de su parte, al enriquecimiento del debate democrático. “Nos hemos dedicado a hacer parches pero no hemos puesto en crisis al sistema democrático en su conjunto que es lo que trato de hacer en el libro”, adelanta el autor sobre su obra.
“Un poco de lo que se trata es de eso y para eso analizo cuáles son las reglas de juego de la Democracia Argentina y trato de ver si estas reglas de juego que aplicamos se llevan bien con la democracia, y si son compatibles con los objetivos y fundamentos del sistema democrático”, describe de su obra Mario Bensimón.
El abogado sostiene que para entender el entramado institucional hay que analizarlo en su conjunto, por eso la idea del libro es analizar un poco sus raíces. “El sistema democrático argentino toma como fuente directa la democracia norteamericana, entonces tuve que ir a los debates de fines del siglo XVIII para poder entender cuáles eran las justificaciones para algunas de nuestras instituciones y cuáles eran básicamente las ideas o el conjunto de condicionamientos históricos, filosóficos, socioeconómicos y religiosos que dan lugar a la democracia norteamericana y como consecuencia de eso a la democracia argentina”.
En este repaso histórico Bensimón retrocede hasta el año 1853 cuando surge la democracia en Argentina y que, según analiza, no ha sido jamás discutida ni tampoco “el sistema institucional en su conjunto, sino que nos hemos dedicado a hacer parches en función de algunas problemáticas que aparecían en cada momento. Por ejemplo en el año 1994 la reforma tuvo como finalidad primordial la reelección presidencial, la reforma del gobierno de la Alianza tuvo que ver con lo que se denominó en su momento como crisis de representatividad, la reforma del kirchnerismo tuvo que ver con la dificultad de la dispersión del voto y la necesidad de volver hacia un bipartidismo”, describió.
Un sistema mejorable
Básicamente la idea del libro “es la manera en que yo defiendo a la democracia. Hay muchas maneras de defenderla. Lo que yo sostengo es que nuestro sistema institucional, el que hemos elegido para convivir, promueve esa apatía y una larga distancia entre representante y representado. Pero el sistema es absolutamente mejorable”, sostiene el autor.
Bensimón remarca que el sistema norteamericano nace a partir de una gran desconfianza en dos puntos de vista: en la capacidad de todos los hombres en formar parte del proceso de toma de decisiones y, producto de una visión antropológica pesimista del hombre por influencias religiosas de ese momento, y en una absoluta desconfianza también en el poder de las mayorías.
“Los padres fundadores de este sistema pensaban que una mayoría dada en cuanto tenga oportunidad abusaría de su poder, entonces, es un sistema de frenos y contrapesos que trata que ninguna facción en pugna tenga un poder importante. Pero ese sistema termina afectando la aplicación de la regla de la mayoría”, es por eso que “hay que analizar el sistema democrático en su conjunto y proponer reglas de juego más acordes con el sistema y fundamento democrático”.
Críticas
En el libro, Bensimón pone en crisis las instituciones que hemos aceptado naturalmente como el Congreso, el sistema representativo y las funciones de las cámaras. Es por eso que intima a que se analice la continuidad de un presidencialismo tan fuerte o el papel del Senado.
Si “la creación del Senado tiene que ver con el federalismo y la defensa de las minorías”, entonces se plantea si “eso justifica que el senado tenga participación en los proyectos de ley en los que no estén en juego el interés de las provincias”.
Por ejemplo “eso justifica que haya sido necesaria su media sanción para la ley del aborto legal en la Argentina”, se pregunta el autor. “Evidentemente yo entiendo que habría que pensar un sistema donde sólo sea necesaria la media sanción del Senado para aquellos proyectos de ley donde esté en juego el interés de las provincias. En la ley del aborto legal no tenían interés las provincias y esa ley no pudo llegar a sancionarse por el derecho a veto que tiene el Senado”. #

Su formulación está enmarcada en la Maestría en Derecho Constitucional y Derechos Humanos que completó el abogado local Mario Bensimón quien lo califica como un aporte de su parte, al enriquecimiento del debate democrático. “Nos hemos dedicado a hacer parches pero no hemos puesto en crisis al sistema democrático en su conjunto que es lo que trato de hacer en el libro”, adelanta el autor sobre su obra.
“Un poco de lo que se trata es de eso y para eso analizo cuáles son las reglas de juego de la Democracia Argentina y trato de ver si estas reglas de juego que aplicamos se llevan bien con la democracia, y si son compatibles con los objetivos y fundamentos del sistema democrático”, describe de su obra Mario Bensimón.
El abogado sostiene que para entender el entramado institucional hay que analizarlo en su conjunto, por eso la idea del libro es analizar un poco sus raíces. “El sistema democrático argentino toma como fuente directa la democracia norteamericana, entonces tuve que ir a los debates de fines del siglo XVIII para poder entender cuáles eran las justificaciones para algunas de nuestras instituciones y cuáles eran básicamente las ideas o el conjunto de condicionamientos históricos, filosóficos, socioeconómicos y religiosos que dan lugar a la democracia norteamericana y como consecuencia de eso a la democracia argentina”.
En este repaso histórico Bensimón retrocede hasta el año 1853 cuando surge la democracia en Argentina y que, según analiza, no ha sido jamás discutida ni tampoco “el sistema institucional en su conjunto, sino que nos hemos dedicado a hacer parches en función de algunas problemáticas que aparecían en cada momento. Por ejemplo en el año 1994 la reforma tuvo como finalidad primordial la reelección presidencial, la reforma del gobierno de la Alianza tuvo que ver con lo que se denominó en su momento como crisis de representatividad, la reforma del kirchnerismo tuvo que ver con la dificultad de la dispersión del voto y la necesidad de volver hacia un bipartidismo”, describió.
Un sistema mejorable
Básicamente la idea del libro “es la manera en que yo defiendo a la democracia. Hay muchas maneras de defenderla. Lo que yo sostengo es que nuestro sistema institucional, el que hemos elegido para convivir, promueve esa apatía y una larga distancia entre representante y representado. Pero el sistema es absolutamente mejorable”, sostiene el autor.
Bensimón remarca que el sistema norteamericano nace a partir de una gran desconfianza en dos puntos de vista: en la capacidad de todos los hombres en formar parte del proceso de toma de decisiones y, producto de una visión antropológica pesimista del hombre por influencias religiosas de ese momento, y en una absoluta desconfianza también en el poder de las mayorías.
“Los padres fundadores de este sistema pensaban que una mayoría dada en cuanto tenga oportunidad abusaría de su poder, entonces, es un sistema de frenos y contrapesos que trata que ninguna facción en pugna tenga un poder importante. Pero ese sistema termina afectando la aplicación de la regla de la mayoría”, es por eso que “hay que analizar el sistema democrático en su conjunto y proponer reglas de juego más acordes con el sistema y fundamento democrático”.
Críticas
En el libro, Bensimón pone en crisis las instituciones que hemos aceptado naturalmente como el Congreso, el sistema representativo y las funciones de las cámaras. Es por eso que intima a que se analice la continuidad de un presidencialismo tan fuerte o el papel del Senado.
Si “la creación del Senado tiene que ver con el federalismo y la defensa de las minorías”, entonces se plantea si “eso justifica que el senado tenga participación en los proyectos de ley en los que no estén en juego el interés de las provincias”.
Por ejemplo “eso justifica que haya sido necesaria su media sanción para la ley del aborto legal en la Argentina”, se pregunta el autor. “Evidentemente yo entiendo que habría que pensar un sistema donde sólo sea necesaria la media sanción del Senado para aquellos proyectos de ley donde esté en juego el interés de las provincias. En la ley del aborto legal no tenían interés las provincias y esa ley no pudo llegar a sancionarse por el derecho a veto que tiene el Senado”. #