Emilser: militancia, persecución y cárcel

A 50 años de la Masacre de Trelew, una nueva entrega sobre la historia del fotógrafo de Jornada que sacó las últimas fotos de los militantes políticos asesinados por efectivos de la Armada.

Emilser, reportero gráfico.
11 AGO 2022 - 20:38

Por Juan Arcuri / Especial para Jornada

A poco de cumplirse medio siglo del asesinato de dieciséis presos políticos en la Base Almirante Zar de Trelew, seguimos recordando a un personaje central de aquella historia negra: el reportero gráfico Emilser Pereira, trabajador de Jornada, quien fue el que consiguió las imágenes que hicieron historia.

Emilser formó parte de la Comisión de Solidaridad con los Presos Políticos detenidos en la cárcel de Rawson en 1972 y a partir de 1973 comenzó a militar activamente en el Frente Antiimperialista por el Socialismo (FAS). En ese rol concurre a los congresos realizados en Resistencia y Rosario.

Patricio Torné lo recuerda así: “Tuve el privilegio de tenerlo como compañero y, aunque la urgencia de la época no nos permitió frecuentarnos como hubiésemos querido, junto a Miri, su compañera, entre otras cosas, pudimos ir al cine y después, entre café y ginebra, descular las películas en el San Marcos; juntarnos a leer y debatir la situación política, y cumplir con algunas acciones solidarias en los barrios La Laguna y La Loma”.

De ahí también su participación solidaria con todos aquellos chilenos perseguidos, que llegaban a nuestro país tras el golpe de Pinochet.

La actividad creciente de la Triple A desde fines de 1973 fue una señal de alerta para toda la militancia. Amenazas y persecuciones intimidatorias se fueron haciendo cotidianas en 1974. Emilser y Miri no fueron ajenos a eso. Volviendo una noche a su casa en Honduras 139, frente a “la zanja”, encuentran un gran moño negro en la puerta de su casa. En noviembre son arrestados, al igual que cientos de ciudadanos, y puestos a disposición del Poder Ejecutivo Nacional (ley 20840 de Seguridad Nacional) por decreto secreto 1474/1974.

Alojados en la Comisaría de Rawson primero, trasladados a la Comisaría de Puerto Madryn después, a fines de febrero son confinados en el pabellón 6 del penal de Villa Devoto.

En mayo de 1975, tras generar una huelga de hambre, todos los presos vuelven a ser trasladados. Emilser y Omar “Chiquito” Torroija (fallecido recientemente), son llevados al penal de Rawson y golpeados salvajemente.

Nuevamente son trasladados en un Hércules C130 como únicos detenidos. Atados de pies y manos, recibiendo todo tipo de improperios de los guardias y amenazas de ser arrojados al mar. Regresados al penal de Villa Devoto, reinician las luchas por mejores condiciones que deriva en una nueva huelga de hambre superior a los 30 días.

En dicho penal permanecerán detenidos hasta que luego de varias presentaciones de abogados -Mario Abel Amaya y Hipólito Solari Yrigoyen, entre otros-, en los Tribunales Federales de Capital Federal logran por el artículo 23 de la Constitución el “derecho de opción” de salida del país en un país no limítrofe. A través de una visa de cortesía venezolana, podrán llegar a Caracas.

Amaya visita a menudo a las y los presos políticos en la cárcel de Devoto y acompaña a Miri y a Emilser al Aeropuerto de Ezeiza en la primavera de 1975. Ese abogado ejemplar y ese reportero gráfico, actor y militante que se habían cruzado nerviosos entre flashes y alboroto la noche del 15 de agosto del ’72 en el Aeropuerto de Trelew, vuelven a encontrarse en otro aeropuerto. Conmueve imaginar aquella despedida, de abrazos, tristeza, llanto y presagios oscuros.#

Emilser, reportero gráfico.
11 AGO 2022 - 20:38

Por Juan Arcuri / Especial para Jornada

A poco de cumplirse medio siglo del asesinato de dieciséis presos políticos en la Base Almirante Zar de Trelew, seguimos recordando a un personaje central de aquella historia negra: el reportero gráfico Emilser Pereira, trabajador de Jornada, quien fue el que consiguió las imágenes que hicieron historia.

Emilser formó parte de la Comisión de Solidaridad con los Presos Políticos detenidos en la cárcel de Rawson en 1972 y a partir de 1973 comenzó a militar activamente en el Frente Antiimperialista por el Socialismo (FAS). En ese rol concurre a los congresos realizados en Resistencia y Rosario.

Patricio Torné lo recuerda así: “Tuve el privilegio de tenerlo como compañero y, aunque la urgencia de la época no nos permitió frecuentarnos como hubiésemos querido, junto a Miri, su compañera, entre otras cosas, pudimos ir al cine y después, entre café y ginebra, descular las películas en el San Marcos; juntarnos a leer y debatir la situación política, y cumplir con algunas acciones solidarias en los barrios La Laguna y La Loma”.

De ahí también su participación solidaria con todos aquellos chilenos perseguidos, que llegaban a nuestro país tras el golpe de Pinochet.

La actividad creciente de la Triple A desde fines de 1973 fue una señal de alerta para toda la militancia. Amenazas y persecuciones intimidatorias se fueron haciendo cotidianas en 1974. Emilser y Miri no fueron ajenos a eso. Volviendo una noche a su casa en Honduras 139, frente a “la zanja”, encuentran un gran moño negro en la puerta de su casa. En noviembre son arrestados, al igual que cientos de ciudadanos, y puestos a disposición del Poder Ejecutivo Nacional (ley 20840 de Seguridad Nacional) por decreto secreto 1474/1974.

Alojados en la Comisaría de Rawson primero, trasladados a la Comisaría de Puerto Madryn después, a fines de febrero son confinados en el pabellón 6 del penal de Villa Devoto.

En mayo de 1975, tras generar una huelga de hambre, todos los presos vuelven a ser trasladados. Emilser y Omar “Chiquito” Torroija (fallecido recientemente), son llevados al penal de Rawson y golpeados salvajemente.

Nuevamente son trasladados en un Hércules C130 como únicos detenidos. Atados de pies y manos, recibiendo todo tipo de improperios de los guardias y amenazas de ser arrojados al mar. Regresados al penal de Villa Devoto, reinician las luchas por mejores condiciones que deriva en una nueva huelga de hambre superior a los 30 días.

En dicho penal permanecerán detenidos hasta que luego de varias presentaciones de abogados -Mario Abel Amaya y Hipólito Solari Yrigoyen, entre otros-, en los Tribunales Federales de Capital Federal logran por el artículo 23 de la Constitución el “derecho de opción” de salida del país en un país no limítrofe. A través de una visa de cortesía venezolana, podrán llegar a Caracas.

Amaya visita a menudo a las y los presos políticos en la cárcel de Devoto y acompaña a Miri y a Emilser al Aeropuerto de Ezeiza en la primavera de 1975. Ese abogado ejemplar y ese reportero gráfico, actor y militante que se habían cruzado nerviosos entre flashes y alboroto la noche del 15 de agosto del ’72 en el Aeropuerto de Trelew, vuelven a encontrarse en otro aeropuerto. Conmueve imaginar aquella despedida, de abrazos, tristeza, llanto y presagios oscuros.#


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