“Hoy veo dos jóvenes en la calle y desconfío”

Oscar Montes tiene 93 años y fue víctima de un violento asalto en su vivienda, donde dos sujetos lo golpearon salvajemente para robarle. Un jurado los declaró culpables y el vecino pidió hablar ante el juez Fabio Monti para dar cuenta de las secuelas que sufre

18 NOV 2023 - 9:39 | Actualizado 18 NOV 2023 - 9:48

Oscar Montes tiene 93 años y fue la víctima del violento asalto en su casa de Trelew que el jueves terminó con dos sujetos declarados culpables tras un juicio por jurados. Sólo resta conocer la pena para ellos. Matías Velázquez y Alexis Zapata fueron hallados culpables de robo agravado por el uso de arma de fuego y por el carácter grave de las lesiones sufridas por la víctima.

Montes declaró en la última audiencia para recordar buena parte de su recorrido laboral y su vida en la ciudad. “Yo vine a Trelew cuando tenía 17 años y viví en la ciudad hasta esta fecha. Trabajé en grandes compañías, fui secretario de la Municipalidad en el año ’58 y en enero de 1960 fui secretario en la Legislatura de la Provincia”, describió.

“Los hechos ocurrieron según lo manifestó la señora fiscal (Julieta Gamarra) y tal cual fueron dichos por ella” sostuvo al comenzar a narrar la situación vivida contando “la verdad y sólo la verdad” de los hechos habiendo jurado ante Dios por su condición de creyente.

“Cuando Velázquez trabajaba en el jardín de mi casa me dijo que se llamaba Gabriel; que tenía 25 años y que vivía en el barrio Presidente Perón. Zapata no estaba en ese momento pero vino después. Él fue quien me toma de los hombros cuando iba a ingresar a la casa por un pasillo que da al jardín”.

“Yo les invito la lata famosa de Seven Up que después no aparece en la calle sino en el jardín de mi casa, a escasos metros de la puerta, no por Ramón y Cajal sino por la calle Cruz del Sur.

Según recordó Montes, “Zapata me interna en la casa, de espaldas y me pega dos culatazos en la cabeza, todavía tengo la marca. Cuando estoy en el suelo y no encuentran el dinero que buscaban, me apoya el revólver en la frente que todavía se nota, a pesar de que vieron cómo me dejaron físicamente”.

“Yo caminaba 30 cuadras por día en un ejercicio que me había impuesto pero hoy no puedo hacerlo. Una pierna ha dejado de tener fuerza, he tenido muchas secuelas, de una patada me rompieron el tabique y en otra, me desparramaron los otolitos que según la medicina, es lo que establece el equilibrio de las personas. Aparte de golpes en la cintura, la cabeza y por todos lados”.

La víctima aclaró al jurado y al juez Fabio Monti que ahora debe utilizar audífonos y caminar con bastón como parte de las consecuencias sufridas tras el ataque.

Montes reconoció que los dos imputados “hicieron todo el trabajo” y planteó la posibilidad de realizar un careo con Velázquez de cara a los jueces y jurados.

“Nunca tuve una situación policial, una denuncia y siempre fui dentro de la sociedad, demasiado contemplativo tal vez en aquellos años con la gente. Mi casa estaba constantemente abierta para todo el mundo porque nunca tuve desconfianza de mis semejantes. Tal es así, que aprovechando esa situación Velázquez entró a mi casa. Cuando yo estaba a punto de perder el conocimiento en un momento dije `Basta, yo les voy a decir dónde está el dinero´. Voy a la habitación y les muestro que estaba en una cajita de madera, me la arrebató; metió la mano y encontró diez mil pesos que había para gastos diarios o semanales. Y casi mil euros que después lleva a ellos a averiguar la cotización para poder reducirlos”.

“Hicieron esto con 300 euros pero no pudieron reducir la diferencia y esos 900 euros hoy en el mercado paralelo equivalen a un millón de pesos. Ese dinero para mí lo tiene en su poder Velázquez o Zapata o también el abogado defensor, por lo que yo estimo y me queda el derecho de pensar. Quiero que en el careo Velázquez me niegue en la cara lo que yo declaré”.

A las secuelas físicas se sumaron las psicológicas. “Hoy veo dos personas jóvenes en la calle y desconfío”, remarcó. Instaló una puerta reja en su domicilio y aumentó los recaudos para mantener su casa cerrada al anochecer, dato que antes no tenía en cuenta.

“Hoy desconfío y psicológicamente tengo temor que me ocurra otra cosa semejante”.

“Formé una familia, me casé en Trelew con una trelewense y tuve hijos que hoy tienen 63 y 60 años, tengo nietos abogados, médicos y profesionales de Educación Física radicados en Madryn, Neuquén y Viedma. Tengo nietos profesores de música y profesionales de Relaciones Públicas. Tengo siete bisnietos y una estudiando en la Facultad de La Plata. Pueden preguntarle a cualquier vecino quién soy y cómo me comporté como ciudadano, padre y abuelo”.#

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18 NOV 2023 - 9:39

Oscar Montes tiene 93 años y fue la víctima del violento asalto en su casa de Trelew que el jueves terminó con dos sujetos declarados culpables tras un juicio por jurados. Sólo resta conocer la pena para ellos. Matías Velázquez y Alexis Zapata fueron hallados culpables de robo agravado por el uso de arma de fuego y por el carácter grave de las lesiones sufridas por la víctima.

Montes declaró en la última audiencia para recordar buena parte de su recorrido laboral y su vida en la ciudad. “Yo vine a Trelew cuando tenía 17 años y viví en la ciudad hasta esta fecha. Trabajé en grandes compañías, fui secretario de la Municipalidad en el año ’58 y en enero de 1960 fui secretario en la Legislatura de la Provincia”, describió.

“Los hechos ocurrieron según lo manifestó la señora fiscal (Julieta Gamarra) y tal cual fueron dichos por ella” sostuvo al comenzar a narrar la situación vivida contando “la verdad y sólo la verdad” de los hechos habiendo jurado ante Dios por su condición de creyente.

“Cuando Velázquez trabajaba en el jardín de mi casa me dijo que se llamaba Gabriel; que tenía 25 años y que vivía en el barrio Presidente Perón. Zapata no estaba en ese momento pero vino después. Él fue quien me toma de los hombros cuando iba a ingresar a la casa por un pasillo que da al jardín”.

“Yo les invito la lata famosa de Seven Up que después no aparece en la calle sino en el jardín de mi casa, a escasos metros de la puerta, no por Ramón y Cajal sino por la calle Cruz del Sur.

Según recordó Montes, “Zapata me interna en la casa, de espaldas y me pega dos culatazos en la cabeza, todavía tengo la marca. Cuando estoy en el suelo y no encuentran el dinero que buscaban, me apoya el revólver en la frente que todavía se nota, a pesar de que vieron cómo me dejaron físicamente”.

“Yo caminaba 30 cuadras por día en un ejercicio que me había impuesto pero hoy no puedo hacerlo. Una pierna ha dejado de tener fuerza, he tenido muchas secuelas, de una patada me rompieron el tabique y en otra, me desparramaron los otolitos que según la medicina, es lo que establece el equilibrio de las personas. Aparte de golpes en la cintura, la cabeza y por todos lados”.

La víctima aclaró al jurado y al juez Fabio Monti que ahora debe utilizar audífonos y caminar con bastón como parte de las consecuencias sufridas tras el ataque.

Montes reconoció que los dos imputados “hicieron todo el trabajo” y planteó la posibilidad de realizar un careo con Velázquez de cara a los jueces y jurados.

“Nunca tuve una situación policial, una denuncia y siempre fui dentro de la sociedad, demasiado contemplativo tal vez en aquellos años con la gente. Mi casa estaba constantemente abierta para todo el mundo porque nunca tuve desconfianza de mis semejantes. Tal es así, que aprovechando esa situación Velázquez entró a mi casa. Cuando yo estaba a punto de perder el conocimiento en un momento dije `Basta, yo les voy a decir dónde está el dinero´. Voy a la habitación y les muestro que estaba en una cajita de madera, me la arrebató; metió la mano y encontró diez mil pesos que había para gastos diarios o semanales. Y casi mil euros que después lleva a ellos a averiguar la cotización para poder reducirlos”.

“Hicieron esto con 300 euros pero no pudieron reducir la diferencia y esos 900 euros hoy en el mercado paralelo equivalen a un millón de pesos. Ese dinero para mí lo tiene en su poder Velázquez o Zapata o también el abogado defensor, por lo que yo estimo y me queda el derecho de pensar. Quiero que en el careo Velázquez me niegue en la cara lo que yo declaré”.

A las secuelas físicas se sumaron las psicológicas. “Hoy veo dos personas jóvenes en la calle y desconfío”, remarcó. Instaló una puerta reja en su domicilio y aumentó los recaudos para mantener su casa cerrada al anochecer, dato que antes no tenía en cuenta.

“Hoy desconfío y psicológicamente tengo temor que me ocurra otra cosa semejante”.

“Formé una familia, me casé en Trelew con una trelewense y tuve hijos que hoy tienen 63 y 60 años, tengo nietos abogados, médicos y profesionales de Educación Física radicados en Madryn, Neuquén y Viedma. Tengo nietos profesores de música y profesionales de Relaciones Públicas. Tengo siete bisnietos y una estudiando en la Facultad de La Plata. Pueden preguntarle a cualquier vecino quién soy y cómo me comporté como ciudadano, padre y abuelo”.#